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lunes 23 de septiembre de 2019

Se va, se va…

Voz y Voto

La noche del domingo 11 de agosto, con 59.5% de casillas computadas, los resultados preliminares dieron cuenta de que la fórmula encabezada por el exgobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas (Alito) y Carolina Viggiano, exdiputada federal y esposa de Rubén Moreira, aventajaba en las preferencias rumbo a la presidencia nacional del PRI con 83.04%. Muy por debajo quedaron en segundo y tercer lugar los dúos conformadas por Ivonne Ortega Pacheco y José Encarnación Alfaro Cázares, por Lorena Piñón Rivera y Daniel Santos Flores, con 9.1 y 2.97% de sufragios, respectivamente.

La tendencia fue irreversible. El miércoles 14 de agosto la Comisión Nacional de Procesos Internos del PRI, al dar a conocer los resultados oficiales, confirmó el triunfo de Alejandro Moreno y Carolina Viggiano como presidente nacional y secretaria general del cen priista, tras obtener 85% de los votos, es decir, 1,885,269. Mientras que la fórmula de Ivonne Ortega obtuvo 177,298 y la de Lorena Piñón Rivera alcanzó 49,251.

Durante el proceso interno, la exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, acusó en múltiples ocasiones a las cúpulas estatales y nacional de operar bajo las “mismas viejas prácticas deshonestas” –que llevaron al PRI a perder la presidencia de la República en 2018– a favor del entonces candidato Alejandro Moreno para ganar la presidencia priista. Incluso, al conocer los resultados preliminares, sentenció que no los validaría toda vez que el proceso interno había estado plagado de irregularidades fraguadas por los grupos de poder de esa fuerza política.


El pasado 13 agosto,
Voz y Voto realizó una breve entrevista telefónica a la exgobernadora para conocer sus impresiones luego del virtual triunfo que los resultados preliminares le auguraban a Alejandro Moreno.

VyV: Voy a retomar una expresión que utilizó durante su campaña respecto a que el 11 de agosto se sabría si el PRI se refundaba o se refundía. En los resultados preliminares, no ganó la presidencia nacional del PRI y no parece que la intención cambie. ¿Qué concluye luego de esta tendencia?

IO: Lamentablemente el PRI se refundió. No porque el resultado no me favorezca, sino porque para llegar a él, regresó a las viejas prácticas que la sociedad dijo que no quiere ver, no sólo en este, sino en ningún partido. Fue una elección inequitativa y llena de irregularidades que empañaron el proceso y pusieron en entredicho los resultados preliminares y el prestigio del partido.

Nuevamente la cúpula no escuchó a sus militantes que se sienten pisoteados, utilizados y manipulados. La cúpula se robó la elección. El 11 de agosto regresamos al PRI de los cincuenta, a las urnas embarazadas, al acarreo y coacción del voto, para ello se llegó incluso a lastimar a sus militantes físicamente, hubo casos en los que los secuestraron y golpearon para lograr su cometido.

Este tipo de cosas, lo más burdo y viejo de las mañas del partido, que ya no funcionan para ganar una elección constitucional, les sirvieron en un proceso interno, pero no les servirán más para ganar una constitucional. Creímos que podíamos reconstruir el partido desde la dirigencia mediante un proceso transparente, pero el PRI perdió la oportunidad de transparentar sus procesos y demostrar que ha cambiado, al parecer la cúpula no ha entendido el mensaje que la sociedad nos hizo en las urnas el año pasado.

VyV: De un padrón de seis millones 700 mil afiliados, votaron más o menos un millón 800 mil priistas, menos de 30%. El porcentaje de votación fue muy bajo. ¿A qué cree que se debió?

IO: Estamos hablando de 70% de abstencionismo y, por supuesto, que afecta al partido, pero desgraciadamente este porcentaje puede ser más alto. Primero, hablamos de un padrón a modo, inflado. Meses antes de la elección casualmente el padrón de militantes en estados como Coahuila, que fue gobernado por los Moreira, la Ciudad de México, Campeche, de donde es el candidato (Moreno) de la cúpula, y Oaxaca, registraron un incremento atípico de 40 a 200%. Casualmente también en dichos estados, ese candidato obtuvo más votos, pero no de militantes reales, porque fue ahí donde se registraron más casos –se dio en todo el país, pero en esos estados más– en los que una sola persona tachaba más de una boleta; hubo compra de votos, robo y embarazo de urnas. Cómo te explicas que antes de que abrieran una casilla ya había votos o que antes de la una de la tarde 100% de los empadronados ya había votado.

