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martes 18 de diciembre de 2018

De caravanas y migrantes

Gibbran Montero y Mónica Trigos*

La migración ha acompañado a la humanidad desde su origen, su aumento es constante; lo que ha cambiado con el paso del tiempo es la razón por la que migran las personas: algunas se desplazan en busca de nuevas o mejores oportunidades de trabajo, para reunirse con su familia, para estudiar; hay casos impelidos por las consecuencias del cambio climático. Quizá los grupos de migrantes que más riesgo corren son aquellos que tienen que abandonar su lugar de origen para escapar de conflictos internos, de persecuciones, del terrorismo, de violaciones o abusos de sus derechos humanos.

De acuerdo con datos recopilados por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES) de la ONU, en 2017 el número de migrantes en el mundo era 258 millones, 85 millones más que en 2000 (173 millones) y casi el triple que en 1970 (84 millones de personas). Si bien la cantidad de migrantes ha aumentado, hay que decir que se ha mantenido estable como proporción de la población mundial: en 2017 representaba 3.4 por ciento, mientras que en 2000 fue 2.8 por ciento.

Dentro del universo de población migrante (258 millones de personas), 124.8 millones son mujeres, es decir, 48 por ciento; 36.1 millones son niñas y niños; 4.4 millones, estudiantes, y más de 150 millones, trabajadores migrantes.

Por último, dentro de estos números globales, debe ponerse énfasis en quienes no se desplazaron voluntariamente, sino por las difíciles condiciones en sus países de origen. Se calcula que existen más de 68 millones de víctimas de desplazamiento forzado, incluidos 25 millones de refugiados, tres millones de solicitantes de asilo y más de 40 millones de desplazados internos. A esta categoría pertenecen quienes conforman las “caravanas migrantes”.

Inicio de las caravanas

En octubre de este año, como resultado de una convocatoria realizada principalmente por redes sociales, arrancó la primera caravana migrante de hondureños, que partieron de San Pedro Sula hacia Estados Unidos1 en busca de ser aceptados como refugiados, ya que la situación en su país ha ido empeorando cada día (pobreza, desempleo, falta de acceso a servicios de salud, altos índices de corrupción, desmedida violencia y represión), sobre todo desde el año pasado, cuando se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en las que se reeligió de manera muy cuestionada a Juan Orlando Hernández (la reelección es inconstitucional en Honduras).

Posteriormente han partido tres caravanas más, a las que se han sumado personas originarias de otros países centroamericanos, como El Salvador y Guatemala, donde la situación política y económica también motiva el abandono de esos países. Todas estas caravanas comienzan con varios cientos de personas y, conforme avanzan en su recorrido, van creciendo con personas que se integran, calculadas en varios miles, si bien es difícil dar números porque muchos se van quedando en el camino.

Honduras, El Salvador y Guatemala forman el Triángulo Norte de Centroamérica; de estos países proviene ocho por ciento de las solicitudes mundiales de asilo, a pesar de que solo representan 0.4 por ciento de la población mundial. Si bien la migración de hondureños hacia Estados Unidos no es reciente, llama la atención el gran número de personas que en esta ocasión se organizaron y abandonaron su país. Sin lugar a dudas, el objetivo de las caravanas es darles visibilidad a los problemas de raíz que existen en esos países, que motivan la salida en búsqueda de una vida mejor.

El plan inicial de todas las caravanas era atravesar México y llegar hasta algún cruce fronterizo con Estados Unidos; sin embargo, algunos desisten y retornan, y muchos han visto la posibilidad de quedarse en México solicitando la condición de refugiado. Lo que es un hecho es que a lo largo de los días que dura el trayecto, los integrantes de las caravanas habrán caminado, nadado o sido trasladados en transportes de personas locales que los han ayudado a desplazarse, entre quienes destaca el apoyo de ciudadanos de los lugares por donde van pasando, quienes les brindan ropa, comida, alojamiento y otras ayudas.

El avance de las caravanas no está exento de dificultades; por ejemplo, se han registrado enfrentamientos entre los migrantes y las fuerzas de seguridad de los países que tratan de impedir el ingreso sin documentos y desordenado; sin embargo, los contingentes superan la capacidad de las autoridades migratorias. Se estima que el trayecto dure varios meses, con riesgos y obstáculos para los migrantes, pero también implica retos para los gobiernos de los países involucrados; por ejemplo, respecto a los retos logísticos, hay que recordar que se han tenido que instalar varios albergues en los diferentes puntos por donde pasarán los migrantes. En este ámbito, la Iglesia Católica, desde hace tiempo, ofrece algunas de sus iglesias como sede de pernocta.

