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viernes 19 de abril de 2019

Durango: carencias propias y ajenas

Juan E. Kato Rodríguez*

El próximo domingo 2 de junio se llevarán a cabo elecciones en Aguascalientes, donde se renovarán 11 ayuntamientos; en Baja California, la gubernatura, 17 diputaciones de mayoría relativa, ocho de representación proporcional y cinco ayuntamientos; en Quintana Roo, 15 diputaciones de mayoría relativa y diez de representación proporcional; Tamaulipas elegirá 22 diputaciones de mayoría relativa y 14 de representación proporcional; en Puebla se estarán llevando a cabo elecciones extraordinarias para elegir la gubernatura –hecho derivado de los lamentables acontecimientos ocurridos el 24 de diciembre, donde perdió la vida la gobernadora electa en los comicios ordinarios en 2018–; además se celebrarán elecciones extraordinarias en cinco ayuntamientos, a consecuencia de la anulación de los resultados por los órganos jurisdiccionales de nivel local y federal.

En Durango se renovarán 39 presidencias municipales en igual número de municipios, 39 sindicaturas de mayoría relativa y 327 regidores de representación proporcional.

Durango cuenta con un total de 1,333,741 ciudadanos en el padrón electoral (655,278 hombres, que representan el 49.13 por ciento, y 678,463 mujeres, 50.87 por ciento) y 1,298,339 ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores (637,464 hombres, que son un 49.1 por ciento, y 660,875 mujeres, 50.9 por ciento).

Dicho universo se distribuye en cuatro distritos electorales federales y 15 distritos electorales locales, asentados en un total de 1,419 secciones electorales.

Retos geográficos

Entrando en el tema de la complejidad que representa la organización de los comicios en Durango, es importante comentar que el estado ocupa una superficie de 125,381 km2, extensión que lo coloca en el cuarto lugar nacional; sus distintas regiones van desde el semidesierto hasta las altas montañas enclavadas en la Sierra Madre Occidental, además de los microclimas propios de la región de las Quebradas, lo cual también repercute en los diferentes climas que hay en nuestra entidad. Comento lo anterior, en virtud de que los factores descritos repercuten en la planeación y organización logística de una elección.

Otro hecho es la carencia de una buena infraestructura en vías de comunicación; si bien es cierto que una red carretera comunica a la mayor parte del estado, también lo es que esta red existe básicamente entre las cabeceras municipales, no en la mayor parte de las localidades, en donde las vías de comunicación se limitan a caminos y brechas de terracería en muy malas condiciones.

¿En qué afecta todo ello la organización de un proceso electoral? Sus actividades están encaminadas a la elección que el pueblo hace de sus autoridades, por lo cual es necesario dirigir los esfuerzos institucionales hacia la consecución de tal fin. Estos esfuerzos no están exentos de múltiples problemas y vicisitudes; piénsese por ejemplo en las grandes distancias que deben recorrerse para llevar a cabo desde la credencialización de los electores, hasta la ubicación de las casillas, pasando por la capacitación que invariablemente deben recibir los ciudadanos seleccionados para fungir como funcionarios de mesas directivas de casilla.

Por lo anterior, es necesario trasladarse a cada rincón del estado en diferentes medios de comunicación, tales como vehículos 4×4, cuatrimotos y hasta remudas y bestias de carga, así como avioneta, con los considerables gastos que representan para la hacienda pública. Estas condiciones, raramente analizadas por aquellos que constantemente manifiestan su inconformidad por los altos costos de la democracia mexicana, impactan definitivamente en la organización de los procesos electorales en nuestro estado y en el país.

Durango alberga un distrito electoral federal de los más complejos del país, el 01 distrito electoral federal con cabecera en la ciudad de Victoria de Durango, integrado por doce municipios: Durango (distritos 1 al 5 locales, este último compartido con el distrito electoral federal 04); San Dimas y Pueblo Nuevo (distrito 6 local); Canelas, Topia, Tepehuanes, Tamazula, Santiago Papasquiaro y Otáez (distrito 7 local), y Vicente Guerrero, Suchil y Mezquital (distrito 15 local). Sus secciones suman 407, en un total de 3,581 localidades, la mayor parte de ellas ubicadas en la Sierra Madre Occidental, con una extensión territorial de 52,147 km2. Sus principales características geográficas y de comunicación son las siguientes: un 30 por ciento del terreno es accidentado y muy accidentado, y las principales vías de comunicación son de terracería, 20 por ciento; brecha, 48 por ciento, y vereda, 20 por ciento, por mencionar solo algunas.