Si la votación hubiera sido real, la respetaría. En las casillas donde gané, la votación fue de 15 a 20%. Hubo casillas que tuvieron 10 votos, seis para mí y cuatro para él. Estos son los números reales.

Toda mi campaña fue de acercamiento a las bases, de tierra, fuimos a tocar a las casas de los militantes y, en muchos casos, por desgracia, nos encontramos con que ya no militaban en el PRI y estaban en el padrón.

Entonces, ¿cuántos priistas votaron en realidad?, no lo sabremos nunca.

VyV: ¿Atribuye a la cúpula del partido haber maquinado un fraude a favor de Alejandro Moreno?

IO: Sí, la misma que ha maquinado todos los fraudes que se han llevado a cabo, incluyendo los constitucionales, donde este tipo de operaciones ya no funciona y por eso perdimos estrepitosamente en 2018. Esta pequeña cúpula secuestró al partido en lugar de apostarle a llegar al territorio, a tratar de convencer, a explicar, a deslindarse de las expresiones como “si eres del PRI, eres corrupto o eres rata”. Digo deslindarse porque ahí es donde hay que poner nombres y apellidos, el expresidente Peña Nieto, Videgaray, por ejemplo, porque los priistas, la militancia en general no roba, los que roban son algunos que gozan de impunidad, pero por esos cuantos se lastima a toda la militancia calificándolos de corruptos y rateros. En lugar de hacer eso, le apostaron a garantizar su triunfo para seguir conservando sus beneficios, eso es engañarse a uno mismo.

VyV: El 13 de agosto subió un video a su cuenta de Twitter en el que externó parte de lo que nos ha comentado. En ese mismo video dice que tiene la intención de impugnar la elección e, incluso, anularla porque, como se dice coloquialmente, tiene los pelos de la burra en la mano. Dice también que le va a preguntar a la militancia, ¿a cuántos, cómo? ¿Con base en qué va a tomar la decisión?

IO: Tengo las pruebas de cada una de esas acciones, las fuimos impugnando, presentamos los documentos que sustentan las incidencias ante la Comisión de Procesos Internos. No obstante, sigo consultando con los militantes. Los que sabemos de procesos sabemos también cuánto daño hace un pleito poselectoral, tenemos claro que lastimamos al partido si iniciamos este proceso. Entonces, si lo que quiero es recuperar el partido, tengo que escuchar el sentir de los militantes que me dieron su confianza para poner en una balanza qué tanto nos sirve seguir lastimando al partido. De este lado está la parte consciente para no seguirlo lastimando.

VyV: ¿Cuánto tiempo tiene para impugnar? Pero, de no hacerlo, ¿no estaría avalando el fraude que acusa?

IO: A partir de que haya un dictamen y se dé el anuncio del ganador de la contienda, tenemos 48 horas para poder impugnar. Si decido no hacerlo, no es que avale las acciones más burdas del priismo, lo que pienso es que podemos recuperar al partido desde la base y no precisamente desde la dirigencia.

Esta dirigencia con o sin impugnación está deslegitimada por la propia actitud de los que, se supone, ganaron la elección. ¿Qué garantías doy para recuperar el partido si la militancia que nos acompañó decide no presentar la denuncia? Seguir dentro del partido y luchar por lo que creemos. Las convicciones no las determina una elección, al contrario, mientras ellos embutían ˗embarazaban˗ las urnas, nosotros estábamos conquistando a nuestros militantes, y eso es lo que seguiremos haciendo, continuaremos trabajando. Quiero dejar claro que en ningún lugar de ese nuevo comité me siento representada, me siento representada por la militancia.

VyV: En caso de que impugnara, ¿confía en las instancias internas encargadas de dar seguimiento a su acusación? De no ser así, ¿recurriría a otras instancias fuera de su partido, el Tribunal Electoral?

