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lunes 22 de julio de 2019

Miserere

Por Fernando Molinar

Hablar de esta obra, en esta versión, me llevó a unir algunos puntos que, aunque aparentemente no se tocan, en realidad sólo están lejanos unos de otros. Un acercamiento más profundo a este disco que me sorprendió y fascinó desde que tuve el privilegio de encontrarlo en la incansable y accidentada búsqueda de emociones musicales, me obligó a seguir el hilo que une dichos puntos y con ello desenredar un poco la madeja de personajes y acontecimientos que tejieron la historia que hoy nos permite deleitarnos con su belleza y excepcionalidad.

El rompecabezas que nos presenta esta obra tiene entre sus piezas: a Gregorio Allegri y su Miserere del siglo xvii –por demás místico–; el nacimiento del saxofón en la década de 1840; al Chorus sine nomine –conjunto vocal de gran renombre y por demás emblemático de Austria–; la genialidad y talento de Vladimir Ivanoff, director artístico, musicólogo, productor, compositor y arreglista de origen búlgaro, y finalmente, el virtuosismo de Michael Krenn, profesor de saxofón en la Universidad de Música y Arte de Viena, laureado en numerosos concursos internacionales de música y miembro fundador del galardonado cuarteto de saxofones Mobilis y de la Orquesta Saxofónica de Viena.

Pero unamos los puntos…

Gregorio Allegri y su Miserere

Gregorio Allegri fue un compositor italiano nacido en Roma en 1582 –alrededor de 250 años antes de que el saxofón exhalara sus primeras notas.  Su obra –integrada en su mayoría por música sacra–  cuenta con misas, motetes, lamentaciones, etc., y dentro de este universo, se tiene a una de sus creaciones más célebres y emblemáticas: el Miserere, realizada hacia el año 1638.

Esta obra coral resulta de una belleza única; su partitura era oculta, sagrada –el Vaticano la mantenía bajo un estricto resguardo y la corte pontificia no la dejaba salir de ahí. Durante mucho tiempo su ejecución estuvo destinada a los oficios de Semana Santa; se cantaba en la Capilla Sixtina los miércoles y viernes, antes del amanecer, durante los maitines. Y no obstante, este destino permitió darle a la obra popularidad; lo cierto es que su acérrima protección hizo posible que  permaneciera sin mayores alteraciones, ya que su copia y difusión estuvieron estrictamente prohibidas bajo pena de excomunión.

Respecto del velo protector que cubría al Miserere, vale la pena contar una anécdota. Hacia 1770 Mozart se encontraba de paso por Roma y tuvo la oportunidad de escuchar la obra en una sola ocasión –me parece que tendría algo así como 14 años en ese momento. La leyenda cuenta que después de ese evento, Mozart trascribió la obra de oído.

El Miserere musicaliza el Salmo de David en el Antiguo Testamento, y trata sobre el adulterio del rey David con Betsabé. El rey, ante el profeta Nathan, pide perdón a Dios por el pecado cometido.

El saxofón

El saxofón es un instrumento musical de la familia de los instrumentos de viento-madera, fabricado casi siempre en latón. Fue inventado por un músico de origen belga llamado Adolphe Sax a mediados de la década de 1840, y se le asocia comúnmente con la música popular, y, sobre todo, con el jazz.

En el terreno de la música clásica debe decirse que el saxofón no está incluido dentro de la estructura común de la orquesta sinfónica, y que su empleo es verdaderamente ocasional. Ello se entiende, ya que su reciente invención lo dejó –no por falta de belleza, mérito, potencia o cualidades sonoras– fuera de las partituras anteriores a 1840, momento en que la plantilla orquestal ya estaba estructurada.

Y así, aunque la línea de tiempo pone al saxofón en un punto lejano de los grandes compositores y obras orquestales, existen claros ejemplos –todos posteriores a 1840– en los que ha sido un actor clave y central en la música clásica, por ejemplo: la Rapsodia para orquesta y saxofón de Claude Debussy; Cuadros de una exposición de Mussorgski, orquestada por Ravel; el Concierto para saxofón de Glazunov; Romeo y Julieta de Prokofiev, y la Sinfonía N°. 6 de Vaughan Williams, entre otras obras.

El Chorus sine nomine,  Vladimir Ivanoff y Michael Krenn

En mayo de 2014, en el oratorio católico del Hospital de Psiquiatría Steinhof,  Viena, dentro de la iglesia de San Leopoldo –uno de los edificios de Art Nouveau más importantes del mundo– se grabó una versión del Miserere de Allegri, arreglada por Vladimir Ivanoff para saxofón y tres coros a cappella.

Esta versión interpretada por el Chorus sine nomine bajo la dirección de Johannes Hiemetsberger, rompe las barreas del tiempo y el espacio, y fusiona una elegante y cautivadora interpretación del coro con el saxofón a cargo de Krenn, quien de manera hermosa, profunda y sutil, circula y acentúa la obra para elevarla a lo sublime.

Doscientos cincuenta años entre la creación del Miserere y la invención del saxofón se diluyen para unir lo que estaba destinado a no tocarse, gracias al deseo de creación, talento y visión de los genios musicales que hicieron posible esta obra: una pieza que penetra por los oídos para llegar al corazón, o al alma.

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