Retos logísticos

Las actividades electorales encomendadas, tales como la foto-credencialización y la integración y ubicación de las mesas directivas de casilla, alcanzan alto grado de complejidad, pues hay que recorrer grandes distancias en terrenos geográfica y orográficamente complicados; a lo anterior debe agregarse que cuando existen condiciones climáticas adversas, las complicaciones son aún mayores. En este punto vale la pena mencionar que el estado de Durango tiene colindancia con cinco entidades federativas, al norte, con Chihuahua; al noroeste, con Coahuila; al sureste, con Zacatecas; al sur, con Nayarit, y al oeste, con Sinaloa, lo que igualmente dificulta la logística de los procesos electorales, tanto federales como locales.

Al respecto, la Dirección Ejecutiva del Servicio Profesional Electoral del INE ha clasificado al distrito electoral federal 01 en Durango, de muy alta complejidad. Dicha clasificación tiene como base cuatro factores: delitos de alto impacto, índice de desarrollo municipal, complejidad electoral y costo de vida. En específico, en los municipios de Mezquital y Pueblo Nuevo existen comunidades y poblaciones habitadas por etnias y comunidades indígenas, como tepehuanos, mexicaneros y huicholes, quienes además de padecer pobreza extrema, han experimentado desde épocas ancestrales las consecuencias de la falta de reconocimiento jurídico de sus asentamientos poblacionales, lo cual explica el alto índice de migración y desplazamiento o abandono de sus comunidades. De ahí la dificultad para localizar a los ciudadanos que resultan insaculados y sorteados para la integración e instalación de las mesas directivas de casilla.

Otro obstáculo en la etapa de las actividades preparatorias de la jornada electoral es el reclutamiento de aspirantes a supervisores electorales (SE) y capacitadores asistentes electorales (CAE), ya que se contrató a un total de 618 servidores públicos en los 39 municipios que componen la entidad, y se establecieron distintas sedes alternas de reclutamiento a lo largo y ancho del territorio estatal; de igual forma, para la aplicación del examen de conocimientos, así como las entrevistas, se ubicaron diversas sedes alternas, pues una vez reclutados y seleccionados los SE y CAE, nuevamente se dispusieron sedes de capacitación. Conforme avanzan las actividades del proceso electoral, sobre todo en la primera etapa, se recorre la totalidad de los municipios y localidades del estado sorteando problemas sustanciales, como vías y medios de comunicación en condiciones deplorables, lo cual repercute en el cumplimiento en tiempo y forma de las actividades programadas, además de conllevar altos costos económicos.

Retos administrativos

Dentro de la misma etapa de preparación, las actividades de carácter administrativo que se llevan a cabo en esta entidad, como el pago a 523 CAE y 95 SE designados para el presente proceso local, son sumamente retadoras, puesto que hay que recorrer todos los municipios del estado, y en algunos casos, es necesario utilizar vuelos para el traslado del pago de la nómina correspondiente; por ejemplo, para el municipio de Tamazula se genera un costo adicional aproximado de 30 mil pesos quincenalmente, conforme se emite y paga dicha nómina.

Adicionalmente, en particular el municipio de Tamazula es necesario dividirlo en tres zonas para acceder a él por vía aérea: zona norte, ubicada en la localidad de El Durazno (colinda con el municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua); zona centro, ubicada en la cabecera municipal (colinda con los municipios de Culiacán y de Badiraguato, Sinaloa), y zona sur, ubicada en la localidad de Los Remedios (colinda con el municipio de Cosalá, Sinaloa), de modo que las rutas aéreas tienen que contemplar estas tres zonas en un mismo municipio.

Como se puede advertir, en Durango las dificultades y complejidades para la organización y logística electoral son evidentes; no está por demás decir que las entidades vecinas, si bien no tienen la misma complejidad, no están exentas de sus propias dificultades.

Un obstáculo más en la organización de las elecciones en Durango es la falta de presupuesto para llevar a cabo las distintas actividades y fases, aunque, como es sabido, la disminución presupuestal no es privativa de esta entidad federativa, sino un factor común que aqueja a los organismos públicos electorales locales, así como al órgano rector nacional. Desde 2014, las diversas normas de racionalidad y austeridad, hay que decirlo, en muchos casos ponen en riesgo esta importante función de Estado.

Retos jurídico-políticos

En nuestro estado tenemos una gran problemática derivada de que la celebración de las elecciones federales y locales no ha sido homologada (tal como se manda en los artículos transitorios de la reforma de 2014), lo cual ha provocado un enorme desgaste y cansancio en la ciudadanía, hecho que repercute negativamente en los niveles de votación y de acreditación de observadores electorales, pero también, y sobre todo, de participación como funcionarios de mesas directivas de casilla.

