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domingo 16 de junio de 2019

Isla de Perros: una fábula electoral

Por José Ramón Narváez Hernández

¿Por qué esta película?

Wes Anderson se ha consagrado ya en el cine contemporáneo como un narrador distinto. En Isla de Perros lo demuestra con creces. La técnica del stop motion y el diseño realista de los perros, permiten una interacción permanente con el espectador, quien sólo puede entender a los canes –otros diálogos eventualmente son traducidos–si mira la película asumiendo la perspectiva de los perros. Los intertítulos, la música y el formato dividido en capítulos  le dan a la obra un tinte peculiar, como si se tratara de un documental.

Anderson ganó el Oso de Plata en la categoría de mejor dirección. La cinta fue nominada a los Globos de Oro en las categorías de mejor largometraje de animación y mejor banda sonora original. Las voces que dan vida a los personajes son un gran reparto: Bryan Cranston, Koyu Rankin, Edward Norton, Bob Balaban, Bill Murray y Jeff Goldblum.

La película discurre dentro de la reelección de un alcalde en la imaginaria ciudad de Megasaki, en el territorio japonés, 20 años en el futuro.

Historia de una elección muy perra

El alcalde de la ciudad, Kenji Kobayashi, a través de un decreto, declara “estado de emergencia” a raíz de la diseminación de un virus que afecta a todos los perros; los canes serán exiliados a una isla que hasta ese entonces sirve de basurero a la ciudad. Un científico de apellido Watanabe es el opositor político del alcalde en la venidera elección; él está en contra del exilio y aboga por una solución distinta; de hecho, busca la cura contra la gripe canina. El candidato opositor es asesinado. El candidato oficial tiene el camino libre, controla los medios de comunicación a través de los cuales difunde falsas noticias que han llevado al electorado a formarse una sola versión de los hechos públicos.

Un grupo de estudiantes de nivel medio, liderados por una becaria extranjera, emprenden una búsqueda de la verdad; de ese modo se enteran de la existencia de la cura de la gripe, enfermedad que durante la película sabemos fue creada por el propio gobierno, ayudado por una sociedad secreta de amantes de los gatos que controla la industria mecatrónica y ha creado los perros robots que sustituyeron a los reales y son utilizados para controlar a la población.

Los perros son las grandes víctimas. Envenenados, criminalizados, exiliados, asesinados; son objeto de una campaña política negativa, utilizados como pretexto para políticas públicas “genocidas”. Este es el punto central: los perros son el símbolo de los sectores sociales pauperizados y cosificados en algunas campañas electorales.

Podríamos decir que se trata de una “elección de Estado”, todo el aparato gubernamental está volcado para conseguir la reelección de quien lo dirige. Crímenes electorales se suceden uno a otro, desde la desaparición del opositor Watanabe, la manipulación de los medios, hasta el uso de la fuerza pública para intentar reprimir a los disidentes.

Los valores cívicos y sociales detrás de la lucha canina

El perro por excelencia es asociado con la virtud de la lealtad. Expuestos a un entorno violento, reconducen su lealtad hacia sus compañeros exiliados.

Rex, King, Duke, Boss y Chief forman parte de una jauría que intenta sobrevivir y cuyas decisiones son siempre sometidas a votación. Un niño de 12 años de nombre Atari, pupilo del alcalde, busca a su perro Spots; la jauría decide ayudarlo en la búsqueda; emprenden un viaje peligroso a los confines de la isla, donde se rumora que existe un grupo de perros caníbales que tienen secuestrado a Spots. Durante el viaje, la jauría se divide y eso genera una relación de amistad entre Chief y Atari; el perro hará un ejercicio de retrospección para volver a confiar en los humanos.

También la gran jauría que habita en la fábrica trabaja en equipo; son perros que sobrevivieron a la experimentación animal y tienen lesiones permanentes; entre ellos se apoyan y ayudan.

La moraleja es clara: la unión hace la fuerza. Es una película que no puede pasarse por alto, sobre todo para quien gusta de lo electoral; además es familiar, y permite una discusión abierta de muchos temas. Los animales pueden enseñarnos mucho.

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