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lunes 22 de julio de 2019

India: la elección más grande del mundo

José Fernando Meneses Romero*

Las elecciones generales en la India han sido las más grandes que se hayan visto jamás. Entre el 11 de abril y el 19 de mayo de 2019, los ciudadanos indios acudieron a los centros de votación para elegir a los miembros de la decimoséptima Lok Sabha o Casa del Pueblo, que es la cámara baja del Parlamento de la India. Estos comicios se destacaron por los retos técnicos que implicó la organización de las elecciones en uno de los países más poblados del mundo. Igualmente fue significativa la retórica utilizada en las campañas –sobre todo alrededor de la agenda nacionalista hindú y los temas económicos–, y la importancia a nivel geopolítico que significó la continuidad o no del gobierno del primer ministro Narendra Modi.

La India es una república federal parlamentaria. A nivel constitucional, estas elecciones generales no solamente definieron a los integrantes de la Lok Sabha, sino que también determinaron quién ocuparía el cargo de primer ministro. Para su elección se sigue el modelo del sistema parlamentario tipo Westminster, donde normalmente el líder del partido o coalición que reúne la mayoría de los escaños, 272 en este caso, es postulado para ocupar el cargo. Es importante agregar que también se llevaron a cabo elecciones para conformar las asambleas legislativas en los estados de Andhra Pradesh, Arunachal Pradesh, Odisha y Sikkim, así como las elecciones complementarias en 37 distritos electorales de 12 estados.

De acuerdo con la Comisión Electoral de la India (eci, por sus siglas en inglés) –el órgano independiente encargado de la organización de los comicios–, hubo un total de 910 millones de electores. Previo al inicio de las elecciones se tenían registrados 2 354 partidos y 8 026 candidatos –de los cuales solamente 723 eran mujeres–1 para competir por algún puesto de elección popular. Aquí es importante mencionar que el sistema de partidos de la India es multipartidista; no obstante, hay un claro liderazgo de dos partidos principales, el Partido Bharatiya Janata (bjp, por sus siglas en inglés) o Partido Popular Indio, de centro derecha e impulsor del movimiento nacionalista hindú, y el partido más emblemático y tradicional, el Congreso Nacional Indio (inc, por su siglas en inglés), de centro izquierda.

Posterior a la emisión de resultados, de acuerdo con las últimas cifras de la eci, el nivel de participación se estima que fue de 67.11%, con un total de 610 millones de votantes. A diferencia de las elecciones generales de 2014, la participación en esta ocasión fue ligeramente mayor, con una diferencia de 0.71 por ciento. Cabe recordar que la India, que está dividida en 36 estados y territorios de la Unión, define el número total de escaños principalmente por el número de habitantes por circunscripción electoral. Tan sólo en el estado de Uttar Pradesh se tenían registrados, según cifras oficiales, 145 millones de votantes, lo que equivale aproximadamente a la población total de Rusia. Así, es valioso destacar la importancia de estados altamente poblados que forman parte del cinturón hindú, como el anteriormente mencionado (Uttar Pradesh), que reúne 80 escaños; Maharashtra, cuya capital es Mumbai, con 48 asientos, y Bengala Occidental, cuya capital es Calcuta, que cuenta con 42 escaños.

Por su complejidad, las elecciones se dividieron en siete fases (véase Tabla 1). De acuerdo con el calendario emitido por la eci, en seis semanas se celebraron elecciones en 543 distritos electorales. Asimismo, se dispuso de alrededor de 12 millones de funcionarios para la instalación de un poco más de un millón de centros de votación y el despliegue de casi cuatro millones de dispositivos para la emisión del voto electrónico. Y ante los cuestionamientos sobre la credibilidad de estos dispositivos, se decidió implementar el uso de boletas de papel verificable por el votante. Se tiene estimado que el costo de estas elecciones alcanzó los 7 mil millones de dólares.

