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domingo 19 de mayo de 2019

Internet y ciudadanía

Arturo Espinosa Silis*

Facebook y el primer iPhone –probablemente dos de las disrupciones tecnológicas que más han revolucionado el mundo– salieron a la luz en 2004 y en 2007, respectivamente. ¿Cuántos años tenías cuando aparecieron y cómo ha cambiado tu vida desde entonces?

La innovación en productos, servicios y tecnologías ha transformado nuestra realidad cotidiana de forma inimaginable. En apenas 20 años, la tecnología se ha vuelto protagonista del día a día de nuestras vidas; sólo basta ver que gran parte de lo que nos rodea es digital, se conecte o no a internet.

En este sentido no es casualidad que, de acuerdo con la revista Forbes, las marcas más valiosas del mundo actualmente sean Amazon, Apple, Google, Microsoft y Samsung,1 y que seis de los diez empresarios más ricos del mundo sean los magnates tecnológicos Jeff Bezos de Amazon, Bill Gates de Microsoft, Larry Ellison de Oracle, Mark Zuckerberg de Facebook, y la dupla conformada por Larry Page y Sergey Brin de Google.2 Estas corporaciones y sus dueños se han caracterizado por renovar constantemente las soluciones tecnológicas que ofrecen a sus diferentes públicos.

Los más recientes avances en materia de tecnologías de información y comunicación (TIC) han simplificado el mundo al grado de poner casi todo a un clic de distancia. En este sentido, es importante recordar que el uso que se le da a la tecnología puede ser positivo o negativo. En este artículo me centraré en lo positivo, en la búsqueda permanente por hacer más accesible la información pública para satisfacer de mejor manera las demandas de las ciudadanas y ciudadanos,  y facilitar el ejercicio de sus derechos.

La evolución de la tecnología en años recientes ha tenido como fuerza motora la búsqueda para facilitar la interacción entre las personas, y también de éstas con las cosas. Simplificar lo que antes era complejo y lograr lo que en algún momento era impensable. Esto no es algo exclusivo del sector privado; también en el ámbito público se debe buscar usar las tecnologías e innovar a través de ellas.

Lamentablemente, en las mismas dos décadas en las que vimos transformarse el planeta de la mano de los avances en las TIC, vimos también cómo la democracia perdió adeptos en muchas partes del mundo, incluida América Latina.

Ante el creciente descontento con la democracia representativa, en particular causado en parte por la lejanía entre la clase política y la ciudadanía, se ha recurrido con mayor frecuencia a los mecanismos de democracia directa –como consultas populares, referéndums y hasta revocación de mandato– para tratar de contrarrestar el descontento actual. Sin embargo, las malas prácticas, entre otras la corrupción, impunidad, desigualdad, clientelismo y populismo, siguen siendo el principal obstáculo para la consolidación de la democracia como una forma de gobierno en la región.

En ese contexto, la pregunta es ¿cómo lograr que la ciudadanía vuelva a confiar en la democracia como sistema? Lo cual nos lleva a otras interrogantes: ¿de qué forma la clase política puede acercarse a la ciudadanía, a pesar de su falta de legitimidad?; ¿cómo los gobiernos pueden ser más ciudadanos?, y ¿de qué forma puede construirse ciudadanía frente al descontento actual?

Lo normal es que esas respuestas las busquemos a partir de las instituciones democráticas tradicionales, principalmente las elecciones y los partidos políticos; sin embargo, es claro que actualmente estas respuestas resultan ya insuficientes ante una ciudadanía cada vez  más exigente y mejor informada. Es imperativo entender que el mundo se ha transformado, que las formas de comunicarse y de relacionarse son muy diferentes de las que conocimos, que la humanidad ha evolucionado a través de la tecnología, y esto obliga a que la democracia, sus instituciones y algunos de sus procedimientos también lo hagan.

Es entonces cuando debemos buscar la innovación democrática; es decir, soluciones distintas para acortar las distancias entre los gobiernos y la ciudadanía, y así transformar la participación en la política y en la esfera pública. Y eso es lo que precisamente busca la democracia digital o e-democracy; poner las herramientas tecnológicas al servicio de la ciudadanía con el fin de que sirvan a la colectividad y contribuyan a la consolidación del sistema democrático.3 Lo anterior implica que los procesos que se vayan ideando se enfoquen en generar herramientas útiles para que los ciudadanos y las ciudadanas puedan acceder a la información pública; fomentar buenas prácticas de rendición de cuentas; participar activamente en la función de gobierno colaborando en el diseño y elaboración de planes de gobierno; acceder  a las políticas públicas y proyectos que beneficien a la comunidad; fomentar el debate público y generar mayor inclusión de los grupos marginados, y generar alternativas para el ejercicio de los derechos políticos, todo esto con la finalidad de construir ciudadanía.

