You dont have javascript enabled! Please download Google Chrome!
domingo 16 de junio de 2019

Piden paz, no les dan

Josefina Vázquez Mota*

La historia nos juzgará por la diferencia que hacemos en la vida de los niños.

Nelson Mandela

Olvidar a las niñas y los niños de México implica renunciar a nuestro potencial de progreso como nación. Existen dos temas que urge incluir en la agenda de este gobierno, y están íntimamente relacionados: la niñez y la paz…

¿Qué dibujan los niños mexicanos?

El 14 de noviembre del 2018 el Instituto Nacional Electoral (INE) presentó los resultados de la Consulta Infantil y Juvenil 2015 ante el Senado de la República, junto con las senadoras y senadores integrantes de la Comisión de Derechos de la Niñez y de la Adolescencia. La consulta realizada en 2015 tuvo como objetivo conocer la percepción de las niñas, los niños y los jóvenes1 de México respecto a los temas de justicia, seguridad y paz. La convocatoria de la consulta atrajo aproximadamente a 3 millones de niñas y niños de todo el país, y en los resultados existe una sección de dibujos realizados por los participantes para responder a la pregunta: “¿Cómo es el lugar donde vives?”

Se publicaron 50 dibujos diferentes y ver los resultados es extremadamente preocupante.

En uno de ellos se distinguen dos siluetas de hombres: el de la izquierda está degollado, y lo rodean una metralleta, una pistola y un cuchillo ensangrentado; el de la derecha tiene un brazo desmembrado y un cuchillo clavado en la cabeza, y también lo rodean varias armas. Hay una selección de palabras escritas con varios colores, en la que se lee: “Sangre”, “Masacre”, “Faltan 43”, y como título “El pueblo descuartizado”. La niña que dibujó esta percepción tenía 5 años y vive en el estado de Guerrero; en la esquina superior izquierda plasmó un sol color naranja, y esa es la única figura sin una connotación violenta en el dibujo.

De los 50 dibujos, 12 tienen muertos; uno se titula “Soy hijo de un narco”, y dos más contienen mensajes claros: “Quiero que nuestro Presidente no mienta” y “Que el diputado cumpla”.

Como adultos estamos acostumbrados a la violencia, como parte de nuestra rutina, al encontrarla en las noticias, en los malos casos, en las tragedias que les ocurren a los que conocemos y, en la peor de las situaciones, a las personas que nos importan. Y como la violencia es un tema que únicamente escuchamos en medios de comunicación o del que conversamos “entre mayores”, entonces olvidamos o ignoramos el hecho de que en México las niñas y los niños que nos rodean están dibujando descuartizados y están aprendiendo a escribir con las palabras “masacre” y “narco”.

Nuestro presente tiene que preocuparnos, pero en esta inquietud no podemos olvidar el futuro y, mucho menos, ignorar el hecho de que éste lo construirán las niñas y los niños, mientras ya lo están haciendo los jóvenes y los adolescentes. La violencia se está volviendo una norma dentro de la sociedad, y se ha ido incorporando desde los primeros años de vida. Si queremos un México en paz, la educación de las niñas y niños debe convertirse en prioridad.

Los Derechos de las Niñas, los Niños y los Adolescentes

Encabezar la Comisión de los Derechos de las Niñas, los Niños y de los Adolescentes en el Senado de la República, me ha permitido ver las amenazas a las que se enfrenta el futuro de México. La violencia que vive y padece la infancia en nuestro país tiene muchas formas; por ejemplo, existen diversos estudios que nos posicionan como sigue: el primer lugar en trata de menores de edad, y también el primer lugar como productores de pornografía infantil. Además se estima que entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), estamos entre los primeros lugares en violencia infantil (sin embargo, por falta de insumos, este último dato no se puede estimar con exactitud). Y es que la vulnerabilidad de las niñas y los niños se fundamenta en la ausencia de un sistema que capte sus voces cuando se convierten en víctimas; se fundamenta precisamente en nuestro olvido.

Sí se han logrado avances significativos en favor de las niñas, niños y adolescentes en el país. Ejemplo de ello es que el 10 de junio de 2011 se reformó el artículo 4°. de nuestra Constitución, que otorga el reconocimiento al interés superior de la niñez; dicho artículo establece que es indispensable proteger sus derechos sobre cualquier medida que los afecte, así como garantizar su desarrollo de forma integral, su calidad de vida y su bienestar. Otro ejemplo es la creación de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes a finales de 2014, lo que representó un reto de gran relevancia, así como un paso determinante en el que la sociedad civil y el Poder Legislativo unieron fuerzas para consolidar un marco normativo adecuado a la niñez, atendiendo un retraso de 25 años en el cumplimiento de la Convención de los Derechos del Niño decretado por las Naciones Unidas.

