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sábado 24 de agosto de 2019

Lo que ellas quieren

Georgina de la Fuente*

El resultado de la elección de mayo pasado arrojó un número récord de mujeres que ocuparon escaños en el Parlamento Europeo, la única institución de ese continente integrada mediante el voto directo de las y los ciudadanos. Las parlamentarias que tomaron posesión el 1 de julio ahora conforman 41% de la legislatura que correrá de 2019 a 2024, después de haber ocupado 36% en el periodo anterior. De esta manera, la Unión Europea superó el objetivo de 40% que se impuso en diversos instrumentos normativos y de recomendaciones para la inclusión de un mayor número de mujeres en espacios de toma de decisiones.

Como lo reconoce la Estrategia para la Igualdad de Género 2016-2019 de la Comisión Europea, si bien la participación de mujeres en la política ha crecido de manera constante, este incremento se ha dado a paso lento. El primer Parlamento Europeo se formó con apenas 16% de mujeres tras la primera elección en 1979; en 1999 llegó a 30%, logrando un aumento paulatino hasta el día de hoy. Pero estos números se colocan por encima del promedio de los países de la Unión Europea (UE). Datos de dicha Comisión revelan que la presencia de mujeres en los parlamentos nacionales ha aumentado de 22% en 2004 a 29% en 2015.1

 No obstante, la UE no emite reglas específicas de género para el registro de listas de candidaturas al Parlamento, sino que hace recomendaciones encaminadas a lograr objetivos regionales específicos. Por ejemplo, la Resolución del Parlamento del 9 de junio de 2015 respecto a la Estrategia de Igualdad entre Hombres y Mujeres Post 2015 estableció en su recomendación número 41 un llamado hacia la Comisión Europea para incentivar a los estados miembros a crear representaciones más balanceadas entre ambos géneros en consejos municipales, parlamentos nacionales y en el Parlamento Europeo, poniendo énfasis en la importancia de construir listas de candidaturas paritarias, conformadas de manera alternada entre hombres y mujeres.

Asimismo, la recomendación hizo hincapié en la importancia de los sistemas de cuotas para incrementar la participación de mujeres en la política, exhortó a las instituciones europeas a tomar medidas internas orientadas a la igualdad dentro de sus propios órganos de toma de decisiones, como por ejemplo la presentación de ternas integradas por personas de ambos géneros para los cargos de alto nivel.2 En ese sentido, dado que las recomendaciones emitidas no son vinculantes ni establecen sanciones por incumplimiento, los espacios ganados por mujeres en las instancias regionales responden a iniciativas y cuotas implementadas a escala nacional.

El Parlamento Europeo cuenta con un sistema de representación proporcional pero el sistema electoral de cada país se basa en leyes nacionales sobre la materia. Se tienen, por ejemplo, sistemas de listas cerradas, como en Alemania y Francia, en los que se vota por una lista de candidaturas sin la posibilidad de alterarla; sistemas de listas semiabiertas, para candidaturas específicas o incluso se puede modificar el orden de las candidaturas en la lista. También hay sistemas preferenciales, en los cuales se vota por candidaturas que conforman la lista en el orden de las preferencias de las y los electores, como en Italia.

En esta variedad de sistemas, algunos países y partidos políticos han establecido cuotas de género desde la década de 1990, ya sea a partir de las legislaciones o de manera voluntaria. Estas decisiones son apoyadas y recomendadas regionalmente por una serie de instrumentos tanto de la Comisión como del Parlamento Europeo. En la elección de mayo de 2014, nueve de los 28 estados miembros efectuaron algún tipo de cuota de género para formar sus listas de candidaturas, desde 33% hasta la paridad. Tal fue el caso de Bélgica, Croacia, Eslovenia, España, Francia, Italia, Polonia y Portugal. En Rumania, por su parte, se requirió a los partidos políticos presentar sus listas con, al menos, una candidatura de cada género.

En la elección de mayo de 2019, el número de países que adoptaron reglas de género en las listas de candidaturas se elevó a 11, con la inclusión de Grecia y Luxemburgo. En el primer caso, la Ley 4606 publicada en el diario oficial del país helénico en marzo de 2019 y vigente para la elección europea de mayo, estableció una cuota de 40% para conformar listas de candidaturas en los procesos electorales municipales, regionales, nacionales y europeos. En ese sentido, los 40 partidos políticos y coaliciones que participaron en la elección europea de este año presentaron un total de 1,195 candidaturas en sus listas, de las cuales 685 (57.3%) fueron hombres y 510 (42.7%), mujeres. Sin embargo, los resultados electorales no reflejaron este número mayor de candidatas, ya que sólo 24% de la delegación griega en el Parlamento Europeo se compuso por mujeres. Ello se puede atribuir a la falta de reglas respecto a las posiciones que ellas deben ocupar en las listas.