El paso por México

En la más reciente ocasión la respuesta del gobierno mexicano ha sido distinta a la de las caravanas anteriores. Si bien desde 2014 México ha deportado a más centroamericanos que Estados Unidos, cuando se trataba de las caravanas el gobierno regularmente les otorgaba visas humanitarias o de tránsito para que pudieran pasar por el país y llegar a la frontera norte. Ahora no fue así, la característica fue un fuerte despliegue policial en la frontera sur.

Ante el escenario que se presentó con la llegada de las caravanas a nuestro país, el gobierno mexicano, a través del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, solicitó apoyo al secretario general de la onu, António Guterres, para que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) acompañara las solicitudes de refugio que podrían hacerse en nuestra frontera sur. El objetivo de esta acción fue buscar la seguridad e integridad de los migrantes y encontrar una solución apegada a los derechos humanos, en colaboración con el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR).

Otra medida que emprendió el gobierno mexicano fue el plan “Estás en tu casa”, también en favor de una migración ordenada, legal y basada en el respeto de los derechos humanos. El propósito central de este programa es dar trabajo temporal a migrantes que hayan ingresado de manera legal a nuestro país y solicitado el estatus de refugiado; también se les podría dar la Clave Única de Registro de Población (CURP) Temporal para Extranjeros, para garantizar su identificación legal y el acceso, en caso necesario, a servicios de salud o a la gestión de otros servicios.

A principios de noviembre, de acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Relaciones Exteriores y de la Secretaría de Gobernación de México, se estimaba la presencia de más de 5,300 migrantes en nuestro país y se habían recibido más de 3,230 solicitudes de refugio. Asimismo, alrededor de medio millar de migrantes solicitó apoyo a las autoridades mexicanas para retornar a sus países de origen.

Aunque desde hace mucho tiempo existen organizaciones de la sociedad civil y eclesiásticas que brindan apoyo a las personas en tránsito y a los solicitantes de refugio en México, ante la situación actual la opinión pública ha manifestado una posición polarizada sobre el apoyo que se les debería dar a las personas que forman parte de las caravanas.

Por ejemplo, una encuesta reciente del periódico Reforma señala que para 63 por ciento de los encuestados las caravanas representan un riesgo de seguridad pública en nuestro país, y para 59 por ciento, un riesgo en economía y empleos. Por otro lado, 48 por ciento piensa que la mayoría de los migrantes se quedará en México; 31 por ciento, que regresarán a su país, y 12 por ciento, que llegarán a Estados Unidos. En cuanto al papel del gobierno mexicano, 53 por ciento está de acuerdo en que les otorgue visas de trabajo y 54 por ciento opina que debería aceptar sus solicitudes de asilo.

Si de por sí la relación bilateral entre México y Estados Unidos se ha vuelto más compleja en los meses recientes, las caravanas migrantes la han tensado más. En especial, Estados Unidos podría señalar que el gobierno mexicano no frenó su llegada, pero, a final de cuentas, estos flujos de población no dependen ni de una sola variable ni de un solo actor. El gobierno estadounidense ha planteado que México debería actuar como tercer país seguro, pero la capacidad institucional de nuestro país está siendo rebasada; así como las cortes de migración de allá están saturadas, aquí la COMAR ha tenido un incremento de solicitudes. Por lo tanto, si se quiere a México como ese tercer país, tendría que contar con los recursos suficientes, crear políticas públicas integrales y planeadas (no reactivas), y fortalecer sus instituciones y capacitar al personal.

Por su parte, Andrés Manuel López Obrador, presidente electo, declaró recientemente que, al tomar posesión, brindará visas de trabajo a los centroamericanos que las soliciten; asimismo, algunos gobernadores en un principio dijeron que apoyaban a los migrantes, pero después cambiaron sus posturas. Así, no queda claro cuál será la postura del nuevo gobierno y, sobre todo, cuál será la estrategia integral y conjunta con los gobiernos locales que se aplicará para enfrentar el problema.

Reacciones del gobierno de Estados Unidos

Si bien muchos migrantes se desplazan de manera silenciosa e “invisible”, las caravanas resolvieron hacerlo expuestas, con el sentido de que su paso por los diferentes países sea seguro, lo que las ha convertido en un tema sumamente mediático y ha traído consigo una serie de reacciones en contra, tanto de ciudadanos como de los gobiernos de los países receptores.

Por ejemplo, en el marco de las elecciones intermedias del 6 de noviembre, el presidente Donald Trump decidió retomar el discurso de miedo y de discriminación contra los migrantes, el cual formó parte de su estrategia de la campaña electoral que lo llevó a la victoria en 2016. Desde entonces, el discurso antiinmigrante, xenofóbico, de discriminación y criminalización de los migrantes no se ha detenido. El problema migratorio es y seguirá siendo utilizado con fines electorales; la estrategia realzó la popularidad de Trump entre sus bases, que enaltecieron su postura nacionalista ante la supuesta inminente llegada de las caravanas a territorio estadounidense.