Según los resultados emitidos por la eci el 23 de mayo, la Alianza Democrática Nacional (nda, por sus siglas en inglés, también conocida como bjp+), conformada por el bjp y otros 11 partidos, y liderada por el primer ministro Narendra Modi, obtuvo 353 asientos, de los cuales 303 los consiguió el bjp, los necesarios para conformar un gobierno. Enseguida, la Alianza Progresista Unida (upa, por sus siglas en inglés) obtuvo 91 escaños. La upa está liderada por el inc y Rahul Gandhi, miembro de cuarta generación de la familia Nehru-Gandhi. El inc obtuvo 52 asientos, su segundo peor resultado después de la desastrosa elección de 2014, cuando solamente alcanzó 44 escaños. También compitieron la alianza anti-bjp llamada Mahagathbandhan o Gran Alianza, conformada por el Partido Bahujan Samaj (bsp, por sus siglas en inglés) y el Partido Samajwadi (sp, por sus siglas en inglés), que obtuvo en total 15 asientos. Dicha alianza dirigida por Mayawati, lideresa del pbs, tercera fuerza política y representante tradicional de grupos minoritarios, trató de atraer los votos de los musulmanes y los dalits o intocables, según el sistema de castas y las comunidades tribales. Al contrario de las elecciones del 2014, cuando Modi se presentó como un candidato inclusivo con promesas económicas de crecimiento, al grado de conquistar el voto de los dalits, en esta ocasión la ruptura se vio reflejada en la afrenta directa contra el bjp. Finalmente, el Frente de Izquierda, conformado por los partidos comunista y marxista, consiguió  cinco asientos, y los restantes 11 partidos, 78 escaños.

Como ya se mencionó, los resultados favorecieron con mucha ventaja al bjp, que obtuvo 17 asientos más que en 2014. No así el líder de la oposición Rahul Gandhi, quien si bien pudo aumentar el número de escaños obtenido por su partido respecto a 2014, perdió su asiento en el Parlamento por la ciudad de Amethi, en Uttar Pradesh, un escaño que había pertenecido en varias ocasiones a la familia Nehru-Gandhi y que él mismo ocupaba desde 2004. Adicionalmente, como otro trago amargo para el inc, la presencia de Priyanka Gandhi no pudo aumentar el flujo de votos hacia el partido del Congreso. Al igual que su hermano Rahul, Priyanka –hija de Rajiv y Sonia Gandhi, y nieta de Indira Gandhi, quien había estado alejada de la política pero que recientemente se había convertido en secretaria general del inc– se mostraba como una promesa que reviviría al partido. No obstante, las esperanzas se esfumaron al tiempo que en Uttar Pradesh, bastión tradicional de los Nehru-Gandhi, los resultados no favorecieron al inc, al grado de que sólo un distrito, el de Rae Bareli dominado por Sonia Gandhi, quedó en manos del Congreso. Todo parece indicar que el inc no logró capitalizar sobre los errores programáticos del gobierno de Modi, ni sus mensajes y acusaciones sobre corrupción e intolerancia. Por el contrario, el inc fue visto más como el partido tradicional, elitista y de familia, que dista de tener un conocimiento profundo de la realidad social del país.

Durante la campaña, tanto el bjp como el inc se concentraron, por un lado, en la política nacionalista hindú impulsada por Modi desde que arribó al poder y las divisiones que ésta ha producido, y por el otro, en los escasos resultados económicos de su primer mandato. Cabe destacar que Modi centró su campaña en sí mismo, en su propia historia como un individuo que de ser un simple vendedor de té se convirtió en primer ministro. Al mismo tiempo, la polarización religiosa y étnica, al igual que la seguridad nacional, se convirtieron en temas nodales, algo no visto en comicios recientes.

Es importante recordar que la agenda nacionalista hindú ha significado la implementación de políticas excluyentes que, en su mayoría, han afectado a grupos minoritarios como los musulmanes –que representan el 14.2% de la población– y los dalits –que representan aproximadamente el 17% del electorado. De acuerdo con Human Rights Watch (hrw), desde 2014, la retórica nacionalista ha incitado y estado en conexión con las acciones violentas de los llamados “grupos de protección de vacas”, muchos de los cuales afirman estar afiliados a grupos hindúes militantes vinculados con el bjp.2 Según cifras de hrw, entre 2015 y 2018 al menos 44 personas, 36 de ellas se origen musulmán, fueron asesinadas en 12 estados de la India, todas en conexión con ataques relacionados con estos grupos. Igualmente, FactChecker, una organización dedicada a monitorear crímenes de odio en la India, estima que de los 120 casos registrados entre 2010 y 2018, el 98% de éstos han ocurrido después de 2014, cuando el bjp y Modi llegaron al poder.3

La exclusión de grupos minoritarios también se vio reflejada en la administración de este proceso electoral. Al respecto, se tenía estimado que alrededor de 21 millones de mujeres elegibles para votar no estaban registradas en el padrón electoral. Esto significa que en promedio, a nivel nacional y por circunscripción, 38 mil mujeres fueron excluidas. Solamente en el estado de Uttar Pradesh, se calcula que en promedio, 6.8 millones de mujeres no estaban registradas, lo cual equivale a 85 mil mujeres votantes por cada una de las 80 circunscripciones de aquel estado. Esta cifra resulta alarmante si se tiene en cuenta que el margen mínimo promedio para definir una elección en una circunscripción fue de menos de 38 mil votos.

