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domingo 16 de junio de 2019

Mujeres en lo muncipal*

Natalia Calero y Gerardo Camarena**

El proceso electoral 2017–018 ha sido el más grande de la historia del país, en el que concurrieron además por primera vez tanto la reelección consecutiva de cargos en los ayuntamientos como el principio de paridad de género establecido a nivel constitucional en 2014.

El avance de las mujeres en cargos de elección popular fue sobresaliente y representó un avance histórico. Tras las elecciones de julio 2018, las mujeres representan el 48% en la Cámara de Diputados y 49% en el Senado de la República, lo que ha posicionado a México como el cuarto país con mayor representación de mujeres en la Cámara Baja, y el segundo en la Cámara Alta.1 En los congresos locales, las mujeres representan el 49%; en 12 estados hay más mujeres que hombres en los congresos, y en cuatro más los congresos son paritarios. Cabe resaltar que actualmente la representación más baja de las mujeres en los congresos locales es de 36 por ciento.

Ahora bien, el avance más considerable de la participación política de las mujeres en cargos de elección se dio en el ámbito municipal, ya que pasaron de representar el 14% de la titularidad de las presidencias municipales en 2017, al 26% después de las elecciones de julio 2018; es decir, prácticamente se multiplicó por dos el nivel de representación alcanzado apenas tres años antes, en 2015. Sin embargo, es importante destacar que también es en el ámbito municipal en donde los avances de las mujeres en la política han sido más lentos. Entre 2000 y 2009 las mujeres que fueron electas como diputadas federales y senadoras pasó de 16% y 15.6%, respectivamente, a 31.8% y 23%,2 mientras que en el mismo periodo las mujeres electas como presidentas municipales pasó de 3.4% al 5.4 por ciento.3

Las situaciones y retos que enfrentan las mujeres a nivel municipal distan mucho de aquellos que enfrentan las mujeres en otros niveles de gobierno. Con el objetivo de contar con datos e información que incida en la creación de políticas públicas, que acelere por ende la participación de las mujeres en política y garantice plenamente sus derechos políticos fundamentales, la ONU Mujeres México decidió llevar a cabo un estudio que permitiera tanto enriquecer la evidencia respecto a los factores que facilitan y los que limitan la participación de las mujeres en el ámbito de la política municipal, como identificar las principales barreras que enfrentaron al participar como candidatas a presidencias municipales y ser electas para dicho cargo durante el pasado proceso electoral 2017–2018.

Con el objetivo de generar información de calidad sobre este tema, el estudio se realizó a partir de tres elementos: a) revisión de la literatura en la materia para identificar los principales obstáculos documentados en otras investigaciones respecto de las barreras que enfrentan las mujeres para participar como candidatas a nivel municipal; b) análisis cuantitativo de los resultados electorales a partir de una muestra de 160 municipios seleccionados aleatoriamente de entre los 1 612 que renovaron sus ayuntamientos en 2018, que incluyó una muestra con los 40 municipios más grandes del país, para un total de 200 municipios, y c) entrevistas a profundidad a 46 candidatas y candidatos a la presidencia municipal, de una muestra de 38 municipios de 13 entidades del país.

A continuación se presentan, de manera resumida, los principales hallazgos del estudio.4

¿Qué dicen los datos? 

El propósito de llevar a cabo un análisis cuantitativo a partir de la muestra de 200 municipios fue identificar patrones estadísticamente significativos y generalizables.

Para identificar las características de los municipios en los que es más probable que una mujer sea electa como presidenta municipal, se tomaron en consideración diversos elementos sociodemográficos: número de candidatas registradas en el municipio, población municipal, escolaridad promedio del municipio, índice de desarrollo humano, índice de marginación e ingreso per cápita anual de cada municipio que tuvo elecciones en este año.

Por un lado, se encontró que los índices de marginación de desarrollo humano e ingreso per cápita municipal no tienen un impacto significativo en la probabilidad de victoria de una candidata a la presidencia municipal.

Por el otro, se identificaron tres elementos cuyo efecto sí es significativo en dicha probabilidad:

1) Tamaño de la población del municipio. Mientras mayor sea la población del municipio, menos probabilidades hay de que gane una mujer. En México, el municipio promedio tiene una población de alrededor de 50 mil habitantes, y en este tipo de municipios las mujeres tienen una probabilidad de 20.6% de ser electas, mientras que en municipios de 10 mil habitantes o menos esta probabilidad aumenta a 30.6 por ciento.

2) Escolaridad promedio de la población. Mientras mayor sea el grado de escolaridad en un municipio, es más probable que gane una mujer. En municipios con escolaridad promedio de seis años (es decir, primaria terminada) la probabilidad de que gane una mujer es de 20.8%, mientras que si la escolaridad promedio es de nueve años (secundaria terminada), esta probabilidad asciende hasta 34.8 por ciento.