IO: Por fuerza, la primera instancia es en el interior del partido, pero pudiera ser que por un dictamen –por el comportamiento que tuvo la Comisión de Procesos Internos al negarnos tener representación en todas las casillas– se tuviera que analizar la posibilidad de recurrir a instancias externas. Lo estamos evaluando porque, con esos antecedentes, qué confianza se puede tener en la imparcialidad de esa comisión.

VyV: ¿Qué futuro tendría el PRI bajo esta dirigencia, a la que califica de ilegítima?

IO: Esta dirigencia está obligada a cambiar todas esas prácticas si quiere que el partido tenga futuro, pero es muy difícil tener credibilidad después de llegar a un cargo gracias al fraude. En todo caso, tendrá que escuchar a la base y no a un pequeño grupo (es decir, acabar con el amiguismo y el compadrazgo) y mucho menos proteger sus actos de corrupción, eso no lo vamos a permitir.

Está obligada también a que cada cargo por el que se vaya a competir, que serán miles, sea por consulta a la base y que en cada consulta se vayan limpiando los procedimientos, para que, aunque sean pocos, sean ellos los que decidan. Yo prefiero 300 guerreros dispuestos a recomponer el camino del partido para volver a convencer a los militantes y a la sociedad, pero si continúan con las prácticas que llevaron a ganar al candidato de la cúpula, el PRI se quedará con las siglas, pero sin militantes.

VyV: ¿Confirma entonces que se queda en el PRI?

IO: Por supuesto que me quedo. Entré a la competencia porque amo a mi partido, me duele lo que está pasando, a dónde lo han llevado. La única manera de poderlo cambiar es hacerlo desde adentro, de la dirigencia, pero si eso no se puede, lo haré desde la base. Seguiré trabajando con la misma intensidad.

VyV: ¿Qué les dice a aquellos que están pensando mal, a los que dicen que si no impugna podría estar negociando un cargo para el 2021?

IO: Que quede claro, no competí por la dirigencia para tener el cargo sino para trabajar con y por los priistas. No estoy buscando un cargo ni dentro ni fuera del partido.

VyV: De confirmarse la tendencia, ¿un Moreno (Alejandro) llegaría a dirigir al PRI nacional? ¿Coincide el apellido con los dichos de que está muy cercano al presidente López Obrador, tanto que la prensa ya lo apoda Amlito (en vez de Alito) y que pueda llevar al PRI a convertirse en un satélite de Morena?

IO: Lamentablemente nos lleva a pensar que existe esa posibilidad. Se vio la intromisión en el proceso interno por parte del gobierno federal actual y del gobierno anterior también. Esperemos que la dirigencia esté a la altura y que los apodos que le han puesto no sean un preludio de lo que será.

Desde la dirigencia, el PRI tendrá que asumirse también como un partido de oposición, mientras nosotros lo haremos desde la militancia; no queremos ser un partido satélite de Morena ni seguir aprobando las ocurrencias del presidente actual, que lastiman a la sociedad, tenemos que ser un partido de oposición firme, de contrapeso, que pueda hablar por la sociedad.

VyV: Hablemos de dinero. El tope de gastos de campaña interna fue de cuatro millones para cada candidato. ¿Cuánto gastó, llegó a ese tope? ¿También por ese lado hubo inequidad?

IO: Hasta el último corte que tenía, falta por contabilizar los tres últimos días del proceso, andábamos por ahí de los tres millones 400 mil, considero que estaremos llegando a los tres millones 800 mil pesos. En el caso del candidato oficial, sólo en su primer evento de arranque de campaña se gastó el tope y luego, en el de Oaxaca, se volvió a gastar el tope. Lo que sobró en esa campaña fue dinero, en todo caso tendría que decirnos de dónde vino ese recurso.

Dos días después de esta entrevista y pese a las afirmaciones de Ivonne Ortega de no renunciar al PRI, lo hizo tras 29 años de militancia. Por medio de un video publicado en sus redes sociales, Ortega Pacheco agradeció a la militancia y señaló que luego de las prácticas vergonzosas suscitadas el día de la elección y en congruencia con sus convicciones democráticas, renunciaba al PRI. Publicó además una carta dirigida a la actual líder del tricolor, Claudia Ruiz Massieu, en la que justifica su renuncia como militante, misma que reproducimos íntegra en nuestra sección De Interés Público.

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