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domingo 20 de enero de 2019

El riesgo del fastidio

Luis Fernando Landeros Ortiz*

Después del reto que significó la elección más grande que haya vivido el país en la reciente historia democrática, Aguascalientes, al igual que otras cuatro entidades federativas, se apresta para la celebración de un proceso electoral, cuya jornada se llevará a cabo el 2 de junio de 2019, en la cual los residentes del estado podrán votar para renovar las alcaldías que están en juego.

Ubicado en la zona centro norte del país, colindando al norte, oriente y poniente con Zacatecas y al sur con Jalisco, Aguascalientes, con sus 5,618 kilómetros cuadrados, es la vigesimonovena entidad en superficie, apenas el 0.3 por ciento del territorio nacional, y está dividido en su régimen interior en once municipios, cuyos ayuntamientos se renovarán en su totalidad en el proceso que ha comenzado con la declaratoria en sesión del Consejo General celebrada el 9 de octubre de 2018.

Una de las particularidades de la entidad es su población y la distribución de esta en su territorio. A pesar de estar en el sexto lugar de las entidades con menor cantidad de habitantes, es la cuarta con más alta densidad de población, casi 211 habitantes por kilómetro cuadrado. De los más del millón trescientos mil aguascalentenses censados en 2015, según datos oficiales, 66 por ciento vive en la ciudad capital, que se convierte de esta manera en una ciudad-estado.

Para poner en perspectiva, la población estatal equivale a la misma de la alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México o al municipio de Juárez en Chihuahua, en una extensión geográfica similar a la del municipio de Saltillo, Coahuila.

Este fenómeno poblacional se ve aumentado cuando se añade a la capital la franja de dos municipios conurbados, que han conformado la zona metropolitana. En dicho territorio extendido, la proporción de habitantes crece al 80 por ciento. En el resto de los municipios se advierten panoramas diversos en población y condiciones sociopolíticas.

Para efectos electorales, la ley hace dos distingos. Si bien la Constitución define que todos los ayuntamientos estarán presididos por un presidente municipal, precisa que la capital se integrará por siete regidores electos por el principio de mayoría relativa, y clasifica a los municipios por el número de habitantes, entre aquellos que tengan más de 30 mil habitantes un año antes de la elección, a los que les corresponderán cuatro regidores por el principio de mayoría relativa, y aquellos que tengan menos de dicha cantidad en la fecha señalada, a los cuales tocarán tres regidores. En el caso de los síndicos, al municipio de Aguascalientes le corresponden dos; al resto de los municipios, sin importar su población, solamente uno. Cabe hacer la precisión de que el ayuntamiento será integrado finalmente con un número similar al de los regidores de mayoría, pero designados bajo el principio de representación proporcional.

La segunda distinción es en la duración de las campañas, para la cual los municipios se dividen en torno a los 40 mil habitantes; así, durarán 45 días para quienes superen dicha cifra, incluido el municipio capital, y 30 días para los municipios restantes. De esta manera, las disposiciones legales brindan las condiciones de equidad a los municipios más similares en cuanto a sus habitantes.

Internamente el estado se compone de 602 secciones agrupadas en 18 distritos locales. La cantidad de casillas que se instalará, según las primeras proyecciones del INE, ronda las 1,640 para esta elección, contra 1,598 que fueron instaladas para la jornada de julio de 2018.

Desde 1992 existe registro institucional sobre la participación ciudadana en las elecciones de ayuntamientos, donde se puede apreciar, de primera impresión, que tras lo novedosos que resultaron los primeros comicios ciudadanizados (1992-1998), a partir de 2001 desciende sensiblemente el porcentaje de participación, de más de 67 a poco menos de 47, proporción que se mantiene constante a la fecha, alternando entre procesos que comprenden la elección de la gubernatura (elección completa), donde se alcanzan niveles superiores al 50 por ciento, en contraste con las jornadas en que se eligen solo diputaciones y ayuntamientos (elecciones intermedias), cuya participación no ha rebasado el 48 por ciento (véase el cuadro).

Tras el proceso electoral que se vivió en 2018, novedoso en el sentido de ser el primero concurrente en la historia reciente de la entidad, la elección de ayuntamientos programada para el primer domingo de junio de 2019 tendrá como particularidad que no llevará aparejada la de ningún otro cargo, por lo que el comportamiento del electorado es de difícil pronóstico, al carecer de antecedentes.

A efecto de empatar las fechas en un calendario nacional de elecciones, la reforma constitucional local de 2014 recortó los tiempos de mandato de las autoridades que se elegirían en los años subsecuentes. De esta manera, tenemos dos procesos electorales consecutivos, uno, que ya sucedió, para elegir solamente a diputados locales, y otro exclusivamente para el miembro colegiado que administra al municipio; no obstante, las condiciones distan mucho de ser similares, pues en la elección de 2018 la efervescencia se centraba en la elección presidencial, cuya fuerza terminó por arrastrar a las locales.

