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Miércoles 18 de julio de 2018

Paraguay:polvos de aquellos lodos

Omar Cepeda*

Vaya reacomodo político el que se está dando en Latinoamérica después de las elecciones que se han celebrado y de los preparativos para las que están por desarrollarse durante 2018. La región se mueve estrepitosamente de norte a sur para reacomodar nuevas fuerzas políticas, liderazgos y oposiciones.

No son para menos los retos que le esperan. La región sigue inmersa en una dolorosa desigualdad social, corrupción, impunidad e incesantes zarpazos del crimen organizado. Aunque parezcan líneas discursivas de promesas de campaña, son padecimientos endémicos en casi toda Latinoamérica y serán los grandes retos del siglo XXI, para que las sociedades salgan adelante.

Estas malas noticias contrastan con datos económicos alentadores. La OCDE publicó recientemente sus proyecciones para 2018 y 2019. Mientras el PIB en el mundo crecerá un 3.9 por ciento, el de México lo hará en un 2.5 y 2.8 por ciento, respectivamente, lo que mantiene un crecimiento homogéneo; Brasil crecerá en 2.2 y 2.4 por ciento, al salir de una aletargada recesión. Argentina crecerá 3.2 por ciento en ambos años, lo que proyecta la buena gestión de Mauricio Macri. Estos pronósticos para los motores económicos latinoamericanos son mejores respecto de países como Rusia, Alemania, Francia e Italia, pero menores comparados con países como India, Turquía e Indonesia. Estados Unidos crecerá 2.9 por ciento en 2018 y 2.8 en 2019. Esta relación de cifras económicas no sugiere que haya optimismo acerca del desarrollo social: los pobres aún son muchos en la región.

Un país al que vale la pena darle seguimiento por su constante consolidación democrática y estabilidad política, y que celebró elecciones recientemente, es Chile. Atípico caso, ha intercalado el poder en las últimas cuatro elecciones entre dos liderazgos, una con postura de izquierda, Michelle Bachelet, y el empresario de derecha Sebastián Piñera. Entre ambas posturas políticas han conducido a un Estado con instituciones fuertes y crecimiento económico sólido y creciente: la ocde pronostica que cierre 2018-2019 con un crecimiento de 2.9 por ciento en su PIB.

También se han celebrado elecciones en la próspera Costa Rica y en El Salvador, éste entrampado por una violencia lacerante donde el crimen organizado lo mantiene en un asfixiante jaque. En los próximos días y meses están por jugarse cambios en la predecible Cuba, ya sin la dinastía Castro. En la pacífica (a medias, pues está en negociaciones con el ELN) Colombia, que en mayo celebra una primera vuelta con el “uribismo” de regreso y un desgastado oficialismo, según las encuestas la gran final se irá a una segunda vuelta. Y Venezuela fue convocada a las urnas de manera unilateral por el gobierno, en una democracia simulada, convulsa y preocupante. Sin duda este país es el que más causa inestabilidad por su régimen de nula democracia y el inexistente desarrollo económico y social. Su decrecimiento se estima en -15 por ciento del PIB real en 2018, según el Fondo Monetario Internacional.

México y Brasil, los dos gigantes de la región, asistirán a votar entre escándalos de corrupción que afectan a varios niveles de la clase política y golpean el ánimo de una sociedad cada vez más harta de las promesas nunca cumplidas. En México, el 1º de julio y en Brasil el 7 y 28 (en caso de una segunda vuelta) se vivirán unas complejas elecciones, aún indefinidas.

Antes, Paraguay renovará poderes. Territorio que goza de una sana democracia, economía y sociedad, limítrofe de antagonismos sudamericanos, Brasil y Argentina, y de la asimétrica Bolivia. Uno de sus máximos pesares es no tener acceso al mar. Los paraguayos visitarán las urnas este 22 de abril para elegir al presidente, vicepresidente, senadores, diputados y gobernadores.

