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lunes 23 de septiembre de 2019

Ser de oposición

Mauricio Kuri González*

Al hacer un balance de los resultados alcanzados en el Senado de la República durante el primer año de la lxiv Legislatura resalta, sin lugar a dudas, un aspecto crucial: la Cámara de Senadores se ha convertido en uno de los principales contrapesos al Poder Ejecutivo, encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

Desde el Senado, el Partido Acción Nacional ha tenido que defender con fuerza los logros sociales, económicos y democráticos que hemos alcanzado como sociedad, ello ante la arremetida autoritaria de la nueva administración pública federal. Es por eso que vale la pena detenernos un momento y analizar la importancia que esto tiene para el país.

Hay que recordar que el camino para construir una verdadera democracia en México ha sido arduo y difícil. En los últimos veinticinco años se han operado importantes transformaciones en nuestro sistema político: una sociedad civil más participativa en los asuntos públicos, poco a poco los poderes del Estado se han comportado como contrapesos los unos de los otros, existen órganos constitucionalmente autónomos a cargo de funciones sustantivas del Estado y hay alternancia en el Poder Ejecutivo federal producto de elecciones libres.

Este panorama era impensable no hace mucho tiempo. El viejo sistema político se movía bajo las decisiones y la voluntad de una sola persona: el presidente de la República. Su poder cubría casi todos los ámbitos y aspectos de la vida nacional. Nada se hacía sin su consentimiento o aprobación. No había un contrapeso real del Poder Legislativo, eran escasos los espacios para la participación social, contados los medios de comunicación con foros para la opinión crítica y el disenso. El control desde el poder presidencial lo abarcaba casi todo.

Uno de los politólogos más importantes del siglo xx, Daniel Cosío Villegas, señalaba que este poder irrestricto del presidente creció y se afianzó ante la debilidad de la tradición y de las instituciones democráticas de nuestro país, a diferencia de las de Europa y América que, con tradiciones e instituciones democráticas más fuertes, podían contener de mejor manera la ambición particular de un solo hombre.

Decía Cosío Villegas que la debilidad de la tradición y de las instituciones democráticas permite al hombre desoírlas y hasta desafiarlas. En un país sin contrapesos, con una sociedad civil, una oposición, un congreso y una prensa débiles, el presidente de la República puede obrar de modo personal y caprichoso.

El poder unipersonal que vivimos por décadas ahogó el crecimiento de un entramado institucional que abriera cauce a una verdadera democracia, donde el equilibrio de poderes, la participación ciudadana en los asuntos públicos, la transparencia y rendición de cuentas fueran principios fundamentales que guiaran la actuación y el comportamiento de los diferentes actores políticos.

Afortunadamente para todos, México cambió. Los ciudadanos, las organizaciones de la sociedad civil, la oposición de todos los signos y cierto sector de los medios de comunicación impulsaron los cambios democráticos que tanto requeríamos. Fue así como comenzó la construcción de instituciones más fuertes que sirvieran de contrapeso real al inmenso poder presidencial.

Incluso la llegada al Poder Ejecutivo del propio Andrés Manuel López Obrador puede atribuirse en buena medida a este nuevo sistema político, más libre, más plural y más participativo.

Hay que reconocer que nuestra democracia no es perfecta, que nos falta mucho para darnos por satisfechos, pero los avances alcanzados nos permiten afirmar, sin lugar a dudas, que estamos en el camino correcto.

Sin embargo, las acciones y decisiones tomadas por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador que, como opositor, defendió las transformaciones de las que hemos dado cuenta y ahora, ya sentado en la silla presidencial, está construyendo una presidencia autoritaria que pretende dar marcha atrás a los avances democráticos alcanzados.

Su menosprecio por la participación de la sociedad civil organizada, sus decisiones para que prevalezca su voluntad frente a los otros poderes, su descalificación a la labor de los órganos autónomos, sus propuestas de nombramientos en posiciones que deberían ser autónomas y que recaen en personajes leales a su persona, son muestra clara de ese propósito.

Lo anticipamos desde la campaña electoral y desafortunadamente lo corroboramos hoy: sus acciones y sus mensajes atentan contra la democracia que tanto nos ha costado construir.

