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domingo 19 de mayo de 2019

Tribunal a revisión.
Entrevista a Janine Otálora*

Gloria Alcocer Olmos

Se dice que fue obligada a dejar su cargo de presidenta del TEPJF, después de la controversial sentencia sobre la elección de gobernador de Puebla, pero lo único cierto es que Janine Otálora es una de las voces con mayor sonoridad en el bunker de Carlota Armero. Con ella conversa Voz y Voto para pasar revista al desempeño reciente de la Sala Superior, sus sentencias y su vida interna; también nos habla de su perpectiva sobre la justicia electoral, la igualdad de género y lo que implica juzgar con ojos de mujer.

Gloria Alcocer Olmos (GAO): Magistrada, usted va empezando, empezando y no, porque venimos de un proceso electoral complicado que tiene como resultado un nuevo régimen político en el país. ¿Qué retos ve para el Tribunal al inicio de este gobierno?

Janine Otálora Malassis (JOM): Me parece que el reto más importante que tenemos es fortalecer la transparencia en nuestra actuación, en el ejercicio del presupuesto, pero también, y, sobre todo, en cómo tomamos las decisiones y por qué tomamos las decisiones que tomamos. Es un gobierno, yo no hablaría precisamente de un nuevo régimen. Es un nuevo gobierno, es una nueva política que hace mucho énfasis en la transparencia y en que la ciudadanía pueda participar. ¿Y cómo puede participar la ciudadanía en la impartición de justicia? Exclusivamente entendiendo los porqués de nuestras decisiones y cómo las tomamos. Me parece que esos son los dos ejes más importantes, y también, obviamente, la austeridad, que ésa la aplicamos desde el año pasado con el presupuesto que mandamos reducido del 12 por ciento.  Pero ¿cómo vamos a aplicar este presupuesto reducido? Me parece que es con transparencia, austeridad y accesibilidad a la ciudadanía.

GAO: Usted llegó a presidir el Tribunal, y la división y la confrontación de repente fueron muy evidentes para quienes nos dedicamos a esto o estamos más atentos, pero en general se notaba o se vivía una confrontación ¿Qué ha hecho para restaurar un clima de respeto y colaboración entre sus colegas, digamos desde usted, sobre todo después de esta tensión tan fuerte que se llegó a vivir dentro del Tribunal?

JOM: Sí, hubo una tensión muy fuerte; 2018 fue un año histórico en nuestra democracia por la concurrencia de tantas elecciones, de tantos procesos electorales, y hay que estar muy conscientes de que el Tribunal resuelve conflictos entre actores políticos, conflictos en torno a quién va a tener el poder político, y por ende entra lo político dentro de nuestras decisiones, simplemente por la naturaleza de lo que resolvemos. Entonces lo álgido de ciertos debates, lo álgido de ciertas decisiones repercute en el debate que tenemos, pero me parece que hoy en día el Tribunal está regresando ya a la normalidad en sus debates, en sus discusiones y en el trabajo colectivo. Yo siempre dije y sostuve que la colegialidad sigue y que la colegialidad rige nuestras actuaciones.

GAO: Es sabido que han existido casos muy polémicos entre el Tribunal y el INE (Instituto Nacional Electoral), y que muchas veces hay esta misma tensión en los estados, como hemos visto, por ejemplo, en  los casos de Coahuila o Puebla –estado este último donde tenemos una elección extraordinaria en puerta–, pero digamos que cada uno ha resuelto en sentidos diferentes ¿Cómo será la relación entre el Tribunal y el INE en este nuevo reacomodo del panorama político?

JOM: Me parece que la relación va a seguir siendo la misma. Si tomamos la relación antes de la jornada electoral, hubo, en efecto, decisiones que causaron confrontación entre el órgano revisor y el órgano revisado. Simplemente citaré el caso de El Bronco y el caso del acuerdo que establecía las comisiones del escrutinio y cómputo el día de la jornada electoral. Estas han sido grandes decisiones que enfrentaron a ambas instituciones.