Igual de alarmante es saber que, de acuerdo con la iniciativa Missing Voters, aproximadamente 40 millones de musulmanes y 30 millones de dalits no están dentro o fueron excluidos de las listas electorales. Según estudios recientes, hay evidencia que sugiere que la supresión de votantes es sistémica, pues a nivel local, en estados como Karnataka, se ha registrado la falta masiva de votantes de grupos minoritarios.4 Aunado a lo anterior, durante los comicios fue controversial el uso de la Forma 7 de la eci para solicitar la eliminación de algún nombre o votante del censo electoral. De acuerdo con algunos reportes, dicho mecanismo se utilizó de manera indiscriminada contra votantes de grupos minoritarios.5 El hecho ha sido denunciado previamente, en concreto durante las elecciones de Telengana en diciembre de 2018, cuando 3 millones de electores fueron eliminados de las listas.

A nivel de campañas, la política nacionalista también se decantó en el frente relativo a la seguridad nacional. Específicamente, el conflicto entre la India y Pakistán sobre Cachemira, así como la no secularización del Estado, fueron utilizados como elementos de miedo para llamar al voto. Tan sólo para esta región, en donde las tensiones fueron muy altas y los comicios se tuvieron que dividir en cinco días, se requirió de la presencia de hasta 40 mil miembros de las fuerzas armadas. Al respecto, cabe recordar que el 14 de febrero de 2019 un convoy de la Fuerza de la Policía de la Reserva Central de la India sufrió un ataque –que dejó un saldo de 40 policías muertos– mientras éste se dirigía a Srinagar, la ciudad más grande de Jammu, y Cachemira, al norte de la India, cerca de Azad Cachemira, territorio controlado por Pakistán. La India responsabilizó a Pakistán del ataque, y 12 días después, el 26 de febrero, aviones de las fuerzas armadas indias bombardearon una zona montañosa cerca de Balakot, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en Pakistán, sin dejar heridos ni daños significativos. En respuesta, al día siguiente, el 27 de febrero, Pakistán bombardeó una zona deshabitada en los distritos de Punch y Rajouri, en Jammu y Cachemira. Enseguida, los aviones indios interceptaron a los aviones pakistaníes y se enfrascaron en un enfrentamiento. Como consecuencia, según los reportes oficiales, dos aviones indios fueron derribados y el piloto Abhinandan Varthaman fue capturado por las fuerzas pakistaníes, quien días después fue liberado como “gesto de paz”, de acuerdo con  Imran Khan, primer ministro de Pakistán.

Tanto los bombardeos como la liberación del piloto indio fueron utilizados para vigorizar la narrativa electoral del nacionalismo hindú y poner a la seguridad nacional como un tema de relevancia durante las elecciones. Según algunos reportes,6 se trató de dar la impresión de que Modi iría hasta las últimas consecuencias para defender a la India de las amenazas de Pakistán.

Durante la campaña, Modi llamó a los primeros votantes a dedicar su voto a los héroes que defendieron a la India de Pakistán en el ataque de Balakot, al mismo tiempo que culpó al inc por la creación de Pakistán en 1947. Aunado a lo anterior, unos días antes del inicio de los comicios y aún con las tensiones muy elevadas, Imran Khan, de manera sorpresiva, declaró que con una victoria del bjp y Modi habría mayores posibilidades de entablar negociaciones de paz sobre la disputa general en Cachemira, en lugar de con un gobierno liderado por el inc.

