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domingo 16 de junio de 2019

La paridad no es como la pintan

Esperanza Palma*

Uno de los avances más relevantes en materia democrática en nuestro país ha sido la mayor inclusión de las mujeres en el ámbito de la representación política. Las cuotas y posteriormente la paridad, han aumentado de manera importante el número de mujeres en el Congreso nacional y en los congresos locales, al punto de que hoy contamos con un Congreso casi paritario (65 senadoras de 128, y 246 diputadas de 500). Con la reforma constitucional aprobada el 14 de mayo de este año en materia de paridad de género, estamos a la vanguardia de los sistemas de representación. Pero, no obstante el avance que esta reforma representa, no debe dejarse de lado que, como en todos los espacios de la vida política, en el ámbito de la democracia paritaria encontramos procesos desiguales y contradictorios, y los avances numéricos y el impulso de agendas de igualdad sustantiva desde algunas instituciones y el Congreso conviven con prácticas y percepciones discriminatorias hacia las mujeres.

El presente artículo plantea algunos de estos problemas, que constituyen desafíos para el movimiento por una democracia paritaria, entendido como una propuesta de nuevo contrato social que desestructure los roles tradicionales femeninos. A pesar de la paridad, persisten obstáculos para el acceso de las mujeres a los cargos públicos, hay expresiones de violencia política, además de prácticas de exclusión e invisibilización, unas extremas y otras más sutiles, como ocurre en las campañas electorales. Así, una de las paradojas que enfrentamos es que un mayor número de mujeres en los cargos no se ha traducido, o no de forma homogénea, en menos discriminación e invisibilización en el ámbito político y en otros espacios sociales que aquí no serán analizados, actos que se expresan en feminicidios, brechas salariales, acoso sexual y en la estructuración del espacio doméstico, entre otros.

Veamos algunos de estos problemas. Los números para cargos como las gubernaturas, las alcaldías y la composición del Poder Judicial contrastan con los del Congreso, ya que solamente ha habido ocho mujeres gobernadoras en la historia del país, un número muy bajo de mujeres en los gabinetes de los gobiernos locales, y en el Poder Judicial, los números están por debajo del 30 por ciento. A pesar de que entre 2013 y 2017 ha aumentado el porcentaje de alcaldesas a 52.1% gracias a la paridad, éstas gobiernan a menos del 16% de la población y los hombres gobiernan mayoritariamente las capitales del país (Cárdenas Acosta, 2019).

Justamente frente a esta situación fue que se propuso y se aprobó en el Senado de la República la propuesta de #ParidadEnTodo de reformar la Constitución e incorporar el principio de paridad en todos los espacios de decisión política: los puestos de elección popular, el Poder Ejecutivo, el gabinete, la administración pública, el Poder Judicial y los órganos autónomos (Humphrey Jordan, 2019). Es decir, en caso de que la Cámara Baja lo apruebe, habrá paridad en los tres órdenes de gobierno –tanto federales como locales–, en gabinetes y órganos autónomos. Esto cambiará de manera radical la composición del poder.

Este gran logro no debe ocultar el hecho de que las transformaciones que ha traído la paridad en las candidaturas conviven con percepciones sociales negativas hacia las mujeres y actitudes sexistas de algunos líderes de partidos o de políticos, lo cual se pudo percibir durante las campañas presidenciales de 2018; aquí, las agendas por la igualdad estuvieron ausentes. Es decir, los cambios culturales no siguen de manera sincronizada a los cambios institucionales.

Algunas encuestas revelan lo anterior. Según Parametría, levantada en 2018, siete de cada diez mexicanos(as) consideran que existe piso parejo entre hombres y mujeres; el 69% opina que existen las mismas oportunidades en los centros de trabajo; igual porcentaje, en la política y el gobierno; 68%, en el país; 83%, en las escuelas; 81%, en la familia,  y 77%, en la colonia. Como destaca este mismo estudio, lo anterior contrasta con la realidad, ya que los datos de igualdad de oportunidades son negativos (Animal Político, 2018). Es decir, la desigualdad no es un problema visible y percibido por la mayoría de la población, lo cual es un problema en sí mismo. En una encuesta de Heras Demotecnia levantada en 2018 (Líderes mexicanos, 2018), hay datos muy interesantes: 49% cree que México no está preparado para ser gobernado por una mujer, frente a 48% que dice que sí lo está y 3% no sabe. En una batería de preguntas sobre la importancia del papel de la mujer en distintos ámbitos, el 47% respondió que es “algo importante” en la política, 59% “muy importante” en las ciencias, 94% “muy importante” en el hogar y 64% “muy importante” en los negocios.1 El dato sobre la participación de la mujer en el hogar es muy revelador de una cultura tradicional que sigue asignando a las mujeres la responsabilidad de las labores domésticas.