La democracia digital, más que implementar soluciones tecnológicas, requiere que las plataformas o aplicaciones sean funcionales y útiles para la ciudadanía, y que se encuentren permanentemente actualizadas. Existen diferentes enfoques desde los que se puede entender la democracia digital, pero todos tienen el objetivo común de acercar los procesos democráticos a la ciudadanía y hacerlos accesibles. A continuación abordaré algunos casos o ejemplos.

Transparencia y rendición de cuentas

Es bien sabido que la corrupción es uno de los temas que mayor descontento hacia la democracia han generado. Según el mapa mundial de percepción de la corrupción 2018 de Transparencia Internacional,4 América Latina es una de las regiones del mundo en donde los gobiernos son más corruptos, y en particular México, es uno de los peor evaluados. Considerando esta perspectiva es claro que la región necesita fomentar la transparencia y la rendición de cuentas.

Plataformas como theyworkforyou.com, permiten de manera sencilla y accesible a la ciudadanía conocer la información relacionada con la actividad de los legisladores y las legisladoras británicas. En esta plataforma se presenta de forma detallada información sobre quiénes son y qué hacen, su trabajo legislativo –iniciativas presentadas, intervenciones en el tribunal y el sentido de sus votos–, cuánto ganan, si tienen otras fuentes de ingresos y en qué gastan con motivo de su función legislativa. Plataformas similares existen en México, pero desafortunadamente no he encontrado ninguna tan completa como la británica, ya que uno de los principales problemas es la disponibilidad a la información.

Este tipo de herramientas brindan información útil para la ciudadanía; son posibles a partir de datos abiertos, lo que permite conocer la información y procesarla de una manera accesible para que la ciudadanía fomente la rendición de cuentas de quienes ostentan un cargo de elección popular.

En la democracia digital es importante tener claro que en la actualidad es más común que mucha gente prefiera una computadora, tableta o teléfono inteligente, a los espacios físicos de participación política.

Involucramiento y colaboración

Hoy en día la ciudadanía exige un mayor involucramiento en los distintos ámbitos de la administración pública, así como en los espacios de colaboración en el diseño de políticas públicas y planes de gobierno, además de influir en la toma de decisiones. Esto hace necesario la confección de mecanismos novedosos y prácticos mediante los cuales la ciudadanía pueda interactuar con sus autoridades y representantes, buscando procesos de co-creación en los que, por un lado, se empodere a la ciudadanía y, por el otro, se legitime a la autoridad.

Una posible solución en este sentido es el crowdsourcing, una alternativa que permite a la ciudadanía participar activamente en procesos en los que, por lo general, sólo lo hace un grupo cerrado de personas, como los legisladores o la dirigencia de un partido político. Lo anterior implica desde luego la adopción de códigos abiertos que permitan a cualquier persona aportar sus ideas y conocimiento sobre uno o varios temas.

Por ejemplo, en Brasil, sitios como fogocruzado.org.br permiten a la ciudadanía denunciar delitos de forma anónima y en tiempo real, y a partir de esa información se crean mapas delincuenciales que sirven para alertar a otros ciudadanos o ciudadanas y permiten a la policía identificar las zonas de mayor peligro.

Herramientas como crowdsourcing también se pueden usar a nivel legislativo o ejecutivo para la elaboración de iniciativas de ley o de programas de gobierno que se construyan a partir de la aportación de ideas y conocimiento ciudadano. De igual forma, los partidos políticos podrían armar sus plataformas electorales a partir de la colaboración de sus simpatizantes.

Intercambio y contraste de ideas y opiniones

Las herramientas tecnológicas propician el flujo de ideas, el intercambio de opiniones y puntos de vista, que favorecen el debate público y la discusión sobre temas trascendentes, socialmente hablando, que requieren de diferentes perspectivas para ser abordados.

Aunque la manipulación de la información no sea algo nuevo, es cierto que en internet, y en particular en las redes sociales, esta práctica ha encontrado canales de amplia difusión. Y aunque la desinformación sea el signo distintivo de espacios como Twitter o Facebook, particularmente en el ámbito electoral, también hay que decir que estas plataformas han servido a las nuevas generaciones no sólo para expresar sus preferencias políticas, sino para manifestar colectivamente sus demandas y construir opiniones a través de la deliberación continua. Gracias a los espacios digitales la discusión pública se ha desmonopolizado, permitiendo que grupos históricamente excluidos aborden temas importantes para ellos y se visibilicen.