Estos ejemplos son prueba de un gran avance que se ha construido e impulsado desde lo Legislativo; a partir de estos logros es posible pautar una plataforma sólida para seguir trabajando, construyendo y protegiendo el desarrollo de las niñas, niños y adolescentes. Como continuación de estos logros, hemos conseguido dar paso a la prohibición del matrimonio infantil a nivel nacional; hasta este año, únicamente se había prohibido en 31 estados, y gracias a la reforma y derogación a diversos artículos del Código Civil Federal, ahora queda prohibido en todo el territorio nacional.

Otro gran paso en esta legislatura fue la incorporación del derecho a la paz en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, con lo cual queda claro que el camino que debemos transitar debe ser a través de la equidad, libertad, solidaridad, dignidad, igualdad, respeto, tolerancia y justicia.

Aún queda un largo camino por recorrer para garantizar el interés superior de la niñez

No encabecé la Comisión de las Niñas, los Niños y los Adolescentes siendo una experta en el tema, pero sí con la convicción de escuchar todas las voces, todas las instituciones y todos los gobiernos, y también con la suficiente experiencia para defender una causa y crear una sinergia entre las personas que la comparten y utilizan como motor de vida. Al adentrarme en este tema, no sólo he visto las amenazas contra la dignidad de las niñas y los niños de México: igualmente he conocido un sinnúmero de personas comprometidas con la defensa de sus derechos. Me he encontrado con madres, padres, maestros, profesionistas, artistas, doctores, abuelos, abuelas, e incontables organizaciones de la sociedad civil que perciben la vulnerabilidad de la niñez y con ello le dan voz a través de su trabajo y compromiso.

Gracias a los esfuerzos para recabar información sobre la infancia, como en el caso de la consulta de Voces de Save the Children2 y de la antes mencionada del INE, he aprendido que sólo escuchando directamente a las niñas y a los niños podemos comprender los problemas que los rodean. Nos revelan datos como el hecho de que el hogar y la escuela, son los lugares donde las niñas y los niños de entre 5 y 13 años de edad sufren de mayores índices de violencia (Consulta Infantil y Juvenil, 2018, INE), ámbitos que uno normalmente pensaría que son espacios de amor, tranquilidad, paz, seguridad y protección para ellos. He aprendido de organizaciones como AMANC (Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer), Casa de la Amistad y Aquí Nadie se Rinde, hechos como el siguiente: que en promedio se registran hasta 16 casos diarios de menores de edad con cáncer, los cuales de ser propiamente diagnosticados evitarían fatales consecuencias, y que por este motivo, uno de los mayores males del cáncer infantil es la desigualdad de oportunidades que se vive para el tratamiento del mismo. La asociación Iluminemos de Azul ha evidenciado que el 1% de la niñez en México tiene trastorno del espectro autista, y dentro de este porcentaje casi el 50% padece de bullying. A pesar de que no existen datos actualizados sobre la incidencia del autismo en el país, se estima que cada año habrá 6 mil casos nuevos, pero lo que requiere esta niñez  para alcanzar su pleno desarrollo es la garantía de vivir en un entorno incluyente.

Me he percatado de una de las realidades más dolorosas que se vive en nuestro país: el abuso sexual infantil, que como todo tema complejo y profundamente lacerante, es necesario abordar para poder resolverlo. En nuestros días, no existen datos puntuales acerca de la cantidad de menores que sufren abuso sexual en México; tampoco contamos con un sistema judicial preparado para tomar la denuncia de una víctima menor de edad, y como sociedad hemos decidido ignorar durante demasiado tiempo el hecho de que el abuso sexual infantil es real, y que desafortunadamente esto sucede con mayor frecuencia dentro del hogar, puesto que el agresor –mínimo en el 50% de los casos– es un miembro de la familia.

La inocencia de la niñez se puede percibir como vulnerabilidad o como potencial de desarrollo, dependiendo de los ojos que la miren. Y es el riesgo de vivir inmersos en una cultura de guerra, donde la injusticia es exponencial y los tipos de violencia se multiplican más allá de los homicidios (y en consecuencia, se manifiestan en actos como el abuso y la violencia), debido a  la ausencia de un Estado de derecho que impida a las personas sentirse empoderadas por la vulnerabilidad del otro; en México hemos construido una cultura de guerra desde hace demasiados años, por lo que las consecuencias las hemos pagado todos, incluidos los más inocentes.

