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lunes 22 de julio de 2019

Más con menos

Juan Enrique Kato Rodríguez*

Para el estado de Durango, la contienda Electoral 2018-2019 fue un proceso atípico en muchos sentidos. Debemos partir del hecho de que la elección fue precedida del primer proceso concurrente que enfrentaba el estado y uno de los más importantes en la historia contemporánea de nuestro país; en él, la realidad histórica influyó para que el nivel de participación ciudadana estuviera por encima de la media histórica del estado con un 56% de participación, pero con un nivel no tan alto como el obtenido en otros procesos electorales, como lo fue el de 2012, en donde la participación fue superior al 58 por ciento. Al inicio del proceso teníamos en mente que el hecho de enfrentar dos procesos consecutivos generaría un efecto en la participación ciudadana, que no se podría augurar; una hipótesis era que la gente, en seguimiento al movimiento democrático registrado en el 2018, saliera a las urnas para mantener esa cultura participativa de hacer escuchar su voz a través del voto; otra, que la sociedad decidiera no participar por temas como el propio cansancio que generan dos procesos consecutivos o el desencanto de los resultados obtenidos.

Una segunda característica de este proceso electoral fue la cantidad diferenciada de partidos políticos que participaron en los 39 municipios, aunado a las candidaturas independientes. Tras un ajetreado proceso de registro de contendiente derivado de la solicitud de una coalición parcial que se aceptó previa modificación del convenio, se dio paso a una candidatura común; en tanto que otros institutos políticos desde un inicio decidieron dicha figura electoral, la cual las autoridades jurisdiccionales determinaron disolver por distintos criterios legales; esto permitió que la participación en general fuera al  final de forma individual.

Derivado de lo anterior, se tuvo la participación de candidatos registrados en los consejos municipales, en algunos casos de ocho, otros de cuatro, cinco, y en un municipio, sólo de un partido político. En total, entre las figuras de candidatos a presidentes municipales, síndicos y regidores, tanto propietarios como suplentes, este Instituto registró 4 094 aspirantes, destacando que las acciones afirmativas emitidas para este proceso lograron que fuesen 2 307 mujeres candidatas, es decir un 56.35% del total registrado.

Es importante señalar que si bien el registro de candidatos, de acuerdo con la legislación, estaba previsto para llevarse a cabo del 27 de marzo al 3 de abril, con fecha máxima de aprobación de las solicitudes para el 9 de abril, los diversos medios de impugnación presentados, los distintos acuerdos intrapartidistas por parte de los institutos políticos, así como las sustituciones promovidas durante el proceso, fue el factor para que la aprobación formal de la totalidad de registros presentados fuese hasta el día 30 de mayo, es decir, dos días antes de la jornada electoral. Aunque es difícil medir el efecto que esta confusión de cambios de registros puede presentar en la población al momento de decidir el sentido de su voto, es posible que este elemento haya tenido un impacto en la participación ciudadana registrada.

La tercera característica de este proceso fue el gran reto que significó el desarrollo del mismo ante el escenario de una reducción presupuestal aprobada por el Congreso del Estado, que correspondió a un 34% del presupuesto operativo proyectado para el Instituto. Esto obligó a la redistribución del recurso asignado a las áreas primordiales para asegurar las distintas etapas de la elección y obligó a determinar las acciones que deberían sacrificar la ejecución de lo plasmado en el Plan Anual de Trabajo 2019 que había sido aprobado. A pesar de que todas las áreas debieron dejar de lado la ejecución de algunas de sus actividades proyectadas, es en la Dirección de Educación Cívica y Capacitación Electoral, a cargo de la Participación Ciudadana, en donde se vio un mayor efecto de dichos recortes, pues esto ató de manos las posibilidades de efectuar tareas, actividades y proyectos encaminados a  reforzar en la ciudadanía la importancia de salir a votar el 2 de junio. Buscar una manera de promover dichas actividades sin contar con recursos económicos de por medio fue uno de los retos adicionales que caracterizaron el desarrollo del proceso electoral 2018-2019 en el estado de Durango.

Es justamente esta tercera vertiente  la que me gustaría abordar en el presente artículo. Gracias al compromiso de los ciudadanos duranguenses, esta entidad obtuvo, a nivel nacional, el mayor nivel de participación ciudadana en los pasados comicios del domingo 2 de junio de 2019. Seis estados presentaron comicios ese día: Durango obtuvo 44.85% de participación ciudadana; Aguascalientes, 38.98%; Puebla, 33.41%; Tamaulipas, 33.15%; Baja California, 29.55%, y por último, Quintana Roo obtuvo 22.15 por ciento.