En Francia, la Ley 327 del 11 de abril de 2003, que contiene las provisiones relativas a la elección europea, establece en su artículo 17 que las listas de candidaturas al Parlamento se deben constituir por el mismo número de hombres y mujeres, de manera alternada. En ese sentido, los 74 escaños que le corresponden a este país se distribuyeron paritariamente entre ambos géneros. Por su parte, la ley italiana número 65 del 22 de abril de 2014, aplicada por primera vez en la elección del pasado mes de mayo, estableció la conformación paritaria de listas de candidaturas, así como la obligatoriedad de que las primeras dos candidaturas fueran de género distinto. Por otro lado, y dado el sistema preferencial italiano, la reforma aprobada en 2014 transfiere parte de la responsabilidad a las y los electores, al exigir que expresen sus dos preferencias por candidaturas de género distinto. En caso de no hacerlo, la segunda preferencia es anulada. De esta manera, las parlamentarias italianas ocupan 42% de los 73 escaños que le corresponden a aquel país.

Eslovenia, España y Croacia requieren que las listas de candidaturas se integren por, al menos, 40% de personas del mismo género. Sin embargo, en Eslovenia se exige colocar como mínimo una candidatura de cada género en la primera mitad de cada lista; mientras que en España se solicita una candidatura de género distinto en cada cinco posiciones. Polonia y Portugal, por su parte, contemplan cuotas de 35 y 33% respectivamente; mientras que Rumania mantuvo la regla de incorporar al menos una candidatura de género distinto en las listas. Como resultado de la elección europea de mayo de 2019, y reflejo de las diversas reglas vigentes, o falta de ellas, entre otros aspectos, las delegaciones nacionales de los países representan una variedad de combinaciones que van desde la finlandesa, formada por 54% de parlamentarias sin la implementación de reglas específicas de género, a la francesa, integrada paritariamente conforme a reglas de composición y posicionamiento en las listas, hasta la chipriota, compuesta en su totalidad por hombres.

 El recién integrado noveno Parlamento Europeo ahora es responsable de confirmar las nominaciones del Consejo Europeo para presidir la Comisión Europea y el Banco Central, entre otros cargos ejecutivos. Ninguna de estas dos instituciones ha sido encabezada por mujeres en el pasado y, en esta ocasión, los liderazgos europeos nominaron a la alemana Úrsula Von der Leyen y a la francesa Christine Lagarde para presidirlas, respectivamente. Los objetivos fijados en la Estrategia para la Igualdad de Género 2016-2019 de la Comisión Europea y, en particular los resultados de esta elección, brindaron un impulso renovado al llamado para que 2019 sea el año en que el brazo ejecutivo de ue sea, por primera vez, presidido por una mujer. De ser confirmada, Von der Leyen ha dado señales de continuidad respecto al proyecto europeo a favor de una mayor participación femenina en espacios de toma de decisiones. Incluso anunció en días recientes sus planes para integrar de manera paritaria el pleno de la Comisión Europea de 28 miembros a partir de ternas propuestas por cada país y compuestas por un hombre y una mujer.

Resultará interesante observar la manera en que trabajan los nuevos liderazgos europeos para lograr los objetivos que se han puesto en el corto y mediano plazo e, incluso, si este renovado impulso a favor de una mayor participación femenina revive la propuesta del Parlamento para establecer cuotas de género en la Ley Electoral Europea, tras el rechazo de la medida por el Consejo Europeo en el proceso de reforma que se llevó a cabo el año pasado. El resultado del Proceso Electoral Federal mexicano de 2018, que derivó en una integración prácticamente paritaria de ambas cámaras del Congreso de la Unión, revela que la experiencia mexicana puede brindar lecciones importantes a la Unión Europea en su tarea para seguir promoviendo la integración paritaria de órganos de representación en los estados miembros y en el Parlamento Europeo.

* Asesora de la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos del INE.
1 Comisión Europea (2016). Strategic Engagement for Gender Equality 2016-2019. Disponible en https://ec.europa.eu/info/sites/info/files/strategic_engagement_en.pdf
2 Resolución del 9 de junio de 2015 sobre la Estrategia de Igualdad entre Mujeres y Hombres de la Unión Europea Post 2015. Disponible en http://www.europarl.europa.eu/doceo/document/TA-8-2015-0218_EN.html
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