Después del día de la jornada electoral viene otra decisión que es muy controvertida por parte del Instituto Nacional Electoral, que es el fideicomiso “por los demás”, una determinación que toma el Tribunal.

Posteriormente vine una decisión o un proyecto que se filtra en la prensa respecto del registro del PES (Partido Encuentro Social), sobre el que el Instituto Nacional Electoral opina, pero a mí me parece que son encuentros o desencuentros que no merman nuestra construcción democrática. No podemos, justamente por la misma naturaleza de los asuntos que resolvemos, pedirle al Instituto Nacional Electoral que no emita opiniones respecto de nuestras decisiones, y nosotros con respecto a las decisiones que toma el Instituto Nacional Electoral. Me parece que es una relación que se inscribe dentro de la propia construcción de la democracia, la construcción de los accesos al poder político. Entonces yo la calificaría de una buena relación, una relación constructiva, porque finalmente donde hemos revocado determinaciones del Instituto Nacional Electoral, después hemos construido conjuntamente la mejor manera de encontrar una solución en esa encrucijada en la que estábamos. Pienso que en el tema del escrutinio y cómputo el día de la jornada electoral, la base del enfrentamiento fue el vacío de la ley. Entonces yo califico de buena relación la que tenemos con el Instituto Nacional Electoral, una relación de construcción. Desencuentros, sí, pero desencuentros que abonan.

GAO: Y que muchas veces no se entienden, o pareciera, hacia afuera, que todo tendría que ser armonía, que todo tendría que ser en el mismo sentido, y no necesariamente…

JOM: No necesariamente. Yo siempre he dicho: imaginemos un supuesto en el que el INE aprueba por unanimidad todos los acuerdos, todas las determinaciones. Lo impugna ante el Tribunal Electoral y éste le confirma todo y también por unanimidad. Me parece que ya habría un sospechismo (sic) de, finalmente, ¿están funcionando nuestras instituciones, ya que la que debe revisar aprueba todo por unanimidad, no modifica y no revoca? Habría sospechismos (sic) sobre la finalidad de cada institución.

GAO: Lo que habría que trabajar entre las instituciones es esta comunicación hacia afuera. Como usted nos los decía al principio de la entrevista, es normal, e incluso es deseable, que existan discrepancias.

JOM: Y es algo que yo he dicho en varias entrevistas. Claro, podríamos evitar enconos, que por momentos se dan, pero me parece que forman parte también; es como si uno le pidiera a un órgano legislativo que no hubiese encono entre las diversas fracciones: forma parte de lo natural de las instituciones.

GAO: Después de cada proceso electoral federal, sobre todo, se comienza a hablar de modificaciones importantes a la ley electoral, o incluso de una reforma como tal, y en ese sentido hay sobre la mesa la propuesta. Por ejemplo, de desaparecer a los OPLE (organismo público local electoral) o a los tribunales electorales estatales, ¿qué opinión le merecen estas propuestas? ¿Es necesaria otra reforma electoral, y de serlo, en qué rubros sería?

JOM: A ver, es cierto que después de cada elección presidencial, particularmente, vienen grandes reformas. En 2006 se reforma todo el sistema, el modelo de comunicación política. En 2012 viene esa gran reforma, el IFE es sustituido por el INE; se crean los OPLE… En fin, una reforma considerable. A mí me parece que no necesitamos de una gran reforma, pero sí hay que adaptar la ley general de medios de impugnación en materia electoral. Ésta casi no se ha reformado, y hay mucha jurisprudencia del Tribunal Electoral que hace que muchas disposiciones de la ley sean ya obsoletas, que ya no sean coincidentes con nuestra realidad político-electoral. Además se crea la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), pero a la vez se crea y este me parece el mejor ejemplo la casilla única, pero se deja el sistema de escrutinio y cómputo, como si hubiese una casilla para la elección federal y otra para la elección local, y esto es lo que provoca enfrentamientos entre la autoridad administrativa y la jurisdiccional. Entonces me parece que es necesario venir a hacer una limpieza, digamos, de la LGIPE, modernizar la ley general de sistema de medios de impugnación.