Aunque el porcentaje obtenido en nuestro estado se encuentra por debajo de la media histórica, es importante destacar que dicha cifra se calcula sobre el total de ciudadanos, incluidos en la lista nominal, que acuden a emitir su voto; sin embargo, cuando realizamos un análisis más profundo y verificamos dicho comportamiento por municipio, el porcentaje de participación ciudadana promedio es de 60%, es decir, un porcentaje por encima de la media histórica del estado, el cual asciende a 52.96% de acuerdo con el cálculo realizado por este Instituto. Son sólo tres municipios en el estado los que presentan un bajo nivel de participación: Gómez Palacio con 29.79%, Durango con 41.76% y Lerdo con 42.78%; el resto oscila entre  47.78% y 71.17% de participación, lo cual refleja un interés social general en salir a las urnas a participar en la democracia.

Los esfuerzos realizados por este Instituto para promover el voto en medio de un álgido procedimiento de registro de candidatos no fueron en vano; en ese sentido, y ciertos de la obligación que como órgano público electoral tenemos, procedimos a darle paso a la creatividad para encontrar mecanismos que apoyaran en la tarea de concientizar a la población de la importancia de salir a emitir su sufragio, pero además, de hacerlo con el reto de lograrlo con la menor inversión económica posible. Bajo estas premisas nace la idea de la campaña #YoSíVoto, la cual se lanzó en tres fases: posicionamiento, difusión con aliados estratégicos y trabajo de campo.

En la etapa de posicionamiento se trabajó en gran medida con las redes sociales, con el fin de dar a conocer el hashtag o etiqueta #YoSíVoto, que sería el tema medular de la campaña de promoción del voto para el proceso electoral 2018-2019. Tras la conceptualización del concepto gráfico, se comenzó con la difusión de este Instituto en todas las redes sociales, se incluyó la imagen gráfica en todas las trasmisiones en vivo y producciones audiovisuales editadas por este organismo y se introdujo en todos los espacios mediáticos el distintivo que éste utiliza, todo ello para cumplir con el principio de máxima publicidad. Todos los comunicados, twits, publicaciones en redes, así como comerciales realizados por este Instituto incluyeron el distintito #YoSíVoto, con el objetivo de que la sociedad se familiarizara con la campaña que estábamos posicionando.

Para la segunda fase de la campaña de promoción, el Instituto buscó obtener apoyo de todos aquellos actores de influencia o influencers que son reconocidos en Durango, invitando a periodistas, conductores de televisión, cámaras de comercio, asociaciones civiles y de profesionistas a sumarse a la tarea de promover la campaña #YoSíVoto, apoyar al Instituto en  cualquier espacio en el que la ciudadanía pudiese entrar en contacto con la campaña, y que ésta se posicionara como un elemento de diálogo cotidiano entre la ciudadanía. Varios ejes se trabajaron para lograr este objetivo: desde la firma de convenios de colaboración a fin de acompañar la campaña de descuentos en establecimientos reconocidos a aquellas personas que demostraran haber ido a votar, hasta una campaña que se trabajó con los principales noticieros de televisión, en la que se les otorgó un letrero de madera para escritorio con la leyenda #YoSíVoto, para que estuviera presente en cada emisión televisiva desde inicios de mayo hasta el día de la jornada electoral. Lo anterior permitió posicionar la campaña en todo el estado, generando una gran cantidad de impactos publicitarios directos gracias al gran apoyo y compromiso social de las distintas televisoras, sus conductores y periodistas, quienes se sumaron a la campaña de manera gratuita, incorporando en sus actividades diarias la campaña e incluso produciendo clips especiales para reforzarla. De igual forma, actores de influencia, establecimientos y espacios públicos hicieron suya la campaña para promoverla en los medios a su alcance a lo largo y ancho de todo el estado, lo cual nos ayudó a que la sociedad la conociera de primera mano y tuviese la visión de que el Instituto estaba trabajando para ofrecer una fiesta democrática con altos estándares de calidad y respeto irrestricto de la ley.