Esta elección de ayuntamientos continúa con el esquema de participación en coordinación con la autoridad administrativa electoral nacional, bajo un nuevo escenario. Atrás han quedado la casilla única, la duplicidad en formatos y material electoral, los funcionarios de casilla nacional y local, la división de recursos en los mecanismos de recolección y traslado, o las diferentes oficinas de resguardo, para pasar a un esquema en que la tradicional casilla integrada por cuatro funcionarios se hará cargo de inicio a fin de la jornada, al término de la cual trasladará el paquete electoral a la sede de los consejos municipales. Para todo el aparato electoral estatal la única prioridad será dicha autoridad materializada en la mesa directiva de casilla, en lo que respecta a su capacitación, integración, adiestramiento y funcionamiento.

El programa de promoción del voto que el Instituto Estatal Electoral ha diseñado, transitará de actividades cuyo eje radicaba en el ámbito nacional, a sensibilizar a los votantes para su participación en la elección de la figura que se supone la más cercana en cuanto a la administración pública y los satisfactores de necesidades primordiales. Para ello, es imprescindible que las acciones que promuevan la participación ciudadana se adecuen a la idiosincrasia de cada municipio.

Se trata de un ejercicio diseñado desde la planeación estratégica del proceso electoral, que se fundamenta principalmente en:

  • Mantener una disciplina de austeridad y racionalidad en las actividades.
  • Establecer con el Instituto Nacional Electoral la comunicación que permita una relación de coordinación.
  • Consolidar al Instituto Estatal Electoral de Aguascalientes como una institución transparente y confiable, eficiente en su funcionamiento y bien organizada, con un alto nivel de credibilidad y capaz de organizar con suficiencia el proceso electoral.
  • Innovar en el ejercicio de la función electoral.

La campaña principal trata de incrementar los niveles de participación política y electoral, a través de varias otras (de prevención, atención y agradecimiento), haciendo uso tanto de los medios convencionales como de las tecnologías de la información.

Para ello, se propone distinguir las localidades de los municipios con menor población donde se preferirán medios de contacto cercanos con la gente, como perifoneo, volanteo, establecimiento de módulos de información en presidencias municipales y pláticas de construcción ciudadana en las comunidades. En los municipios con mayor número de habitantes y que cuentan con la infraestructura, la colocación de carteles, vallas y espectaculares reforzando las etapas del proceso e incluso, la promoción de la celebración de debates entre los candidatos a las presidencias municipales, para lo cual se tiene prevista la creación de una comisión temporal del Consejo General que garantice la difusión de las propuestas y las condiciones de igualdad necesarias en un ejercicio de tal naturaleza.

Para la ciudad capital, donde habita el más alto porcentaje de ciudadanía en el estado, la promoción se distribuye en los diferentes meses que dura el proceso. Durante los primeros meses del año se publicitarán las actividades institucionales entre cámaras empresariales, sindicatos y universidades, públicos tradicionales de los eventos del programa de Capacitación y Educación Cívica; mención aparte merecen públicos específicos como las mujeres, para quienes la Comisión del Consejo General respectiva programará conversatorios y talleres dirigidos sobre todo a las mujeres de municipios en desventaja de atención. Se retomará, como prueba piloto, la atención a grupos vulnerables con discapacidad para integrarlos en actividades electorales.

Al ser una elección de tinte estrictamente local, es la oportunidad que tenemos para promover el voto desde un punto de vista del arraigo que históricamente se refleja en la apropiación del terruño. Aprovechando que Aguascalientes es una de las ciudades que cuenta con equipos deportivos en las principales ligas profesionales del país, se tenderán los lazos para promover, desde y para la comunidad, el sentido de pertenencia y la necesidad de la participación ciudadana.

Por último, un instrumento que impulsó el proceso continuo de construcción de ciudadanía desde la elección anterior y que se repetirá, será la implementación de un simulador de voto en una página de internet, que muestre el diseño de una boleta apegado a la realidad, amigable con el usuario, de tal suerte que, al indicar la sección, determine el municipio, ubicación de casilla, los nombres de las y los candidatos y las alianzas aprobadas, y, tras la programación respectiva, permita que una persona ensaye su voto y la propia página lo determine como válido o nulo.

El reto al que nos enfrentamos no es menor. La ciudadanía puede responder con fastidio al venir de un proceso electoral inmediato, tanto como puede haber un factor de madurez del electorado el acudir tantas veces como sea llamado a las urnas. Una de nuestras fortalezas como institución local es conocer a cabalidad la idiosincrasia del votante aguascalentense, lo que nos permitirá aplicar el programa de promoción del voto sin que se desvíe de los objetivos primordiales y, al mismo tiempo, moldear las actividades atendiendo al tipo de público específico al que vayan dirigidas.

* Consejero presidente del Consejo General del Instituto Estatal Electoral de Aguascalientes.
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