3) Número de mujeres que se presentan como candidatas. A mayor número de candidatas en la boleta electoral, mayor será la probabilidad de triunfo de una mujer.

El promedio de candidatas registradas por municipio fue de 2.7; sin embargo, en aproximadamente 5% de los municipios no se registró una sola candidata, mientras que en 4% de ellos  todas las candidaturas registradas fueron de mujeres.

El estudio identificó que la probabilidad de victoria de una candidata sólo rebasa el 50% cuando hay al menos seis candidatas registradas, lo cual sucedió en pocos municipios.

Finalmente, se observó que los presidentes municipales hombres que buscaron la reelección tuvieron mayores tasas de éxito frente a las mujeres titulares que intentaron lo mismo. Aunque el porcentaje de hombres fue menor (30%) que el de mujeres (40%), el 55% de los primeros fueron reelectos, mientras que en el caso de las segundas la tasa de reelección fue del 41 por ciento.

¿Qué dicen las candidatas mujeres? 

Como se mencionó previamente, además del análisis cuantitativo, el estudio tenía particular interés en identificar los factores de éxito y las barreras que enfrentaron las mujeres al participar como candidatas. Para ello, se llevaron a cabo entrevistas a profundidad, en las que se respeta el principio de confidencialidad de los testimonios recopilados.

Presentamos a continuación algunos de ellos, con el objetivo de ejemplificar de “viva voz” las experiencias de mujeres que participaron en las pasadas elecciones municipales.

Alrededor de la participación política de las mujeres existen diversos prejuicios. Es usual escuchar, por ejemplo, que las mujeres no deben participar en política o en asuntos públicos, que carecen de experiencia o habilidades, que las militantes partidistas no cuentan con el perfil adecuado para una campaña, o bien que no tienen el tiempo necesario para competir por un puesto de elección popular.

“Es mujer, ¿podrá? ¿Está preparado [el municipio] para que lo gobierne una mujer?” Cuando las mujeres sacan adelante a sus hijos solas, a mí me ofende un poco que me digan “¿está preparado [el municipio]?”.

 Candidata que ganó la elección en municipio urbano

Un prejuicio frecuente conlleva la idea de que quienes llegan a conseguir un cargo de elección popular lo hicieron no porque tuvieran suficientes méritos, sino porque fueron impuestas o cobijadas por algún líder político.

A mí me señalaban como amante del señor gobernador. Eso era algo que te pegaba duro, porque desacreditaron todo mi trabajo. Como mujer joven creen que no tienes la capacidad de poder llegar o poder hacer algo diferente por ti misma. Estos señalamientos no sólo fueron en la precampaña, sino también en la campaña. Fue un golpe tremendo.

Candidata en municipio rural

También suele argumentarse que las mujeres no participan en la política porque no deben o no pueden, o bien porque muchas de ellas no quieren hacerlo.

La cantaleta es: “pues es que a ver de dónde vamos a sacar mujeres porque no hay”. ¿Cómo que no hay? Hay muchísimas que trabajan en la base, que trabajan en el partido, pero que no las dejan pasar. En mi partido, la mayor parte del activismo, de la promoción del voto e incluso la presencia y trabajo permanente es de mujeres.

 Candidata en municipio urbano

La evidencia empírica alrededor del mundo contradice dichos estereotipos y muestra que las mujeres participan de hecho en la política y aspiran a ocupar cargos de elección popular, en la misma medida que los hombres. Así lo demuestran los testimonios recabados durante la elaboración del estudio.

Las entrevistas realizadas identificaron, además, que el principal obstáculo que enfrentaron las mujeres para acceder a una candidatura y ser electas como presidentas municipales fue la violencia de género, experimentada principalmente –según los testimonios recopilados– en el interior de sus partidos políticos durante el proceso de selección de candidaturas. En dicho proceso, las mujeres manifestaron haber sufrido acoso y violencia sexual de manera frecuente, e incluso refirieron que en ocasiones las candidaturas habían sido condicionadas a transacciones sexuales.

Esto pone en evidencia un problema común: muchas mujeres no denuncian las agresiones sexuales dentro de su partido porque saben que hacerlo repercutiría negativamente en su carrera política.

Por otro lado, la violencia contra las mujeres en el ámbito político que más se visibiliza es la que ocurre durante el periodo de campaña, por parte de de rivales o contrincantes políticos. Las candidatas suelen recibir ataques sexistas que promueven la discriminación en contra de las mujeres:

Ya en la contienda, el candidato opositor dijo: “Estas dos candidatas son unas viejas revoltosas, que no tienen nada que hacer; nada más andan haciendo bola. Aquí a mí ya me conocen; yo sé trabajar. ¿Cómo es posible que una vieja que no tenga pantalones quiera gobernar?”.