Paraguay vive un periodo de gracia en sus principales sectores. Destaca el económico, encaminado a crecer por arriba del cuatro por ciento para este 2018 y el próximo 2019. Todo apunta a que las medidas adoptadas desde 2011 para controlar la inflación y la deuda han sido beneficiosas. En principio, se aplicó el “régimen de metas de inflación” y, más adelante, la Ley de responsabilidad fiscal, que entró en vigor en 2015. Esto le ha permitido disminuir su meta inflacionaria en un cuatro por ciento y fijar su deuda como una de las más bajas de la región; mejor que Paraguay solo están Chile y Perú. Si estos indicadores se combinan eficazmente con las metas del Plan Nacional de Desarrollo, cuyo alcance se proyecta hasta 2030, podrán reverberar de manera significativa en sectores como la educación y la salud, que se encaminarían a un desarrollo social de primer nivel.

A pesar de que hay diez candidatos en la carrera presidencial paraguaya, parece de uno solo, el conservador Mario Abdo Benítez, del oficialista Partido Colorado, colocado en las encuestas con una amplia ventaja de 30 puntos. Le sigue Efraín Alegre de la alianza Ganar, que aglutina al Partido Liberal y al frente de izquierdas Guasú.

El Partido Colorado, que en 2013 llevó a la presidencia a Horacio Cartes, ha sabido actuar con pragmatismo y unidad. A pesar de que no era su favorito, Cartes entendió y cedió el liderazgo a Mario Abdo, quien a sus 46 años presume una sólida carrera política. Primero fue presidente del Senado y después triunfó en la contienda interna del Colorado al vencer al “cartista” Santiago Peña.

“Marito”, como se le conoce popularmente, fue un disidente dentro del mismo Partido Colorado. Desde sus entrañas impulsó a su propio grupo, que le permitió imponerse al ala del presidente Cartes. Esta disidencia lo catapultó entre los mismos liderazgos tradicionales y venció en la votación interna al candidato oficial.

Cartes aceptó la victoria de Mario Abdo y llamó a cerrar filas con el hijo de quien fue secretario privado del ex dictador Alfredo Stroessner (en el poder de 1954 a 1989). También es empresario en la industria de la construcción y lo apoya la Asociación Nacional Republicana, la agrupación política más conservadora del país; hizo sus estudios superiores en universidades de Estados Unidos.

Hay varios retos para el futuro próximo de Paraguay. En lo social, derrocar al grupo terrorista Ejército Paraguayo del Pueblo, autodefinido como marxista-leninista, al que apenas el pasado enero se acusó de asesinar a un ciudadano mexicano que había secuestrado. La víctima formaba parte de la comunidad menonita en Asunción.

También se ven amenazadas las garantías individuales de grupos vulnerables y minoritarios. Se supo de la asistencia de Abdo a una reunión con ultraconservadores, donde dejó clara su postura contraria al aborto, al matrimonio homosexual, a la ideología de género y a la lucha feminista. Su conservadurismo puede hacer mella en otros logros de esta gran nación que dibuja el corazón de América del Sur.

En la actualidad el gobierno paraguayo ostenta la presidencia pro tempore del bloque comercial del Mercosur, conformado por Argentina, Brasil, Paraguay (Venezuela está suspendida en sus derechos y obligaciones y Bolivia, en proceso de adhesión), que en 2017 exportó 221,893.8 mil millones de dólares, aunque aún está lejano a su mejor año, 2011, cuando exportó 300,442.8 mil millones de dólares, pero las condiciones eran otras y mejores las relaciones con Venezuela. En 2015, 2016 y 2017 el Mercosur, en sus nuevas circunstancias, ha mantenido buenos dividendos.

Además, sus alianzas se han extendido a países como Canadá y mercados regionales como la Unión Europea y la Alianza del Pacífico, dinámica que permite a países como Paraguay generar estabilidad y dinamismo en un momento en que América Latina enfrenta desafíos importantes y requiere que sus naciones ofrezcan certidumbre y solidaridad.

* Internacionalista
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