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sábado 24 de agosto de 2019

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band
The Beatles

Por Fernando Molinar

Rolling Stone es una revista estadounidense nacida el 9 de noviembre de 1967 en San Francisco, California. Se especializa en cultura popular y, particularmente, en música. Los miembros fundadores de la revista fueron Jann Simon Wenner –quien hasta la fecha se desempeña como director– y Ralph J. Gleason. A finales de la década de 1970 Rolling Stone cambió sus oficinas de San Francisco y encontró una nueva sede para su edición en la ciudad de Nueva York, más cerca de la industria de la publicidad.

Son innumerables las personalidades sobre las que se ha escrito en la revista o que han llenado sus hojas con entrevistas memorables. Wenner encabezó algunas de éstas, épicas, –Rolling Stone Interviews– con personajes del mundo de la música, la política y las artes, como: Chuck Berry, 1969; Elton John, 1973; Paul McCartney, 1974; David Bowie, 1976; Joni Mitchell, 1979; David Byrne, 1988; Eric Clapton, 1968, 1974, 1985 y 1991; Bob Dylan, 1969, 1978 y 1984; George Harrison 1987; Mick Jagger 1968, 1978 y 1995; John Lennon, 1968, 1970, 1971 y 1975, entre muchísimas otras.

Para mí, Rolling Stone ha sido un must en la consulta de los más grandes listados de todos los tiempos. Me ha guiado por caminos llenos de música y magia. Además, las versiones que se editan en otros países –distintos a Estados Unidos– nos permiten una visión más local y cercana de su propuesta musical.

Pero, por qué hablar de Rolling Stone y no directamente de este maravilloso disco. La respuesta es que en 2003 publicó una edición especial dedicada a recopilar lo que, para músicos, periodistas, productores, críticos y figuras de la industria musical se considera como los 500 mejores álbumes de toda la historia. La lista se integró con en el voto aproximado de 270 personas, quienes emitieron propuestas individuales de 50 álbumes cada una; a partir de ello se conformó un gran listado general. En 2009, la revista solicitó a un grupo similar de 100 expertos que eligieran los mejores álbumes de la primera década del siglo xxi. A partir de ambos resultados Rolling Stone creó una nueva relación de los mejores álbumes de todos los tiempos.

El ejemplar en papel llegó a mí como un préstamo y, por azares del destino, se quedó conmigo como una guía por demás útil para navegar las interminables aguas que conforman los océanos musicales.

Y bueno, hablando del listado de los 500 mejores álbumes de toda la historia, vale la pena comentar unos cuantos datos: Los Beatles lograron colocar una decena de ellos entre los más grandes discos de toda la historia; de los cuales cuatro se encuentran entre los 10 más celebrados; la décima posición corresponde a su disco homónimo, The Beatles, publicado en 1968; en el lugar número cinco está Rubber Soul de 1965; el tercer sitio es para Revolver de 1966 –uno de mis favoritos de toda su discografía y, en primerísimo lugar, el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Antes de entrar en algunos detalles musicales de este álbum, por qué no le dedicamos un momento a su mágica portada y al contexto en que nace este disco.

Quien ha disfrutado del placer de hurgar en tiendas de discos en búsqueda de tesoros, no me dejará mentir, la portada de este material es una de esas que de inmediato te atrapa y que ˗quieras o no˗ te obliga a querer descifrar los mensajes ocultos, los cuales sólo están disponibles para ciertos ojos. La cubierta fue creada por Jann Haworth y Peter Blake, les mereció el premio Grammy al mejor diseño de embalaje (carátula de álbum y arte gráfico de éste) en 1968.

La portada del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band es inconfundible, reúne en una formación de cuatro hileras alrededor de 70 personajes y celebridades, entre ellas: Karlheinz Stockhausen, compositor; Carl Gustav Jung, psicólogo; Edgar Allan Poe, escritor; Fred Astaire, actor y bailarín; Bob Dylan, cantante y compositor; Aldous Huxley, escritor; Dylan Thomas, poeta; Marilyn Monroe, actriz; William S. Burroughs, escritor; Karl Marx, filósofo y político; Marlon Brando, actor; Oscar Wilde, escritor, y Shirley Temple, actriz infantil, entre otros.

Este disco, integrado por 13 canciones, se publicó el 26 de mayo de 1967 en el Reino Unido y el primero de junio en Estados Unidos, propone una transformación radical en el entendimiento del cuarteto y su música.

Algunos estudiosos de su historia musical proponen que diversos factores influyeron de manera decisiva en la creación del Sgt. Pepper. Por un lado, la gira de la banda que recién terminaba en el verano de 1966 los tenía extenuados y, tal vez, con la necesidad de dejar de lado –aunque fuera por un momento– el intenso contacto con las multitudes y los conciertos masivos en vivo.

Por otro lado, en ese mismo año se publicó el disco Pet Sounds de los Beach Boys (el cual es una obra monumental que, ni más ni menos, ocupa la segunda posición en el listado de los 500 mejores discos de todos los tiempos de Rolling Stone); éste incorporaba avances de última generación en la tecnología de grabación, con resultados portentosos. Por primera vez en la historia se utilizaba una consola de ocho canales durante un proceso de grabación; antecedente que dio a The Beatles la posibilidad de incorporar innovaciones en su propio proceso creativo y trasformar para siempre a la banda.

El cuarteto se encerró cuatro meses en Abbey Road para experimentar en el estudio de grabación hasta que lograron sembrar una de las grandes semillas de la psicodelia, ampliando definitivamente todas las fronteras y límites que les imponía su propia historia.

En la entrevista que otorgara Lennon a Rolling Stone en 1970, al hablar de la creación del disco, señaló que el álbum y la relación colaborativa entre ellos era el resultado de un momento cumbre. Yo, simplemente coincido.

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