En Estados Unidos existe una plataforma que funciona a manera de red social, en la que las personas pueden intercambiar puntos de vista y opiniones sobre planteamientos concretos presentados en las instancias de gobierno o por parte de los partidos políticos; se llama brigade.com, y justamente busca que los temas que son objeto de debate únicamente en la arena legislativa o por parte de los actores políticos, también sean abordados por la ciudadanía.

Fomentar la inclusión

La falta de acceso a internet representa un obstáculo que en muchas ocasiones contribuye a la desigualdad y la marginación, aunque en América Latina, en los últimos años, se ha incrementado el porcentaje de personas que tienen acceso a internet, particularmente a través de dispositivos móviles. Es posible entonces pensar que en la medida en que esta brecha digital vaya disminuyendo en los países, diversos grupos históricamente marginados puedan tener mayores herramientas que propicien su inclusión y así transitar hacia el ejercicio pleno de sus derechos fundamentales.

La democracia digital también incluye el uso de herramientas que facilitan la inclusión de grupos minoritarios o en condiciones de vulnerabilidad –como las mujeres, las juventudes y otros grupos que tradicionalmente tienen menor involucramiento en los temas públicos–, o que históricamente han sido marginados de los espacios de participación.

Actualmente, uno de los grandes retos de la humanidad son las migraciones, miles e incluso millones de personas que abandonan sus países al no encontrar o tener condiciones mínimas de desarrollo para vivir. Ante este problema, el voto desde el extranjero se ha vuelto una forma de incluir a aquellas personas que no obstante vivir lejos, les interesa incidir en la vida pública de su país, pues ello puede implicar que se den las condiciones para su regreso. Una manera de hacer accesible la posibilidad del sufragio desde el extranjero es el voto a través de internet, tal como se implementó en la Ciudad de México en 2012.

La democracia debe responder a las demandas ciudadanas en función de la evolución digital. En ese sentido, la democracia digital es fundamental en todos los ámbitos de la actuación pública, en la función de gobierno a través de la implementación de herramientas de gobierno electrónico, datos abiertos y transparencia, con el objetivo de que la ciudadanía pueda colaborar e interactuar con los gobiernos de manera interactiva mediante el uso de aplicaciones y sitios web, y el mapeo colaborativo.

Como ya había mencionado, la innovación y la creatividad no deben estar reservadas únicamente al sector privado y las empresas; también es necesario hablar de innovaciones políticas, sociales y democráticas. Si bien la incorporación y uso de herramientas de este tipo al sector público debe ser realizada por las y los integrantes del mismo, no deberían hacerlo solos, pues la iniciativa privada y las organizaciones de la sociedad civil pueden constituirse como un aliado fundamental en esta tarea, en la que  incluso se pueden involucrar organizaciones internacionales.

No debemos perder de vista que parte de la clave del éxito en la democracia digital es la voluntad de gobernantes, legislativos y partidos políticos, de manera que permitan que la información se conozca, sea pública, y a partir de ella se puedan desarrollar herramientas, plataformas o aplicaciones que acerquen la función pública a la ciudadanía, siempre cuidando que éstas sean útiles y estén permanentemente actualizadas.

La democracia tiene que digitalizarse y ver en la tecnología un aliado, buscar innovar de manera permanente para contrarrestar el descontento ciudadano acumulado en los últimos años, y construir una ciudadanía no sólo más informada, sino también más participativa e involucrada en la vida pública.

Bibliografía:

Ford Deza, Elaine, Los alcances de la democracia digital, XX Congreso del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública, celebrado del 10 al 13 de noviembre, Lima, Perú.

Pogrebinschi, Thamy, La democracia Digital ¿mejora la democracia?, en opendemocracy.net.

————, Innovando la Democracia en América Latina, en opendemocracy.net.

Kampen, Jarl K, Kris Snijkers, “E-Domcracy, a critical evaluation of the Ultimate E-Dream”, Social Science Computer Review, pp. 491-496.

* Socio/Director Strategia Electoral, laboratorio de elecciones y democracia.
1 Véase: Las 10 marcas más valiosas del mundo en 2019, de Forbes staff, consultable en <https://www.forbes.com.mx/las-10-marcas-mas-valiosas-del-mundo-en-2019/>.
2 Véase: Los 10 más ricos del mundo según Forbes, consultable en <https://www.codigounico.com/business-class/adelanto-lista-forbes-2019-los-mas-ricos-del-mundo.html>.
3 Ford Deza, Elaine, Los alcances de la democracia digital, en XX Congreso Internacional del CLAD sobre Reforma del Estado y de la Administración Pública, celebrado del 10 al 13 de noviembre de 2015 en Lima, Perú.
4 Americas: weakening democracy and rise in populism hinder anti-corruption efforts, en https://www.transparency.org/news/feature/cpi-2018-regional-analysis-americas.
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