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domingo 20 de enero de 2019

Para Lectores y Electores Enero 2019

Voz y Voto

Prudencia no es Grifell

Cada sexenio empieza por un periodo de muy explicable inestabilidad, pues el nuevo gobernante tarda en hacerse de las riendas. La cosa es más delicada si asistimos no solo al inicio de un periodo presidencial sino al de todo un régimen, lo que suele ocurrir cuando las viejas instituciones han dejado de ser funcionales y se requiere o bien revitalizarlas o de plano sustituirlas. Eso mismo ocurre y ocurrirá en los primeros meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Los mexicanos estamos presenciando y presenciaremos jaloneos, reformas, pleitos y desajustes. Son inevitables. En todo caso, lo exigible a las diferentes fuerzas políticas es prudencia, pues todos vamos en el mismo barco y la obligación colectiva es mantener la nave a flote, navegando hacia un futuro que debemos creer mejor. El país se enfrenta a lo que don Daniel Cosío Villegas llamaba “el estilo personal de gobernar”. El nuevo gobierno tiene tras de sí el voto y la esperanza de una sociedad golpeada por sucesivas crisis y problemas sin cuento. Si hemos de superar el reto, será trabajando juntos, lo que no significa renunciar a las convicciones de cada quien. Amén.

Que la CTM vive y dejará vivir

Carlos Aceves del Olmo fue ratificado para seguir seis años más al frente de la cadavérica Confederación de Trabajadores de México, que alguna vez fue la más importante agrupación sindical y cabeza del sector obrero del PRI. Don Carlos, quien es apenas el sexto mandamás cetemista en 84 años, lejos de asumirse como el sepulturero de la octogenaria central charra, prometió que esta no será un estorbo para el gobierno de López Obrador, siempre y cuando “se respeten las conquistas que hemos tenido”, aunque no aclaró si se refería a impunidad, jineteo de cuotas, venta de huelgas, diputaciones y senadurías. Aceves terminó advirtiendo de que, si les “quieren poner un zapato en el cuello”, ellos, los charros, saben hacer movimientos. Que sea menos. Los muertos no se mueven.

Dirección colectiva del declinante sol

El Congreso Nacional del Partido de la Revolución Democrática terminó como empezó: a gritos y sillazos, mentadas y objetos que se lanzaban alegremente unos a otros. Aun así, por amplia mayoría se aprobó una reforma estatutaria que prohíbe la existencia de corrientes o tribus. Ecuménicos, los amarillos resolvieron sabiamente integrar una dirección de cinco militantes: Ángel Ávila por Nueva Izquierda (los Chuchos), Fernando Belaunzarán por los Galileos (léase Guadalupe Acosta Naranjo), Adriana Díaz por Alternativa Democrática Nacional (Héctor Bautista), Estephany Santiago por el Foro Nuevo Sol (Silvano Aureoles) y Karen Quiroga, de Vanguardia Progresista (de Héctor Serrano/Miguel Ángel Mancera). Menos mal que ya están prohibidas las tribus.

Héctor Serrano deja el perredismo

Miguel Ángel Mancera nunca ha sido perredista, pero arreglos cupulares lo hicieron jefe de gobierno de la Ciudad de México y de paso líder indiscutible del PRD, partido que manejaba a través de Héctor Serrano, dador y cobrador de favores, señor de los dineros y ejecutor de los proyectos de su jefe. Para tener un mejor control de la vida interna del sol azteca, Serrano incluso formó una corriente, Vanguardia Progresista, que en la furiosa e interminable guerra civil del perredismo compitió exitosamente por una sencilla razón: su jefe manejaba el parné, la mosca, el oro que fluía no tan clandestinamente de las arcas de la CDMX. Pero Mancera dejó el gobierno capitalino y ahora es senador “chiapaneco”. En esas condiciones, aunque sea el líder de la fracción amarilla en la llamada cámara alta, ya no hay lo necesario para controlar a las tribus y a sus caciques. Quien fue su gerente hizo bien en renunciar al honroso cargo.

Dos políticos tapatíos de “sólidos principios”

Se llama Ismael Espanta Tejeda y llegó al Congreso de Jalisco como diputado plurinominal por Morena, pero más tardó en ocupar su curul que en abandonar el partido de López Obrador, pues decidió convertirse en guarura político de Enrique Alfaro y de Movimiento Ciudadano. Espanta era menos que un Don Nadie inventado por los dirigentes locales de Morena, quienes demasiado tarde –dice el periodista jalisciense Juan José Doñán– se dieron cuenta de que habían criado un cuervo que les sacó los ojos. Mala cosa que Morena, partido que ganó la Presidencia de la República, regale diputaciones plurinominales a mercaderes que, sí, son un espanto, como el tal Espanta.

Otro tránsfuga tapatío es el señor Héctor Pizano, ex dirigente estatal del PRI jalisciense, partido que lo hizo diputado por la vía plurinominal. Hectorcito, haciendo gala de sus “convicciones”, también decidió pasarse a Movimiento Ciudadano. Doñán abordó el caso de esos Judas y les recuerda a quienes estimularon el cambio de chaqueta que “tarde o temprano la cabra siempre tira pa’l monte y que quien traiciona una vez suele seguir haciéndolo”.

El adiós sin Osorio Chong

En el sexenio de Enrique Peña Nieto, más de cinco años fue Miguel Ángel Osorio Chong el secretario de Gobernación (de Gobernachong, decían en broma sus subordinados) y serio aspirante a suceder a su jefe. Pero, como todos saben, el dedo apuntó a un funcionario que ni siquiera era priista y el desastroso resultado ya se conoce. Con esos antecedentes, resulta explicable que Osorio Chong, ahora líder de los senadores del PRI, no haya asistido a la comida del adiós que ofreció Peña Nieto a sus colaboradores más cercanos. Pero el desaire motivó una dolida reciprocidad, pues Peña Nieto dio las gracias a todos y cada uno de los presentes y en ningún momento mencionó siquiera el nombre del hidalguense. Es tan corto el amor y es tan largo olvido…

Pensamiento fascista en una lección

Ernesto Araújo, designado ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Jair Bolsonaro, expuso en pocas líneas su idea del mundo y de los peligros ambientales: “Aumentar el poder de las instituciones internacionales sobre los Estados nacionales y sus poblaciones” y “sofocar el crecimiento económico en los países capitalistas democráticos”, favoreciendo a China, es lo que busca la “ideología del cambio climático”. No, pos sí.

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