La última fase de la campaña consistió en un trabajo intensivo en campo. A través de pláticas, conferencias y actividades en los 39 municipios de la entidad para promover el voto, apoyados por el posicionamiento social logrado por la campaña, se recorrieron instituciones educativas, espacios públicos, asociaciones civiles y puntos de reunión de grupos sociales; se realizaron talleres y foros con grupos minoritarios, se organizaron concursos de “memes”. Buscamos que las actividades de promoción del voto fueran incluyentes en cuanto a grupos de edad, sectores de la población y necesidades de grupos minoritarios. La falta de información respecto a la jornada electoral no podría ser un motivo para que la gente no saliera a votar.  Por último, aprovechando los días de veda electoral, las y los consejeros electorales, acompañados de todo el personal que formamos parte de la familia del iepc (Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del estado de Durango), salimos a las calles a promover el voto, recorriendo los principales cruceros de la ciudad a lo largo del día, e invitar de primera mano a los ciudadanos a votar, así como informarles que la jornada electoral se encontraba lista para ser celebrada, sin ningún contratiempo. Cerramos con una caravana para promover el voto, que partió de nuestras oficinas, en una orilla de la ciudad, hasta la zona centro para recorrer a pie uno de los principales espacios de esparcimiento de la ciudadanía duranguense. Pudimos convivir con la sociedad, invitarla a votar y recordarle la importancia de su participación. Buscamos generar un mensaje de cercanía y darle la oportunidad de discernir dudas, lo mismo que  expresarle la confianza de que la voz de la mayoría sería escuchada para poder renovar con gran imparcialidad y legalidad los 39 ayuntamientos a lo largo y ancho de nuestro estado.

En épocas de austeridad aprendimos mucho como organismo público electoral; dejamos de manifiesto que podemos hacer mucho con poco, que generar alianzas permite lograr objetivos comunes; tuvimos que aprender a reutilizar el material de la jornada electoral anterior; logramos dejar en claro la importancia de las redes sociales en la comunicación contemporánea; generamos mensajes en el lenguaje que busca cada grupo etéreo de la sociedad; aprendimos a escuchar a la ciudadanía para asegurar un proceso electoral a la altura de sus expectativas de legalidad y, sobre todo, a trabajar en equipo para alcanzar el gran objetivo común de generar un proceso electoral eficaz y eficiente. Cualquier reto es posible superarlo si se desarrolla la estrategia adecuada para enfrentarlo.

Como reto ahora, nos queda pendiente: estudiar en la población las razones por las cuales decidió no salir a emitir su voto; analizar la estadística electoral para entender si el abstencionismo es una característica de ciertas secciones electorales; identificar aquellas regiones y secciones en las cuales debemos reforzar la educación cívica. Es tiempo de sentarnos a estudiar los resultados de los últimos procesos, de determinar el comportamiento social tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo para trabajar en el diseño de políticas públicas que nos permitan fortalecer en Durango la participación ciudadana con miras al proceso electoral 2020-2021. Lejos de ser un tiempo de descanso para el Instituto, será un año en el que debemos trabajar a profundidad para entender las temáticas que nos permitan disminuir el abstencionismo en nuestra entidad.

Como reflexión final, en esta época en la que se discute la permanencia de los organismos públicos locales electorales (ople), olvidemos cuestionar su trabajo: sumemos; debemos alzar la voz para reconocer toda la labor que realiza el personal que los integra, su esfuerzo y sacrificios para asegurar que los ciudadanos puedan formar parte de la democracia con el nivel de madurez, independencia y autonomía que el sistema político mexicano ha alcanzado tras muchos años de lucha, de reformas y trabajo constante.

Las elecciones definitivamente no serían lo mismo sin el conocimiento del ambiente local que dichos organismos imprimen en la planeación de cada proceso, pues nosotros mismos conocemos el pulso político de nuestros estados, las rutas de acceso para cubrir todas las comunidades, los tiempos de desplazamiento requeridos, los usos y costumbres que tenemos en cada región. El nivel de especialización que tiene el personal que integra cada ople, aunado al gran profesionalismo y dedicación que imprimen con su actuar, es lo que asegura el éxito de cada proceso electoral.

Cada contienda va dejando un aprendizaje; de este proceso aprendimos a hacer más con menos, aprendimos a valorar la gran responsabilidad y el gran trabajo que tenemos como instituciones electorales, y aprendimos que es momento de sumar por México, no de restar ni dividir; sólo en conjunto se conquistan las metas y sólo en conjunto haremos que el país vea la importancia de los ople para velar por la democracia mexicana para que se siga fortaleciendo día con día, como lo ha hecho hasta ahora.

* Consejero presidente del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del estado de Durango.
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