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lunes 20 de enero de 2020

No a los milicos

Víctor M. Andrade Miranda*

La elección

Uruguay vivió recientemente una alternancia pacífica del poder en medio de movilizaciones que sacudieron en los últimos meses a varios de los países latinoamericanos. Estas fueron las elecciones más competidas desde que el Frente Amplio (fa) arribó al poder en 2005. El pasado 27 de octubre de 2019 se votó para elegir presidente y vicepresidentes de la República, renovar la Cámara de Representantes (diputados y senadores) y celebrar el plebiscito “Vivir sin miedo”, propuesto por el senador Jorge Larrañaga del Partido Nacional, para consultar la ampliación de facultades del ejército respecto al orden y la seguridad pública ante el crecimiento de la violencia en el país.

Los uruguayos votaron por el cambio. La victoria fue para una gran coalición de partidos de derecha, en la que Luis Lacalle Pou del Partido Nacional (pn) tuvo el apoyo de Cabildo Abierto (ca) y del Partido Colorado (pc), los cuales fueron determinantes para afianzar la victoria del Partido Nacional en una segunda vuelta muy reñida y reestructurar la composición de la Cámara de Representantes. Lacalle Pou compitió contra Daniel Martínez, candidato del Frente Amplio y exalcalde de Montevideo en 2015, quién apostó por un discurso apoyado en la continuidad de las políticas del Frente Amplio, aunque sin el carisma y liderazgo en el interior del fa que representaron Mujica o Vázquez.

Los antecedentes socio-económicos de la victoria: ¿Por qué ganó Lacalle Pou?

Luis Alberto Lacalle

Las claves de la victoria del pn tienen que ver con la mala gestión en la política económica del Frente Amplio, los malos resultados respecto al crecimiento del déficit fiscal, la inseguridad y el desempleo, los cuales afectaron principalmente a la clase media y empresarial. En su primer gobierno, Tabaré Vázquez (2005-2010) había impulsado proyectos sociales para superar la crisis económica, frente al colapso argentino de 2001 y la devaluación brasileña. A fines de 2003, Uruguay había tenido un enorme impulso desde el exterior debido al auge de commodities demandadas por China, lo que le permitió exportar productos como soya, arroz y lácteos, entre otros. En complemento, el gobierno de Vázquez impulsó en materia fiscal el incremento del impuesto sobre la renta y el iva, ensanchando la capacidad recaudatoria del Estado para sufragar gastos sociales. Estimuló además en materia educativa el programa Ceibal, que consistió en dar a cada alumno de primaria una computadora. Si bien visto desde el exterior este programa fue considerado muy innovador, los especialistas siempre se han mantenido críticos respeto a sus resultados.

El mandato de José Mujica contó con un amplio respaldo ciudadano basado en su figura carismática. En términos económicos, su gobierno se benefició del auge de commodities, lo que le permitió seguir fomentando el crecimiento, reducir la pobreza y aumentar el ingreso per cápita. Al mismo tiempo, su mandato ganó fuerza en el terreno de los derechos humanos, en el que promovió la legalización del aborto y de la marihuana, el matrimonio igualitario, entre otras medidas.

En el segundo mandato de Tabaré Vázquez el crecimiento económico comenzó a mostrar signos de agotamiento. A pesar de mantener los indicadores macroeconómicos estables, diversos especialistas han señalado que una de las mayores deudas que no saldaron los gobiernos del Frente Amplio fue con el sistema educativo. Laura Raffo y Daniel Chasquetti han señalado que el desgaste del fa como gobierno se vincula con la falta de capacidad innovadora, el insuficiente apoyo a la ciencia y la tecnología, y la no diversificación de la economía más allá del sector agropecuario, así como impulsar nuevas áreas de actividad industrial y de servicios.

Los efectos de esta política económica han impedido lograr avances y llevaron al país al borde de la recesión. Otro momento episódico fueron las movilizaciones de Un Solo Uruguay en 2018, que aglomeró a productores y diversas organizaciones en protesta al alza de impuestos en el sector agropecuario. Los peligros económicos en la democracia uruguaya se resumen por tanto en un progresivo aumento del déficit fiscal, la dependencia de commodities en el mercado internacional y el gradual crecimiento del desempleo en los últimos años. En ese sentido, a pesar de que la economía ha mantenido su crecimiento, los sectores más perjudicados son el industrial y el de la construcción. Además, la espiral de la violencia está en continuo crecimiento, dado que los homicidios y robos aumentaron significativamente a lo largo de 2018.

La coalición multicolor y el desgaste del Frente Amplio

El Frente Amplio llegó a su cuarta elección presidencial en un escenario desfavorable, aunque no impredecible. Las encuestadoras anticipaban el posible escenario de la segunda vuelta, en las que Daniel Martínez del fa ganaba las elecciones en primera vuelta por márgenes de 5 a 8% a Lacalle Pou, pero no con suficiente diferencia para evitar la segunda. La coalición del pn, pc y ca logró combinar la renovación del Partido Nacional con un discurso moderado entre las fuerzas políticas opositoras y el electorado. La falta de liderazgo de Martínez en el interior del fa no logró atemperar el descontento acumulado de los sectores más desfavorecidos en el último periodo de gestión de Vázquez.