Los niños piden paz

Dentro de los 50 dibujos incluidos en la Consulta Infantil y Juvenil realizada por el INE, existe uno con dos siluetas: una mujer coloreada de rosa, un hombre de azul y en medio de ellos una pequeña niña de morado. Al lado derecho se distingue una casa junto a un árbol; hay aves en el cielo, y en la esquina superior izquierda se plasmó un sol color naranja. Lo dibujó una niña de 6 años de Baja California, y justo arriba de la silueta de la pequeña niña morada, coloreó un corazón con la palabra “PAZ” en el centro.

Esta niña pensó en la paz cuando se le cuestionó sobre temas de confianza, seguridad y justicia; pensó en “paz” como lo que amaba en el lugar donde vive y consideró que, al igual que muchas otras niñas y niños, comprende mejor que varios adultos lo que es la paz. Este ejercicio de consulta del ine ayuda a que año con año, la niñez en México ejerza prácticas democráticas capaces de transformar la realidad en la que viven, utilizando como herramienta principal la participación ciudadana. Tomando este ejercicio como ejemplo, convocamos desde la Comisión de los Derechos de la Niñez y de la Adolescencia al primer Concurso Nacional de Cuento Ilustrado por la Paz.

Recibimos varios cuentos de todo México. Estas son algunas de las frases que encontramos en ellos:

[Son] los pequeños actos de bondad los que nos dieron bocanadas de aliento cuando estuvimos a punto de rendirnos […]. Mamá me enseñó que el amor, en cualquiera de sus formas, podía volver a unir los fragmentos resquebrajados de toda la humanidad. Una hermosa melodía, un poema sobre el canto del cielo o hasta una fotografía de dos amantes abrazándose, eran lo suficiente para levantar a un pueblo de sus cenizas. Y así obramos. Había sido un tortuoso camino, sin embargo, ya no teníamos miedo, ahora nos teníamos a los otros, y era todo lo que alguna vez pudimos desear… Por fin estábamos en paz.
Aurora Haro (16 años)

“Para mí la paz es saber entender a otra persona.”
María Monroy (15 años)

Leer la manera en la que las niñas y los niños mexicanos perciben la paz, me permite ver cómo –como adultos– estamos lejos de comprender este concepto. Y es que entender la paz como “actos de bondad” es mucho más preciso que entenderla como la ausencia de violencia; y al seguir creyendo que el término es únicamente la dualidad de “violencia”, anulamos nuestra posibilidad de transformar la cultura de guerra que vivimos en México en una cultura de paz.

Las niñas y los niños de México reconocen el potencial de eliminar la violencia con acciones que no implican reforzar la seguridad, y que más bien proceden de lo cotidiano y nacen de una preocupación auténtica por los que nos rodean.

De acuerdo con la Cátedra por la Paz de Shimon Peres, la paz es el conjunto de acciones guiadas por la equidad, solidaridad, dignidad, respeto, tolerancia, justicia y libertad, que permiten la creación de una responsabilidad colectiva fundamentada en el servicio. La paz es la que permite ver al otro desde la comprensión, la empatía y la compasión; y además es la única que garantiza el desarrollo integral de una sociedad, permitiendo así el cumplimiento de los derechos humanos.

Y es en este (verdadero) significado donde yace un fundamento para erradicar la violencia que nos invade, y que todos los días alcanza a la niñez en México; esta idea fue el motivo por el que impulsamos el Derecho a la Paz en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Y es que este significado es el que hace falta trabajar para construir el bienestar para la niñez y desde la niñez; por eso es tan importante el trabajo que realizan las organizaciones al defender sus derechos; por eso es fundamental fortalecer los programas y los modelos de atención, como las estancias infantiles, que salvaguardan el interés superior de la niñez y que, al cumplir con el ejercicio cabal de sus derechos, disminuyen la vulnerabilidad de las niñas y de los niños.

Sólo al construirnos para alcanzar una cultura de paz podremos garantizar que las niñas y niños vulnerables dejen de ser víctimas para convertirse en el progreso y en la esperanza de un México mejor que el actual.

Por eso, si alguna comisión necesita ser audaz es justamente ésta; necesitamos un cambio de paradigma que permita comprendernos al reconocernos en el otro. Y es que mientras exista alguna niña o niño en México que viva en soledad, que padezca de violencia, que no encuentre una respuesta institucional de atención o de amor, mientras existan niños vulnerables, seguiremos trabajando con todas las organizaciones, con todos los partidos y con todas las voluntades cuya intención sea darles voz a esas niñas y niños que dibujan masacres, para cambiar esos trazos por otros que muestren a una familia y un hogar unidos por la paz.

* Senadora por el PAN. Presidenta de la Comisión de Derechos de la Niñez y la Adolescencia
1 Categoría que incluye a las personas de hasta 18 años de edad.
2 Voces: Consulta a niñas, niños y adolescentes que participan en proyectos de Save the Children.
error: Alert: Content is protected !!