En este caso, si Pakistán fue utilizado en las campañas como un factor de miedo para atraer el voto y a favor de la agenda antisecular y nacionalista de Modi, lo mismo ha sucedido en Pakistán. El primer ministro Khan también ha sacado ventaja de la idea de que tanto la India como Pakistán deben su existencia a su condición de Estados no seculares, esto es, un Pakistán musulmán y una India hindú. Pero más allá de la afronta geopolítica, las complejas elecciones en la región de Cachemira, así como los ataques entre ambos países, dejaron entrever el dilema histórico de la autonomía y la pertenencia a la India. Estos sentimientos se reflejaron, como usualmente ha sucedido en aquella región, en el llamado al boicot y en el muy bajo nivel de participación, la cual esta vez se estimó en 29 por ciento.

Actualmente, la India se perfila para ser la quinta economía más grande del mundo. Y si bien ha sostenido un ritmo de crecimiento económico alto, el mismo no se ha reflejado en la mejora de las condiciones económicas de la población en general –algo que Modi abanderó en la elección de 2014. Ante los pocos logros en este sentido, el país sufre su mayor tasa de desempleo desde la década de 1970, siendo las minorías y los jóvenes en zonas urbanas los más afectados. De manera similar, el sector rural, frente a la falta de apoyos para amortiguar la caída en los precios de los cultivos, pasa por un escabroso momento. Ante esto, no es sorpresivo que Modi y el bjp hayan aprovechado la agenda nacionalista y el populismo identitario para elevar su plataforma electoral.

Para finalizar, con Modi electo para un segundo mandato, los retos que se avecinan en el futuro son mayores y la perspectiva en general no dista de ser lo más positiva en términos democráticos. En primer lugar, Modi tiene pendiente la resolución de la crisis agraria y del desempleo para mejorar las condiciones de vida de millones de jóvenes y continuar con el compromiso, hoy estancado, de sacar a millones de indios de la pobreza. En segundo lugar, tanto Modi como las instituciones democráticas del Estado, tendrán que enfrentar la ola nacionalista y el creciente discurso polarizador étnico y religioso que él y el bjp han impulsado, ya sea por su silencio o de manera explícita. Aquí el mayor reto es el de controlar los sentimientos e impulsos extremistas, radicales y populistas que varios candidatos del bjp expresaron durante las campañas. Y finalmente, al exterior, Modi se enfrenta con el compromiso de subsanar y encontrar una salida al añejo conflicto con Pakistán, situación sobre la cual se especula mucho debido al peso que éste tuvo en las elecciones. Dicha situación la tendrá que encarar a la par que lidia con las confrontaciones étnico-religiosas en Cachemira y la amenaza del terrorismo derivada del conflicto. A manera de reflexión, pudiera ser que en el futuro el capital político que ganó Modi gracias a la agenda nacionalista, le resulte dañina en tanto que ésta no es vista con buenos ojos desde el exterior ni en el interior por los partidos contrarios a Modi y los grupos minoritarios, que a pesar de los ataques han logrado elevar su peso político en estas elecciones. La esperanza, al fin y al cabo, está en que la democracia más grande del mundo retome los valores que la vieron crecer.

* Consultor de Idea Internacional.
1 B. Dale & C. Jeavans (2019, mayo 24), “India general election 2019: What happened?”, BBC News, en <https://www.bbc.com/news/world-asia-india-48366944>.
2 Human Rights Watch (2019, febrero 18) Violent Cow Protection in India: Vigilante Groups Attack Minorities, en <https://www.hrw.org/report/2019/02/18/violent-cow-protection-india/vigilante-groups-attack-minorities>.
3 R. Parakh (2018, diciembre 28), “2018: Fewer But Deadlier Cow-Related Hate Crimes In India Than Previous Year”, FactChecker, en <https://www.factchecker.in/2018-fewer-but-deadlier-cow-related-hate-crimes-in-india-than-previous-year/>.
4 A. Shariff & K. Saifullah (2018), “Electoral Exclusion of Muslims Continues to Plague Indian Democracy, Economic and Political Weekly, 53 (20), en <https://www.epw.in/engage/article/electoral-exclusion-muslims-continues-plague-indian-democracy>.
5 A. Malhotra (2019, abril 9), “Allegations of mass voter exclusion cast shadow on India election”, Aljazeera, en <https://www.aljazeera.com/news/2019/04/allegations-mass-voter-exclusion-cast-shadow-india-election-190427103455251.html>.
6 J. Gettleman, V. Goel and M. Abi-Habib (2019, marzo 11),“In India’s Election Season, a Bombing Interrupts Modi’s Slump”, The New York Times, en <https://www.nytimes.com/2019/03/11/world/asia/modi-india-election.html?module=inline>.
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