La irrupción de Cabildo Abierto cambió la dinámica de la contienda y logró coherencia discursiva. Este partido, fundado en abril de 2019 por Guido Manini Ríos, exjefe en Comandante del Ejército Nacional entre 2010 y 2015 durante el gobierno de José Mujica, pudo articular a militantes disidentes del Frente Amplio, el Partido Colorado y el Partido Nacional. Su base electoral aglomeró a votantes de derecha y ultraderecha dispersos dentro de los partidos tradicionales, así como a los opositores al gobierno del Frente Amplio. En su campaña, ca se proclamó a favor la justicia distributiva, la reestructura de la política tributaria, el combate a la corrupción y la mejora de la seguridad pública. El éxito de su estrategia consistió en generar una agenda política desligada de la izquierda y la derecha, hablando al electorado que ha sido más afectado en el último gobierno del Frente, además de mantener su base conservadora y afín a las fuerzas militares.

La renovación generacional del Partido Nacional y su apuesta por Lacalle Pou y Beatriz Argimón (vicepresidenta electa) dieron frescura a la contienda. Argimón anteriormente se había desempeñado como diputada y fue la primera presidente mujer del pn. A lo largo de su carrera política jugó un papel fundamental en la aprobación de la ley de cuotas e iniciativas relacionadas con la violencia contra la mujer y fue, además, una de las fundadoras de la Red de Mujeres Políticas y de la Bancada Bicameral Femenina del Parlamento, espacio de negociación e impulso a la agenda de las mujeres.

El 27 de octubre en las elecciones primarias los resultados favorecieron a Martínez y Lacalle Pou, como se previó en las intenciones de voto. En total se emitieron 2,433,364 votos, lo que representa 90% del padrón electoral en Uruguay. Martínez obtuvo 949.376 (39.02%), Lacalle Pou 656.452, (28.62%), Ernesto Talvi 300.177 (12.34%) y Guido Manini Ríos 268.736 (11.04%). Sin embargo, una vez presentados los resultados, Lacalle Pou recibió el apoyo de Ernesto Talvi del Partido Colorado, Guido Manini Ríos y Edgardo Novick del Partido de la Gente.

En la votación para diputados al Congreso la división de los apoyos estructurará dos principales bloques: el del fa y la coalición del pn, pc y ca, en el que el Partido Nacional no tiene mayoría como partido y deberá negociar constantemente con el pc y ca. Por otro lado, los resultados para la Cámara de Senadores igualmente favorecen a la coalición multicolor, donde el fa tendrá un menor margen de maniobra.

Elecciones presidenciales uruguayas

El cambio más relevante tras esta elección en el estable sistema de partidos uruguayos es la incorporación de una fuerza nueva, minoritaria, como Cabildo Abierto, el cual tras la elección iguala prácticamente en fuerza electoral al tradicional Partido Colorado y tendrá un papel importante en la agenda de políticas que intente impulsar el gobernante pn.

Corte electoral Uruguay

En la elección también se votaba el Plebiscito “Vivir Sin Miedo”, iniciativa de Jorge Larrañaga del pn, en reacción a los desempeños del gobierno en combate a la inseguridad. La propuesta era la creación de una Guardia Nacional formada por militares que colaborarán en diversas tareas con la policía para asegurar el orden público. La propuesta también proponía aplicar el cumplimiento efectivo de las penas para determinados delitos, lo que en términos generales pretendía prohibir el derecho a la libertad vigilada y vigilada intensiva. Se proponía que para delitos de violación o abuso sexual y homicidio a menores, así como homicidio especialmente agravado a adultos, se estableciera la reclusión permanente. En último término, el punto más polémico de la legislación era la regulación de los allanamientos nocturnos, la cual pretendía ser justificada en casos donde se sospechara que se estaban cometiendo delitos. El plebiscito obtuvo 46.3% de votos, por lo que no fue aprobado.

La segunda vuelta se realizó el 24 de noviembre del presente. La participación no varió respecto a la primera vuelta. Se emitieron un total de 2,433,196 votos. Los escrutinios primarios dieron como ganador a Lacalle Pou con una diferencia menor a los votos observados, es decir, el voto de electores en otro circuito electoral, por lo que se tuvo que esperar el escrutinio departamental, el cual concluyó el viernes 29 de noviembre, dando como ganador a Lacalle Pou con 1,189, 313 votos sobre 1,152, 271 de Martínez, lo que representa una mínima ventaja de 1.6%. Se anularon en esta vuelta, 53,193 votos y se emitieron 38,024 votos en blanco.

De esta manera, el pn gana la presidencia en un contexto altamente polarizado y con menor aprobación de la que ganó el fa a lo largo de quince años de gobierno. En este contexto, el pn está sujeto a expectativas y demandas que pondrán a prueba la capacidad de la coalición multicolor para ofrecer resultados concretos a una ciudadanía desencantada. El pn además deberá negociar con un Congreso en el que su partido no es mayoritario y depende del Partido Colorado y de Cabildo Abierto, los cuales pueden tener posicionamientos más radicales en cuestiones de seguridad pública y agenda de derechos humanos.

La llegada al poder del pn se muestra como una alternativa ante los problemas emergentes que experimenta Uruguay en seguridad, desempleo y menores rendimientos económicos. El tiempo dirá si los recién electos son capaces de dar respuestas a tantas demandas.

* Observatorio de Reformas Políticas de América Latina (iij-unam).

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