Yo no desaparecería los tribunales electorales porque son un desahogo del trabajo judicial local muy importante y de la mayoría de las sentencias de los tribunales locales. Ahí se acaba la controversia: no son impugnadas ante las regionales o la superior. Entonces quiere decir que sí funcionan para resolver muchas de las controversias locales; ese es un punto; incluso el proceso pasado hubo algunas elecciones de gobernador que sólo se impugnaron ante los tribunales locales y no llegaron a la sala superior. Entonces no sólo son municipales o locales sino también podemos hablar de gobernadores, y citaría el caso de la elección del gobernador de Morelos que se quedó en la instancia local. Los OPLE parecería que funcionan, pero no quisiera intervenir más allá o contestar más allá, ya que es más un tema del Instituto Nacional Electoral. Pero yo creo que sí hay que preguntarse si la centralización va a resolver los conflictos electorales locales; yo no estoy segura. Se cambió la manera de designar a los OPLE, de tal forma que ya no dependieran del gobernador. En efecto, ya no dependen del gobernador porque éste ya no los nombra con el congreso local, pero ¿qué sucede en la realidad? Que no les dan presupuesto y es una manera de controlarlos, y pasa lo mismo con los tribunales locales. Entonces esto nos dice que la reforma no funcionó del todo y que sí sería necesario modificar el presupuesto que se les da a los tribunales locales, de manera que tengan porcentajes y que éstos sean un porcentaje en año electoral y un porcentaje menor, obviamente, en año no electoral.

GAO: Y sobre todo… La pregunta es un poco ¿cómo en este símil de lo federal a lo local –y justo en nuestro número de abril hablamos de federalismo contra centralismo–, y en este modelo de si funciona uno o el otro en el tenor principalmente de problemáticas locales, como usted ya lo señaló, e independientemente de las atribuciones que cada uno tenga, cómo también eso genera una dinámica diferente, no sé si mejor o peor, pero sí diferente?

JOM: Sí, y me parece que lo acaba de decir. El federalismo es nuestro modelo de Estado, entonces venir a nacionalizar y a hacer un Estado central en lo electoral sin modificar el modelo de República, me parece que sería totalmente contrario al espíritu del constituyente y de quienes hicieron este gran país. Entonces es un Estado federalista, se tienen que conservar las figuras federalistas, pero se pueden armonizar muchas cosas en la legislación, por ejemplo en los tiempos de resolución en los estados, que a veces son muy largos porque no hay límite, y entonces nosotros disponemos de muy poco tiempo para poder resolver. Hay cosas en las que así, de manera conjunta, incluso haciendo grupos de trabajo con tribunales electorales locales y el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, podríamos encontrar los mecanismos, escuchando a ambos, que tiendan a mejorar la impartición de justicia electoral.

GAO: ¿Cómo ve usted su relación con FEPADE (Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales)? ¿Le parece que van a venir cambios?

JOM: Tenemos mucho menos relación con la FEPADE que con el INE ¿Por qué? Porque de por sí la FEPADE tiene conocimiento de las denuncias, de supuestos delitos electorales y lleva a cabo su investigación, que tiene sus tiempos. Pero la FEPADE se lo remite a un juez, que obviamente no es del tribunal electoral, que es quien va a resolver si se acredita o no el delito. Sí nos sucede a veces en la resolución de algunos juicios, que le requerimos a la FEPADE nos diga en qué estado está su averiguación, pero aun cuando nos dice “ya cerré la averiguación”, “ya remití el expediente al juez”, mientras el juez no emite sentencia no podemos utilizar las constancias de la FEPADE. Entonces sí, definitivamente es una relación de colaboración, pero con una intensidad muchísimo menor que la que tenemos con el INE o incluso, con los OPLE o con tribunales locales. Pero me parece que fortalecer la FEPADE permitiría resolver de manera más rápida, porque podrían venir a acreditarse delitos electorales una vez que se validó la elección; entonces sí va a haber la sanción penal, pero sin impacto en el ámbito electoral.

