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domingo 20 de enero de 2019

Armonías. Pluma en mano.
Entre blues y jazz

Por Manuel Chávez

“Hay que hallar otra forma de ver las cosas y permitir que la demás gente se asome por ahí. Mucha gente, tanta que no haya manera de parar”, sentencia el músico Taj Mahal (Henry Saint Clair Fredericks).

En la historia del blues y el jazz en México hay mucha tela de donde cortar. Su irrupción en el escenario del siglo XX tuvo una intensidad tal, que puso en marcha una influencia viva, creciente y en constante transformación. En el libro Pluma en mano. Entre blues y jazz (Turner, 2018), el saxofonista y escritor Alain Derbez rememora en crónicas y sorprendentes memorias los avatares de blueseros y jazzistas de prosapia. Adiciona datos de su acervo personal y el color único de quien vivió en carne propia la visita de los últimos juglares del deep blues del Mississippi, armoniqueros y viejos cantantes como Big Joe Williams, Big Walter Horton y Sam Lightin’ Hopkins en su paso por México a principios de los años ochenta. Su pluma descubre los entretelones del malogrado Cuarto Festival de Blues en la Ciudad de México (agosto de 1982), cancelado a un día de su arranque en el Auditorio Nacional por la cerrazón de las autoridades delegacionales de aquellos años.

En las páginas de este amplio ensayo anecdótico, Derbez comparte entrevistas con personajes como Charlie Haden, Betsy Pecanins, Taj Mahal, Walter McGhee y muchos más. Adicionalmente, incluye poesía propia, crónicas itinerantes y una certera serie de apuntes sobre la presencia de la música negra en México. El blues y el jazz en los terrenos de la creación independiente, su influencia en las formas populares de nuestra música y los senderos que estas fuentes inagotables siguen señalando. Afortunadamente, el libro viene a engrosar la bibliografía mexicana que documenta la llegada y la presencia actual de ambos géneros en México. Nutrida de fuentes personales, la lectura se convierte en un gozoso ejercicio de consulta y descubrimiento gracias a un índice onomástico por el que desfila toda clase de personajes, desde los creadores de las Marimba Jazz Band de los años veinte, hasta Ornette Coleman, artífice del free jazz.

El recorrido de esta historia también se detiene en el lamento de una armónica, en los acordes de una guitarra y los versos de un corazón en abandono. Además de la historia condensada del jazz y el blues nacionales, nos encontramos con la mirada única de quien ha formado parte de ella. Incluso, Derbez nos ofrece un retrato preciso de sí mismo, a partir de un alter ego pictórico, el óleo “Ornette” de Jazzamoart en la portada y de continuas citas de escritores como Octavio Paz y Julio Cortázar, otro irredento aficionado al jazz. Es misión difícil definir un objeto único de este libro. Quizá la dificultad radique en su escurridiza materia: los sonidos, las ideas, los encuentros cósmicos, su vena narrativa. El jazz, “caldero de delicias y pociones, ambrosías y bebedizos” se amalgama en la voz colectiva. “Es un lenguaje, una forma de vivir”, define el autor este suculento pedazo de nuestra historia musical.

www.turnerlibros.com

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