Por otro lado, persisten las resistencias a la aplicación de la paridad porque las culturas partidistas no cambian al ritmo de los cambios institucionales. La declaración reciente de Francisco Alcibíades García Lizarde, coordinador estatal de Movimiento Ciudadano en Baja California (La Jornada Baja California, 2019) es muy ilustrativa: “Las mujeres en la política no se dan en maceta. Todos los partidos están metidos en un predicamento ante la resolución del IEEBC porque no hay [en la política] tantas mujeres inteligentes y talentosas como uno quisiera”. Esta no es una postura aislada. De hecho, es una postura reiterada de algunos líderes y representantes de partidos desde que se aprobaron las cuotas y la paridad, como lo muestran algunos estudios (Palma, 2017).

Hay otros datos de discriminación hacia las mujeres que se dedican a la política. Un fenómeno típico son las renuncias de mujeres electas que le dejan su cargo a un hombre suplente. Otro, es la distribución de los cargos de poder en el Congreso. A este respecto cabe señalar que a pesar de que actualmente hay 65 senadoras y 246 diputadas en el Congreso, todos los coordinadores de las bancadas son hombres, excepto el grupo parlamentario del pes (Partido Encuentro Social) en el Senado, coordinado por Sasil de León. En la Junta de Coordinación Política del Congreso no hay mujeres (ADNPolítico, 2018).

No menos importante es el papel marginal que ocuparon los temas de género en las campañas presidenciales de 2018. A pesar de que todas las plataformas tocaron temas de género (y algunas como las del Movimiento Ciudadano y el Partido de la Revolución Democrática con una postura muy cercana al feminismo), éstos fueron irrelevantes durante las campañas. En una investigación propia basada en un seguimiento de las campañas, cuya fuente fueron distintos diarios, se encontraron los siguientes resultados: de los 209 eventos de campaña que realizó López Obrador, solamente en uno tocó temas de género, y en éste ofreció becas a madres solteras que estudian, es decir, hizo una propuesta de corte redistributivo. Frente a las críticas de colectivos feministas, sus asesoras Tatiana Clouthier y Olga Sánchez lanzaron el “Femsplaning”, abordando temas sobre educación, inclusión laboral, trabajo doméstico, feminización de la pobreza, violencia y acceso a la justicia, y administración pública, con perspectiva de género (ADNPolítico, 2018). Por su parte, Meade realizó 159 eventos y en 18 tocó los siguientes temas de género: reducción de la brecha salarial, guarderías de tiempo completo, acceso a créditos y tomar medidas frente al feminicidio. Predominó el enfoque de corte redistributivo. Anaya realizó 159 eventos de campaña y en 19 colocó temas de género: feminicidio, brecha salarial y violencia de género, y apoyo a madres de familia. Su posición fue más cercana a una agenda por la igualdad.

Los tres evadieron comprometerse con temas cruciales del debate político contemporáneo, como lo señalaron GIRE (Grupo de Información en Reproducción Elegida) y la Coalición Mexicana LGBTTTI, colectivos que representaron públicos alternos en el contexto de las campañas presidenciales. Durante los diálogos en la Universidad Iberoamericana, el Tecnológico de Monterrey, así como en otros foros, se les preguntó a los candidatos su postura frente al aborto y el matrimonio igualitario. El candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, declaró que eran temas que se someterían a consulta ciudadana, y en su plataforma no hay mención a estos asuntos.  Anaya declaró estar a “favor de la vida” pero en contra de la criminalización de las mujeres y tolerancia hacia matrimonio igualitario; mientras que Meade se pronunció  “a favor de la vida” y de los valores de la familia, aunque respetuoso de las leyes y del artículo 1°. de la Constitución (Verificado, 2018). Es decir, ningún candidato se comprometió abiertamente con estos temas centrales de la agenda contemporánea sobre igualdad y derechos fundamentales. Algunos de ellos, como el aborto y el matrimonio igualitario, no son considerados rentables electoralmente. Y ciertamente, son temas polémicos y divisorios del público. De acuerdo con una encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica, la aprobación para la legalización del aborto ha aumentado: de 39.7% en 2010 a 42.7% en 2010. A pesar de ello, el porcentaje indica que es tema divisorio. Lo mismo ocurre con el matrimonio igualitario: su aprobación pasó de 47.5% a 50.7% de 2010 a 2017 (La Silla Rota, 2018). El incremento es importante, pero, de nuevo, es claro que representa un tema divisorio.

Dentro de lo marginal que fueron los temas de género, los abordajes redistributivos fue lo que predominó, como el salario rosa o las guarderías, que sin duda tienen como objeto a una clientela electoral, pero que en lugar de promover el pleno ejercicio de las mujeres más bien contribuyen a reproducir la desigualdad, pues las interpelan en sus identidades de madres, esposas y cuidadoras.