Para hacer más palpable lo anterior, baste decir que después de la aprobación de la reforma constitucional y legal de 2014, se llevó a cabo la elección intermedia para renovar el H. Congreso de la Unión en 2015; posteriormente, en 2016, se renovaron la gubernatura, los 39 ayuntamientos y los 25 escaños del H. Congreso del Estado; en 2018, por primera vez en la historia de nuestro estado, hubo elección concurrente con la federal, para renovar al Poder Legislativo estatal. Como podrá observarse, en un lapso de cinco años los duranguenses hemos celebrado cinco comicios para renovar distintos órganos de gobierno federales y locales, cuyo resultado ha sido el hartazgo ciudadano.

Otro reto que estamos enfrentando en la etapa preparatoria de la elección, es el relativo a la falta de una regulación clara y acorde con la nueva realidad política y social del estado, como consecuencia de la reforma de 2014, lo que se traduce en que la autoridad administrativa local (Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Durango) se vea obligada a regular aspectos tan delicados e importantes de las diferentes actividades y etapas del proceso comicial.

Como muestra, la falta de regulación de la paridad de género, que ha ocasionado que el organismo electoral local se haya tenido que pronunciar en lo particular, al emitir sendas acciones afirmativas que solo tienen el propósito de potenciar de manera más efectiva la participación política de las mujeres, además de dar cumplimiento al mandato constitucional.

Para el presente proceso electivo, una de las acciones afirmativas mencionadas consiste en que los partidos políticos deberán postular a 20 candidatas a presidente municipal y 19 candidatos al mismo cargo, en virtud de estar en juego 39 alcaldías; otra acción es integrar la totalidad de sus listas de regidurías encabezadas por mujeres, y la tercera, que las listas de candidaturas deberán integrarse con fórmulas de candidatos o candidatas y alternarse los sexos hasta agotar cada lista. Esto tiene como finalidad que los partidos políticos y candidaturas independientes cumplan con la paridad de género horizontal, vertical y transversal en este proceso local.

Otro problema en este rubro es el relativo a los plazos que señala la legislación electoral local para desahogar distintos procedimientos. Tal es el caso del registro de candidaturas; dicho cuerpo normativo establece ocho días a los partidos políticos para la presentación de sus solicitudes, cuando en la realidad estos normalmente no acuden hasta el último día, lo que deja a la autoridad administrativa local escasos seis días para resolver sobre el particular, de los cuales, por lo general, cuatro o cinco días se utilizan para cumplimentar requerimientos que, en su caso, emita el Instituto Electoral.

Desde el primer proceso electoral organizado en el estado con las reglas del sistema nacional de elecciones, se detectó esta situación, que a la postre derivó en la presentación de una iniciativa de reforma a la ley electoral local por parte de este organismo, la cual contenía, entre otras propuestas, la de ampliar los tiempos para que la autoridad pudiese resolver sin estar sujeta a presiones de tiempo.

En su momento también se propuso modificar en la ley los tiempos de instalación de los consejos municipales electorales, ya que, en procesos anteriores, su inicio se daba desde el mes de octubre del año previo a la elección. No obstante, en la última reforma a la ley electoral local se dispuso cambiar la fecha de inicio de la elección para noviembre, también del año previo, pero las reformas legales no fueron suficientes para atender las nuevas realidades que imperan en la materia.

Por ello se hace necesario (y de hecho se hizo en su tiempo) impulsar una nueva reforma en la que se establezca como inicio del proceso electoral el mes de enero del año de la elección, con la finalidad de hacer eficientes y optimizar los escasos recursos que se asignan al OPLE para organizar la elección, haciendo hincapié en la instalación de los consejos municipales en enero, pues en la realidad dichos órganos electorales, una vez instalados, no tienen actividades relevantes durante los dos primeros meses.

Conclusión

A pesar de los retos descritos, para el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Durango se abren diversas áreas de oportunidad en la organización del presente proceso electoral, que se pueden resumir en la fortaleza que el organismo ha ido adquiriendo a partir de su nacimiento, pues el compromiso del cuerpo de funcionarios de la rama administrativa y del servicio profesional electoral ha permitido ir consolidando los procesos sustantivos de la función electoral, y con ello hacer posible uno de los postulados de la reciente reforma: estandarizar y homologar la organización de los procesos comiciales en el país, con los estándares de calidad que exige la democracia contemporánea.

* Consejero presidente del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Durango.
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