You dont have javascript enabled! Please download Google Chrome!
Miércoles 20 de junio de 2018

Falta un hervor

Modelo prospectivo CEPNA/Voz y Voto

A 44 días de la jornada comicial del domingo 1º de julio, el modelo prospectivo incorpora, de manera dominante, los resultados que muestran las diversas encuestas publicadas hasta la fecha, a 48 horas del segundo debate entre candidatos presidenciales. Como podemos ver, en los dos escenarios el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, aparece como el posible triunfador, ya que su valor más probable supera a sus dos competidores.

En el escenario 1, que solamente considera el resultado de la elección presidencial de 2012, la ventaja de López Obrador sobre Ricardo Anaya es de poco más de cinco puntos porcentuales, y sobre José Antonio Meade, de 6.5. Sin embargo, el modelo sigue mostrando que los rangos de votación de las coaliciones encabezadas por Morena y por el PAN, respectivamente, están entrecruzados, lo que deja abierta la posibilidad de que, en un extremo, si Morena y sus aliados se ubican en su límite inferior (28.5 por ciento) y el PAN y sus aliados en el límite superior de su propio rango (30.4 por ciento), la mayoría sea para Ricardo Anaya, con una diferencia de 1.9 puntos. Aunque los rangos de Morena y aliados no se intersectan con los del PRI y aliados, en una combinación semejante a la anterior –es decir, Morena en su límite inferior y el PRI en su límite superior–, la victoria de López Obrador sería por tan solo 0.7 puntos, a condición, claro está, de que el PAN también se ubicara en su límite inferior (22.6 por ciento).

Tales combinaciones del escenario 1 se explican, como apuntamos al inicio de este reporte, por el peso definitorio que ya adquirieron las encuestas en nuestro modelo, pero también por el peso de la inercia del voto de elecciones previas, para el caso, la presidencial de 2012 y la de diputados federales de 2015. En la presidencial de hace seis años, Andrés Manuel López Obrador obtuvo el segundo lugar, pero a una distancia del ganador –Enrique Peña Nieto– que no dejó duda alguna de su derrota. Y aunque el PAN y su candidata Josefina Vázquez Mota terminaron en tercer lugar, en las encuestas incorporadas en este año a nuestro modelo, el PAN con Anaya ocupa un consistente segundo lugar, motivo por el cual en el modelo ocupa también esa posición y es, conforme a lo que este arroja, el competidor con mejores posibilidades de cerrar la brecha que lo separa del puntero en los días de campaña restantes.

Pasemos ahora al escenario 2 de nuestro modelo, en el que está incorporada adicionalmente la elección presidencial de 2006, cuyo resultado oficial, si bien favoreció por medio punto al PAN y su candidato presidencial, en la otra cara de la moneda es el mejor que ha alcanzado López Obrador en sus dos experiencias previas como candidato presidencial.

Por ese motivo, y por las encuestas de 2018, López Obrador y su coalición Juntos Haremos Historia, en este escenario 2, consiguen un rango más sólido de votación, entre 32 y 36.8 por ciento, con un valor más probable de 34.4 por ciento, que supera por 6.5 puntos al candidato azul-amarillo en su límite superior, cuya votación más probable se ubica en 25.4 por ciento.

En este escenario no existe intersección de rangos; es decir, si la coalición Juntos Haremos Historia se situara en su límite inferior (32 por ciento), de cualquier forma obtendría la victoria, ya que la coalición encabezada por el PAN tiene un límite superior de 27.9 por ciento y la encabezada por el PRI, de 26.7 por ciento, ambos valores por debajo del límite inferior de López Obrador.

Por ese motivo, en este escenario 2 Andrés Manuel López Obrador tiene una definida posición ganadora.

¿Este arroz ya se coció?

Aunque algunos encuestadores (por ejemplo, Lorena Becerra de Reforma o Roy Campos de Consulta-Mitofsky) anticipan que la victoria de Morena parece un hecho, y desde luego López Obrador y sus seguidores insisten en que su triunfo está asegurado, por otros datos del propio modelo tenemos que dejar planteados algunos hechos portadores de futuro que podrían mover los rangos de votación y provocar un cierre de pronóstico reservado, más parecido al de 2006 que al de 2012.

Como lo puede constatar cualquier lector, la suma de los valores de votación para los tres candidatos no es cien, hay un remanente en cualquier combinación que se utilice. Para explicar nuestra previsión y advertencia de que a este arroz le falta un hervor, partamos de la suma de valores del límite superior de cada coalición/candidato en el escenario 1.

El resultado de la suma de las tres coaliciones es 92.9 puntos, es decir, faltan 7.1 puntos porcentuales por asignar. La mayoría de las encuestas publicadas daba tres puntos a Margarita Zavala y dos puntos al Bronco; esos cinco puntos, considerados en nuestro modelo, dejan 2.1 puntos para votos nulos y por candidatos no registrados, proporciones compatibles con la realidad observada en elecciones previas. Con esa asignación, la suma es cien.

El miércoles 16 de mayo, Margarita Zavala anunció su renuncia a la candidatura presidencial, lo que para nuestro modelo prospectivo puede juzgarse un hecho portador de futuro, es decir, un suceso que puede alterar la tendencia registrada hasta ese momento.

Si se toma en cuenta que la distancia que separa a las coaliciones encabezadas por el PAN y por el PRI de Morena y sus aliados, medida como la diferencia entre el límite superior de las dos primeras (30.4 y 27.8 por ciento, respectivamente) y el valor probable de López Obrador (31.6 por ciento), es de 1.2 puntos el PAN y 3.8 puntos el PRI, los tres puntos de Margarita Zavala son oro molido si esos votantes se inclinaran masivamente por uno de los contendientes que disputan a López Obrador el primer lugar en la demoscopia y la prospectiva.

En pocas palabras, los tres puntos que Margarita Zavala deja “libres” pueden ser el factor que defina esta elección, ya que al sumarse a los rangos de votación por Ricardo Anaya o por José Antonio Meade, o incluso en ciertas combinaciones de distribución del electorado simpatizante de Margarita a favor de esos dos candidatos, el escenario de competencia a tercios con resultado incierto vuelve a ser factible en nuestro modelo prospectivo.
Por ese motivo, podemos afirmar que a este arroz aún le falta un hervor.

Veremos qué pasa en nuestra siguiente cita, que por respeto a la veda demoscópica que impone la ley, será el 25 de junio.

error: Alert: Content is protected !!