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Lunes 12 de noviembre de 2018

Reformismo electoral

Leonardo Valdés Zurita
Reformas electorales en México. Consecuencias políticas (1978-1991) 
FCE-Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla
México, 2017.

México “¿vivió ya o vive aún, un proceso de transición a la democracia?”; sus reglas de competencia y competitividad, “¿van hacia la consolidación del sistema de partido hegemónico-pragmático o bien hacia su sustitución por alguna variante de comunidad política competitiva?”. Las posibles respuestas a estas preocupaciones animan al ex presidente del ife, Leonardo Valdés, a escribir una obra en que analiza el contenido de las reformas a las leyes electorales mexicanas realizadas hasta 1991, así como las razones que las motivaron y las consecuencias políticas habidas tras su aplicación.

Organizado su libro en ocho capítulos, el autor plantea de inicio un debate teórico sobre las características de nuestro régimen político, especialmente en su sistema de partidos, al que algunos de los expertos que cita Valdés han ubicado a medio camino entre el autoritarismo y la democracia.

En una segunda parte, dedicada a “El desarrollo de las reglas de la competencia: de la reforma política al Cofipe”, el economista y sociólogo hace un recorrido histórico de la evolución de los sistemas de competencia, entre los que destacan la fórmula electoral para la distribución de curules y la composición de la Cámara de Diputados, así como la sobrerrepresentación que tuvo el otrora partido dominante. También estudia las cambiantes dimensiones que han ido teniendo los distritos, desde el promedio de escaños que se elegía cuando solo se contaba con el método de mayoría relativa, hasta cuando se introdujo la representación proporcional. Adicionalmente, revisa los cambios habidos en la boleta electoral y las reglas para el registro de partidos, por ejemplo, nos recuerda Valdés Zurita que entre 1946 y 1977 la ley ordenaba que para obtener registro como partido político se exigía determinado número de afiliados, y después de 1977 se cambió a la figura de registro condicionado a los votos obtenidos en la elección, que se mantuvo hasta 1986, cuando ese esquema desapareció, para ser retomado en 1989.

En la tercera y última parte, “La evolución de la competitividad de 1979 a 1991”, Valdés explica este fenómeno con base en información estadística que muestra el desempeño electoral de los partidos en México, el número efectivo de partidos por distrito electoral y sus márgenes de victoria.

Leonardo Valdés concluye que el sistema electoral mexicano es atípico y tiene dos niveles: “uno ocupado por el sistema hegemónico, en el que no había competencia, y el otro ocupado por los demás partidos en lucha”.

Propone que es importante que comencemos a pensar en modificar la forma en que se elige al presidente de la República y a los gobernadores, las únicas figuras políticas cuyo proceso de elección no ha sido alterado durante este largo periodo reformista. Podría considerarse un sistema de mayoría absoluta con segunda vuelta, de modo que si alguno de los candidatos a la Presidencia o gobierno estatal no alcanzara el 50 por ciento más uno de los votos, se llevara a cabo una segunda vuelta como en la mayoría de los países latinoamericanos, lo que brindaría al ciudadano la oportunidad de elegir a un gobernante con mayor representatividad, mayor legitimidad y, eventualmente, tener una mejor gobernabilidad.

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