GAO: ¿Cuáles fueron las sentencias más relevantes para usted, cuando fue magistrada presidenta?

JOM: Son varias. La primera pensaría en sentencias que tomamos para grupos vulnerables. Pienso primero en la creación de trece curules de diputados federales reservadas exclusivamente a indígenas, que, cierto, fue una propuesta inicial del Instituto Nacional Electoral pero nosotros la perfeccionamos al ser impugnada porque determinamos que no eran doce distritos sino trece los que tienen más de 60 por ciento de población indígena, y que además y esto es muy importantelos partidos sólo podrían tener candidatas o candidatos indígenas, nada más. Entonces eso fue realmente crear trece curules reservadas para que los representantes de las comunidades indígenas tuvieran voz y voto en el congreso federal. Ésta fue una. Otra fue, y ésta tiene un impacto incluso internacional, el permitir y ordenarle al INE que instalara casillas para que las poblaciones desplazadas pudiesen emitir su voto. Esto se dio sólo para una población desplazada en Chiapas, los habitantes de Chenalo, que no pueden llegar a su municipio y están en un campamento de refugiados en San Cristóbal de las Casas; le ordenamos al INE que pusiera sus casillas para que pudiesen votar estas personas desplazadas. Eso es algo también histórico.

Me parece que otra gran sentencia fue cómo organizar el escrutinio y cómputo el día de la jornada electoral, criterio que si no se reforma la ley, me imagino será el mismo que aplicará el Instituto Nacional Electoral en 2021, cuando tenga toda esta carga de más número de elecciones; no estarán las elecciones presidencial ni del senado, pero sí las de la cámara de diputados y un gran número de gubernaturas y entidades.

También tomamos grandes decisiones en materia de paridad, aquella en la que dijimos que un funcionario electo –en este caso un integrante del ayuntamiento– que había sido condenado por violencia política, ya con sentencia definitiva y no la había cumplido, no podía ser candidato. Esa fue una gran sentencia porque entonces le dimos un efecto reparador a las sentencias de violencia política. También aquellas sentencias de violencia política, particularmente dentro de un partido político, en las que ordenamos una medida reparadora para la mujer víctima, ordenando que hubiese una disculpa presentada de manera pública. Estas son, a grandes rubros, las grandes sentencias que tomamos en el ámbito del proceso electoral federal, sobre todo en el proceso 2017-2018.

GAO: Hay un tema que es una constante en su trabajo, en sus discursos, y que es importante retomar: la violencia política contra las mujeres. Ya lo mencionó en algunos casos con las sentencias. ¿Qué falta, qué sigue, qué se necesita hacer en temas de violencia política contra las mujeres?

JOM: Me parece que lo más importante, lo primero, lo que falta, es seguir visibilizándola. Ese factor de miedo que hace que no denunciemos los casos de violencia de cualquier tipo, menos aún cuando se trata de denunciar una violencia y que la denuncia puede traer como efecto el fin de una carrera política, que va un poco con ese dicho de “el que se lleva se aguanta”. Pero no es lo mismo un enfrentamiento fuerte y duro entre un diputado y una diputada, que un enfrentamiento que conlleva una violencia de género. Me parece que es ahí donde tenemos que ir aprendiendo –¡y nos falta tanto!–a diferenciar nosotras. Yo he tenido sentencias donde he dicho: “aquí no hay violencia política”, cuando se ha denunciado violencia política, particularmente en el caso del Estado de México, porque tampoco se trata de hacer de las candidatas mujeres que no se pueden tocar, con las que no se puede tener un debate político fuerte, y es ahí donde tenemos que saber deslindar, dónde se para el debate político fuerte y dónde empieza la violencia de género. La frontera es muy endeble pero sí existe, y me parece que reducir todo a violencia política de género debilita a la mujer, más que fortalecerla. Entonces donde la hay, hay que reconocerla, visibilizarla, denunciarla y sancionarla. Distinguir dónde no es realmente esa violencia política de género nos hace más fuertes, justamente, el reconocer que más que violencia son otro tipo de factores. Y aquí quisiera, por ejemplo, mencionar el caso de unas consejeras de un OPLE que denunciaron violencia política de género y no era tal: era algo todavía más grave, era impedirles realizar su cargo con independencia y autonomía; no se acreditó la violencia de género y como tampoco hicieron valer lo otro, no pudimos entrar ahí. Creo que las mujeres tenemos mucho que trabajar y saber muy bien dónde está la frontera y cómo tenemos que visibilizar la violencia política a secas y distinguirla de la violencia de género.