Candidata en municipio rural

Decían: “Está muy bonita pero no va a ganar; ¿cómo una vieja nos va a gobernar?; que ponga a su marido, ella qué; que se vaya para su casa, como una vieja.Aparte está bonita y buenona, que mejor se vaya a concurso de belleza”.

Candidata que buscó y ganó la reelección en municipio rural

Finalmente, las mujeres señalaron estar en desventaja frente a los candidatos hombres por el hecho de que las negociaciones políticas se llevan a cabo en espacios no institucionales o fuera del horario laboral, lo que limita su participación significativa en la toma de decisiones.

Cuando te sientas a dialogar con un hombre para ver temas de trabajo, no es lo mismo el típico de ”ahí, con unas copitas nos arreglamos y entre hombres hablamos”; y “n’ombre sí te ayudo, que esto que l’otro”. Con una mujer, el simple hecho de dialogar, y que uno también sea muy directa, es muy complicado; entonces no se trascienden las negociaciones.

Candidata en municipio urbano que ganó la elección

Algunas conclusiones

Más que nunca en la historia del país, hoy en día hay más mujeres participando en política, y en el mundo –al inicio de 2019–, más de 11 200 mujeres ocupaban puestos en los parlamentos, cifra que representa el 24.7% del total de los escaños parlamentarios a escala mundial.5  La región de las Américas cuenta con la mayor representación de mujeres en los parlamentos a nivel global, estando sólo por debajo de los países nórdicos.

En México, el incremento de la participación de las mujeres en los espacios de toma de decisiones representa una gran oportunidad para avanzar hacia la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, y también para empoderar a las mujeres y las niñas. Garantizar la plena participación política de las mujeres es un factor fundamental no sólo para el ejercicio de los derechos humanos y el fortalecimiento de la democracia, sino igualmente para atender a grupos de mujeres que históricamente han quedado rezagadas del desarrollo y de los avances del país, reconociendo que ahí donde avanzan las mujeres y las niñas, avanza toda la sociedad.

Sin embargo, aún hay importantes limitantes para que las mujeres ejerzan plenamente sus derechos políticos, entre ellos principalmente la violencia de género, que en el ámbito de la política, además de anular el pleno goce de sus derechos civiles y políticos, pone en riesgo la agenda de desarrollo y la construcción de una igualdad sustantiva: ninguna de ellas será posible mientras exista violencia contra las mujeres.

Para eliminar las barreras a las que hacen frente las mujeres, es fundamental 1) regular adecuadamente el concepto de la violencia de género contra las mujeres en el ámbito político y 2) articular y garantizar la accesibilidad a la amplia gama de acciones institucionales que ya existen, haciendo hincapié en que todos los esfuerzos deben tomar en consideración las discriminaciones múltiples que sufren las mujeres al participar en política, particularmente en los municipios.

Asimismo, es necesario contar con datos e información de calidad sobre la participación política de las mujeres y los obstáculos que enfrentan para ejercer sus derechos político–electorales de manera plena, no sólo como candidatas sino una vez que ocupan los cargos de toma de decisión. Ello implica ahondar cuantitativa y cualitativamente en la investigación de esta situación, para tener así elementos suficientes que permitan crear normas e implementar políticas basadas en la evidencia.

Finalmente, una acción fundamental es continuar trabajando de la mano con los partidos políticos para que más mujeres puedan presentarse como candidatas y participen en los órganos estatutarios de toma de decisiones, y también para fortalecer los mecanismos dentro de cada partido con el fin de prevenir, atender, sancionar y erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres.

Este tipo de investigaciones deben ser de utilidad tanto para eliminar las barreras que obstaculizan la participación de las mujeres en la toma de decisiones como para construir una sociedad más igualitaria, más justa y más pacífica que dé cabida a todas las voces.

* Artículo basado en el estudio Participación política de las mujeres a nivel municipal: proceso electoral 2017-2018.
** Especialista en Gestión de Programas en la Oficina de la ONU Mujeres en México; y especialista técnico para Programas Estratégicos en la Oficina de la ONU Mujeres en México, respectivamente.
1 Para más información, consúltese <http://archive.ipu.org/wmn-e/classif.htm>.
2 ONU Mujeres/PNUD e Idea Internacional (2017), La democracia paritaria en México: avances y desafíos.
3 INMUJERES (2009), Las mujeres en los gobiernos municipales, disponible en <http://estadistica.inmujeres.gob.mx/myhpdf/183.pdf>.
4 Los hallazgos completos pueden consultarse en <http://www2.unwomen.org//media/field%20office%20mexico/documentos/publicaciones/2019/participacin%20poltica%20de%20las%20mujeres%20a%20nivel%20municipal_proceso%20electoral%202017_2018.pdf?la=es&vs=3303>.
5 IPU (2018), Women in Parliaments: Regional Averages, información al 1 de enero de 2019.
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