En sus ataques persistentes a los poderes y órganos autónomos se advierte la intención de no atender el principio de respeto a la división y el equilibrio de los poderes. La denostación y desprecio a la sociedad civil muestran la pauta que ya vimos en el pasado, cuando el presidente se asume como el único capaz de solucionarlo todo y, por tanto, que no hay espacio para que la sociedad contribuya y proponga alternativas distintas.

Es por estas razones que Acción Nacional ha defendido los valores e instituciones democráticas que hemos construido. Haber detenido la iniciativa de reforma constitucional sobre revocación de mandato, un intento de López Obrador por incidir en las elecciones de 2021 y justificar una posible ampliación de su gestión, establece claramente nuestra lucha: no podemos permitir dar pasos atrás en las prácticas e instituciones democráticas que se han instalado en México.

Ya tuvimos duras experiencias en el pasado con una presidencia omnipresente, los resultados para la vida política del país fueron un auténtico fracaso en términos de acceso a un régimen verdaderamente democrático. En la actualidad, la mayoría de los mexicanos sigue prefiriendo la democracia como sistema político frente a una opción de gobierno autoritaria, así que no es desmantelando la democracia como se van a resolver los problemas, por eso Acción Nacional la seguirá defendiendo contra viento y marea.

A la luz de lo anterior, entre los aspectos positivos a destacar en este primer año de trabajos legislativos se encuentran:

  • Aprobación del T-MEC. Era muy relevante dar certidumbre a los actores económicos de los tres países para que el flujo comercial siga su marcha. La aprobación del nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá es, sin duda, un nuevo reto, como herramienta que contribuya al desarrollo competitivo y sostenible de nuestro país, que traiga mayor prosperidad a todos.
  • Guardia Nacional. Producto del consenso, se aprobó el marco legal para su creación y operación. Prevaleció en la norma el carácter civil de la Guardia sobre la visión militarista, principio retomado de los planteamientos de organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil. La inseguridad pública es el más grave problema del país, es por ello que acompañamos estas reformas, como oposición responsable, le dimos al Ejecutivo las herramientas para resolver este grave asunto, que vulnera nuestra vida democrática.
  • Reforma laboral. Esta legislatura logró destrabar el tema después de dos años de retraso. Si bien hay aspectos que quedaron fuera y que se revisarán en el próximo periodo ordinario de sesiones, la nueva reforma permitirá avanzar en la transición de las Juntas Locales de Conciliación y Arbitraje a los Tribunales del Poder Judicial. La impartición de justicia la debe realizar el Poder Judicial. Habrá esquemas más ágiles, orales y modernos para impartir justicia. Asimismo, hay avances sustanciales en democracia sindical, con el voto directo de los trabajadores en la elección de directivas sindicales y la revisión de contratos colectivos de trabajo.
  • Paridad de género. Con la aprobación de la reforma constitucional se materializa un principio que Acción Nacional ha promovido históricamente: impulsar la participación de las mujeres en todos los ámbitos de la vida pública. La reforma constitucional, lanzada por legisladoras del pan, permite el 50-50 en todos los órdenes de gobierno y en los tres poderes de la Unión, ofreciendo la posibilidad real de que las mujeres formen parte de la toma de decisiones de este país en los municipios, entidades federativas y en el gobierno federal.
  • Trabajadoras del hogar. El pan, junto con otras fuerzas políticas, logramos la aprobación de reformas para reivindicar a las personas prestadoras de servicios en los hogares que han padecido por años una relación laboral desigual y discriminatoria. Entre otros aspectos, se les garantiza que tendrán un contrato donde se señale horario, remuneración y condiciones óptimas de trabajo. Además, contarán con derecho a la seguridad social; sin duda una de las reformas más importantes de esta legislatura.
  • “Muerte civil” a funcionarios. A partir de una propuesta de Acción Nacional, se aprobaron reformas para sancionar a funcionarios corruptos con inhabilitación definitiva para desempeñar cargos, empleos o comisiones en el servicio público. También se veta a los particulares de por vida por participar en adquisiciones, arrendamientos, servicios u obras públicas, además de la reparación del daño causado. La corrupción sigue siendo un cáncer que debemos combatir de manera real, no simulada.
  • Prohibición del matrimonio infantil. El matrimonio infantil es una forma de violencia, cuya raíz se encuentra en los prejuicios y estereotipos de género. El pan acompañó la aprobación de reformas para prohibirlos, ya que están inmersos en la violencia doméstica y, en general, en la violación de los derechos humanos.
  • Tamiz neonatal. Se aprobó garantizar la obligatoriedad de la aplicación del tamiz neonatal en todas las instancias de salud pública y privada, adicionando la detección oportuna de malformaciones. Dentro de una sociedad sana, es fundamental garantizar que desde el nacimiento se vigile y se atienda la salud de las personas.
  • Médicos residentes. Se aprobó una reforma para incorporar la figura de médico residente y sus derechos. Con sus acciones, el gobierno federal actual ha ahondado la crisis del sector público de salud, con recortes en el gasto corriente y de inversión, de ahí la importancia de esta reforma en el momento actual.