GAO: En un discurso que dio recientemente, usted señaló que este es un mundo diseñado para los hombres, ¿Estamos en un mundo diseñado para hombres? ¿Y qué haremos al respecto?

JOM: Me parece que sí es un mundo diseñado para los hombres, hasta los automóviles, por ejemplo, las bolsas de aire. Todas las pruebas, incluso lo ves en la televisión, todas las pruebas del impacto de las bolsas de aire se hacen con hombres, y si vemos la estadística de mujeres que fallecen en accidentes automovilísticos aplastadas por la bolsa de aire podríamos evitarlo, si se hiciesen bolsas de aire modulables con base en un hombre o una mujer. El tema de los baños públicos: ¿dónde están los cambiadores? Están en el baño de mujeres. ¿Qué hace un hombre que va con su bebé solo a un lugar público? No puede ir a cambiar al bebé porque no hay cambiadores en esos baños. Los de la NASA nos dicen, por ejemplo, que no hay trajes de mujeres suficientes para que se pueda llevar a cabo la caminata y no hay posibilidad de adaptarlos porque “son tan técnicos los trajes que no se pueden adaptar a una mujer”. Estos son sólo algunos ejemplos. Entonces sí, es un mundo de hombres donde el discurso es más de hombres que de mujeres; y si una se fija en el discurso, sigue siendo un discurso muy masculino. No existe otro; mucha gente todavía no lo feminiza, es exclusivamente de varones. Acabamos de ver una convocatoria del Senado de la República para elegir a magistrados regionales, candidatos, todo en masculino, hoy en día, en un Senado de la República paritario. Entonces es ahí donde tenemos que ir construyendo esa conciencia y en elementos de la vida muy técnicos; tenemos que ver lo que debemos adaptar para que el discurso sea viable para hombres como para mujeres, y no repetir la cancelación de una caminata espacial para mujeres porque no hay trajes para ellas.

GAO: ¿Y juzgar con perspectiva de género?

JOM: Es justamente encontrar dónde están estas diferencias fundamentales, esos elementos que no se ven o que son tan poco visibles pero que hacen la diferencia entre hombres y mujeres, y que hacen que a la mujer se le dé menos de lo que se le da al hombre. Es tener esa sensibilidad de mujer, porque a mí me parece que como mujer no se ejerce el poder de la misma manera, como no podemos impartir justicia sin una perspectiva de género, que es ver dónde están aquellas grandes diferencias históricas, aquellas diferencias sutiles, como tampoco podemos juzgar asuntos de comunidades indígenas si no tenemos esta perspectiva intercultural, de saber escuchar y de saber comprender cuáles son las grandes diferencias y además entender que las diferencias hay que conservarlas. Yo no creo que estemos buscando ser iguales a los hombres o que las y los integrantes de las comunidades indígenas busquen una igualdad; me parece que debemos comenzar a vernos desde nuestras diferencias pero con dignidad y con igualdad. Creo que eso es fundamental.

* Magistrada de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de los Estados Unidos Mexicanos.
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