Ante estas ausencias y estas posturas, GIRE presentó a los candidatos la propuesta “51% Una agenda para la igualdad”. El documento se refiere al aumento de la violencia contra las mujeres, y considera que aunque hay esfuerzos desde el Estado, las instituciones y las políticas públicas, seguimos enfrentando problemas graves de exclusión, los cuales, para empezar, quedaron evidenciados en el hecho de que todos los candidatos a la Presidencia eran hombres, después de que Margarita Zavala declinara. Propone que el camino para hacerle frente a la violencia es la transversalización de la perspectiva de género frente a las políticas rosas y tolerancia cero ante el acoso y los feminicidios. El documento propone un conjunto de acciones: 1) Despenalizar el aborto. 2) Acceso a la justicia. 3) Seguridad social, conciliación y derechos laborales (Ratificación del Convenio 189). 4) Democracia paritaria. 5) Derechos laborales de trabajadoras del hogar. 6) Estrategias para disminuir el embarazo adolescente (GIRE, 2018).

Por su parte, la Coalición Mexicana LGBTTTI, formada por múltiples colectivos, entre otros Familias Diversas, denunció que los temas de la comunidad estuvieron ausentes del debate entre candidatos, como  el del matrimonio igualitario. La coalición proponía, entre otras cuestiones, la modificación de los códigos civiles y abordar la exclusión y discriminación en las escuelas y los servicios de salud, así como en el ámbito laboral y político (Notimex, 2018).

Hoy estamos celebrando la aprobación en el Senado de la paridad. Están sentadas las bases para un nuevo contrato social. Pero debemos reconocer que el movimiento paritario todavía tiene retos que enfrentar en el ámbito de la cultura política. Las campañas de los candidatos a la Presidencia en 2018 ponen en evidencia que las mujeres son poco influyentes en las agendas durante las campañas. Aún más, su mayor visibilidad política tampoco ha logrado remontar del todo un conjunto de percepciones sociales discriminatorias.

Referencias

ADNPolítico, 2018, “¿Quiénes son los 16 coordinadores parlamentarios en el nuevo Congreso?, en <https://adnpolitico.com/congreso/2018/08/30/quienes-seran-los-16-coordinadores-parlamentarios-en-el-nuevo-congreso>.

———-, “Femsplaining: las propuestas de Morena para mujeres”, en <https://adnpolitico.com/presidencia/2018/06/01/femsplaining-las-propuestas-de-morena-para-mujeres>.

Animal Político (2018), “Percepción vs realidad: 70% de los mexicanos cree que hay igualdad entre hombres y mujeres”, en <https://www.animalpolitico.com/2018/03/mujeres-igualdad-parametria/>.

Cárdenas Acosta, Georgina (2019), “El principio de paridad de género y el incremento de las presidentas municipales en México: análisis comparativo del periodo 2005–2017”, Debate Feminista, núm. 57, pp. 83-107.

Encuesta GCE (2018), “Crece aprobación hacia el aborto y matrimonio igualitario”, La Silla Rota, en <https://lasillarota.com/nacion/crece-aprobacion-hacia-el-aborto-y-matrimonio-igualitario/173292>.

Estrada, Fernanda et al. (2018), “Aborto, matrimonio igualitario y legalización de la mariguana, los temas ausentes en la campaña presidencial”, en <https://verificado.mx/aborto-matrimonio-igualitario-mariguana-temas-eleccion/>.

GIRE (2018), “51% Una agenda para la igualdad”, en <https://www.animalpolitico.com/blogueros-punto-gire/2018/06/04/51-una-agenda-para-la-igualdad/>.

Humphrey Jordan, Carla A. (2019), “#ParidadEnTodo”, La Silla Rota, en <https://lasillarota.com/opinion/columnas/paridadentodo/283094>.

Líderes mexicanos (2018), “México y sus mujeres, encuesta de Demotecnia”, en <https://lideresmexicanos.com/noticias/mexico-y-sus-mujeres-encuesta-de-demotecnia/>.

Notimex (2018),  “Colectivos LGBTTTI exigen a candidatos que la inclusión sea parte de sus agendas”, en <https://www.animalpolitico.com/2018/05/colectivos-lgbttti-exigen-a-candidatos-que-la-inclusion-sea-parte-de-sus-agendas/>.

Palma, Esperanza (2017), “Tensiones en torno a la interpretación y aplicación de las cuotas de género y la paridad”, en Teresa González Luna,  Jesús Rodríguez Zepeda y Alejandro Sahui Maldonado, Para discutir la acción afirmativa. Democracia, procesos y circunstancias, México: Universidad de Guadalajara, vol. 2, pp. 15-33.

Redacción (2019), “Las mujeres en la política no se dan en maceta: coordinador estatal de MC”, La Jornada Baja California, en <http://jornadabc.mx/tijuana/29-04-2019/las-mujeres-en-la-politica-no-se-dan-en-maceta-coordinador-estatal-de-mc>.

* Doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de Notre Dame, Indiana.
1 Al respecto, es necesario contar con encuestas que permitan analizar cómo han evolucionado estas percepciones, el antes y después de la aprobación de la paridad.
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