Por su parte, entre los aspectos negativos que se presentaron en este primer año se encuentran:

    • Reforma educativa. La reforma de Andrés Manuel López Obrador se hizo a la medida de la cnte y en detrimento de la calidad de la educación de millones de niños y jóvenes; la desaparición de las evaluaciones a los maestros para la permanencia atenta contra ésta. Con la disolución del inee se crea un organismo descentralizado, subordinado a las decisiones del Ejecutivo. Esta reforma representa uno de los retrocesos más importantes promovidos desde el actual gobierno federal.
    • Designaciones. Una de las atribuciones del Senado de la República es la ratificación de ciertos nombramientos en el gobierno, a partir de propuestas enviadas por el presidente de la República. López Obrador ha mandado candidatos con notoria falta de idoneidad para ocupar los puestos. Ahí está el caso de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde votamos en contra de las propuestas del Ejecutivo porque consideramos que no cumplían el perfil de idoneidad para el cargo, al mantener lazos de afinidad con el titular de dicho poder. Otro ejemplo fue la Comisión Reguladora de Energía, en la que rechazamos los perfiles recibidos por no ser adecuados para esta área, clave en el desarrollo del país.
    • Estancias infantiles. Desde el senado, el pan ha defendido el presupuesto del programa, acompañando el reclamo de miles de padres de familia afectados por el recorte del Ejecutivo. La política social del gobierno federal ha privilegiado el clientelismo político sobre programas sociales que habían demostrado su efectividad.

  • Austeridad republicana. La mayoría parlamentaria de Morena y sus aliados aprobaron una ley que invade competencias de los otros poderes de la Unión y de organismos constitucionales autónomos, además le otorga la facultad de disponer a su criterio de los recursos que se ahorren, sin transparencia, sin control y sin ninguna otra regulación.
  • Ley de Federal Remuneraciones de los Servidores Públicos. En otro intento más por imponer su voluntad a otros poderes, la mayoría parlamentaria aprobó la Ley, la cual transgrede la división de poderes, tanto en su autonomía presupuestaria como en la independencia del Poder Judicial y la soberanía de las entidades federativas.

El politólogo italiano Norberto Bobbio llamó autoritarios a los regímenes que concentran el poder político en un hombre y restan valor a las instituciones representativas, reduciendo a su mínima expresión a la oposición y autonomía de los subsistemas políticos, así como anulando las instituciones creadas desde la base social.

Acción Nacional dará la lucha por los valores e instituciones democráticas que nos hemos dado como país. No permitiremos ni pasos para atrás, ni pasos de lado.

Al ser el Partido Acción Nacional la primera fuerza de oposición en el Senado, tenemos claro el papel que debíamos asumir y así hemos actuado en consecuencia: ser una oposición responsable y constructiva, que hace valer sus argumentos e ideas, por no tener la fuerza de los votos.

Nuestra premisa es y será acompañar los asuntos que sean en beneficio de los mexicanos y rechazar de manera tajante los temas que atenten contra los derechos y el bienestar de la población, así como la división y el equilibrio de los poderes, que son la base de nuestra democracia.

Nuestro compromiso es con las grandes causas de los mexicanos y con nuestro proyecto de transformar a México en una patria más justa, digna y solidaria.

* Coordinador del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional en el Senado de la República.
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