Según cifras citadas por el periodista Andrew Kaczynski de CNN, el medio Fox News (abiertamente pro Trump), las mencionó casi 500 veces durante la semana previa a las elecciones intermedias; mientras que, durante la semana posterior, solo las mencionó 94 veces.

Entre otras cosas, Donald Trump ha realizado las siguientes medidas:

  • Promovió acciones ejecutivas para cerrar la frontera a los migrantes, incluido el envío de militares a la frontera con México.
  • Incrementó el presupuesto y las contrataciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).2
  • Firmó una orden ejecutiva para bloquear los subsidios a las ciudades santuario.3
  • Ha buscado terminar con el programa de dreamers (el llamado “Acción diferida para los llegados en la infancia”, DACA).4
  • Detuvo el programa que ayudaba a jóvenes centroamericanos (Central American Minors Refugee and Parole Program), instaurado por Barack Obama por el aumento de menores no acompañados llegados a su país en 2014.
  • Canceló el programa de Estatus de Protección Temporal (TPS) para personas imposibilitadas para regresar a su país debido a la violencia y desastres naturales, que en julio de este año cubría a 317 mil personas de diez países (entre ellos, El Salvador, Honduras y Nicaragua). Todas ellas perderán su estatus.
  • Implantó la política de tolerancia cero, que llevó a la separación familiar de miles de migrantes.
  • Recientemente declaró que podría implementar una medida por la que, si los migrantes solicitan asilo en un lugar distinto a los puertos de entrada, no se les otorgará. Esto va en contra del marco internacional que protege a los solicitantes de refugio y que les permite pedir asilo en cualquier lugar.

Consideraciones finales

Incertidumbre, riesgos, deportaciones, enfrentamientos, entre otros, prevalecerán en los próximos meses para estos cientos de familias y personas solas que emprendieron su camino para llegar a Estados Unidos. Se verán afectadas por las medidas migratorias que establezcan los países destino-origen-tránsito de los migrantes, ya que se trata de un problema cuya atención deberán compartir los diferentes actores. Especialmente, habrá que estar atentos al desarrollo del tema migratorio en Estados Unidos, ahora que ya pasaron las elecciones.

La buena noticia es que, como parte de la agenda internacional, en cuanto a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, se han dado avances y esfuerzos importantes en torno al reconocimiento de la migración. En específico, dentro del objetivo número 10 “Reducción de las desigualdades”, la meta número siete señala que es necesario facilitar la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regulares y responsables de las personas, incluso mediante la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas.

Asimismo, estas caravanas migrantes coinciden con dos fechas relevantes en el ámbito internacional: por un lado, el 10 y 11 de diciembre, en Marruecos se adoptará oficialmente el “Pacto mundial para la migración segura, ordenada y regular”, acordado en julio de este mismo año en las Naciones Unidas. La relevancia de este documento reside en que los Estados miembro (excepto Estados Unidos) se pusieron de acuerdo para cooperar en la gestión ordenada de la migración internacional. Por otro lado, se celebrará el Día Internacional del Migrante (18 de diciembre), proclamado por la Asamblea General de la ONU desde 2000.

Uno de los hitos es la llegada de los migrantes a la frontera con Estados Unidos, y sobre todo su intento de ingresar a ese país. Si bien el trayecto habrá sido peligroso y desgastante, los cientos o miles de personas que lleguen hasta la frontera del norte se enfrentarán a las autoridades fronterizas estadounidenses. Se sabe que de la caravana que hubo en abril de este mismo año, pocos lograron llegar a Estados Unidos, por lo que está por verse el rumbo y la cantidad de personas que hayan continuado su camino hasta su destino.

* Respectivamente, consultor internacional, y cofundadora y directora adjunta de Sin Palabras, colectivo dedicado a la impartición de talleres de arte para migrantes y refugiados.
1 Según datos del Pew Research Center, Estados Unidos es el país con más inmigrantes en el mundo, 43.7 millones (2016), que incluyen a personas con documentos y sin documentos. Los mexicanos eran el grupo más grande de recién llegados a ese país en las últimas tres décadas, pero en los últimos años eso ha cambiado, a medida que la emigración de México se ha desacelerado. Hoy, cada año China e India “envían” a más inmigrantes a Estados Unidos que nuestro país.
2 Es la oficina encargada de hacer cumplir las leyes federales de control fronterizo, aduanas, comercio e inmigración, con el fin de promover la seguridad nacional y pública.
3 Las ciudades santuario tienen leyes o políticas que limitan su cooperación y colaboración con las autoridades federales de inmigración.
4 Programa implementado hace cinco años por el presidente Barack Obama que protege la estancia de jóvenes inmigrantes sin documentos en Estados Unidos, por medio de permisos de trabajo temporales, licencias de conducir y un número de seguridad social.
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