You dont have javascript enabled! Please download Google Chrome!
viernes 18 de octubre de 2019

CDMX, paridad a medias

Georgina Cárdenas Acosta*

Antecedentes

La paridad de género es un concepto recién incluido en la Constitución Mexicana (2014, 2019) y en marcos normativos de las entidades federativas; sin embargo, la Ciudad de México se ha colocado a la vanguardia legal frente a otras entidades. Desde 2012 la entonces Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) había aprobado un dictamen que buscaba la paridad, entendida como la participación equitativa en cargos públicos, concretamente con este dictamen se buscaba: “Promover la participación equitativa de 50% en cargos públicos de Directora o Director General, Directora o Director de Área, de los órganos político-administrativos” (conferencia de prensa de la Dip. Ana Julia Hernández Pérez, citada en Cárdenas, 2013). Sin embargo, a pesar de que el conjunto de la ALDF aprobó el dictamen, éste no fue publicado en la Gaceta Oficial del Distrito Federal y, con ello, no logró ser una disposición obligatoria.

En 2014 la paridad de género fue incluida tanto en la Constitución (Artículo 41) como en la normatividad electoral federal; gracias a la progresividad y voluntad política del cuerpo legislativo se hicieron reformas para que las entidades federativas que aún no contemplaban la paridad de género la integraran en su marco normativo; sin embargo, ésta se limitaba a los cargos de elección popular y se dejaron fuera aquellos de toma de decisiones dentro de la administración pública federal y local. Es hasta junio de 2019 que se modifica la Constitución para ampliar los ámbitos en los que debe integrarse la paridad, entre ellos la administración pública; no obstante, la Ciudad de México ya la tenía contemplada dentro de su Constitución, la cual se aprobó en 2017 y entró en vigor en septiembre de 2018, concretamente en el Art. 53, apartado A, numeral 1, fracción v: “garantizar la igualdad sustantiva y la paridad entre mujeres y hombres en los altos mandos de la alcaldía”.

De forma tal que las personas titulares de las alcaldías de la cdmx, electas en julio de 2018, tuvieron tres meses antes de entrar en funciones en octubre del mismo año para planear la forma en la que integrarían sus plantillas de personal y cumplir con el mandato constitucional de la paridad en los altos mandos de la alcaldía; no obstante, a la fecha ninguna de ellas lo ha cumplido en su totalidad. En este artículo nos centraremos en las direcciones generales, que son el segundo cargo de importancia en las alcaldías y que tienen, entre otras, la facultad de planear, programar, organizar, controlar, evaluar, supervisar el desempeño de las labores encomendadas a las Unidades Administrativas y de Apoyo Técnico-Operativo (Art. 75, Ley Orgánica de Alcaldías).

La paridad pendiente en las direcciones generales de las Alcaldías de la Ciudad de México

Las y los legisladores de la ALDF buscaron incorporar la paridad en las direcciones generales y de área de la administración pública de la Ciudad de México, sin embargo, como se mencionó, esta ley no fue publicada en la Gaceta, por lo que quedó a consideración de las personas titulares de las entonces delegaciones incorporar a mujeres en los espacios de toma de decisiones, como puede observarse en el Cuadro 1. En 2013 Venustiano Carranza se distinguió por ser la única Delegación que tuvo una importante presencia de mujeres en cargos de dirección general, con 67%, seguida de Tlalpan, con 33%. Azcapotzalco y Tláhuac tenían 29% de mujeres, La Magdalena Contreras 25%, Iztacalco e Iztapalapa 20%, Benito Juárez 10%; mientras que la mitad de las delegaciones (Álvaro Obregón, Coyoacán, Cuauhtémoc, Cuajimalpa, Gustavo A. Madero, Miguel Hidalgo, Milpa Alta y Xochimilco) no incluía mujer alguna en ese primer nivel de gobierno (Cárdenas, 2013).

En el marco de la entrada en vigor de la Constitución capitalina se realizó una revisión respecto al último trimestre de 2018 y el primer bimestre de 2019, en ella se identificó, de acuerdo con los datos proporcionados por las Alcaldías y sus páginas oficiales, lo siguiente: Magdalena Contreras contaba con 57% de mujeres en cargos de dirección general, seguida por Milpa Alta (50%), mientras que el resto de las alcaldías incumplía el mandato constitucional de la paridad; Álvaro Obregón y Miguel Hidalgo destacaron por no contemplar ninguna mujer en este cargo.

Como la plantilla de personal de las alcaldías es dinámica y los ajustes a los equipos de primer nivel dependen en gran medida de acuerdos políticos, lo cual genera movilidad de personal, realicé una nueva revisión el 21 de agosto de este año sobre las direcciones generales e identifiqué que sólo dos alcaldías cumplen con la paridad: Cuauhtémoc y Milpa Alta, en tanto que 88% de ellas no lo hacen. Entre las que se encuentran más lejos de cumplirla son Iztacalco (17%), Miguel Hidalgo (17%), Venustiano Carranza (20%), Xochimilco (25%), Iztapalapa y Tláhuac (29%), Atzcapotzalco, Benito Juárez y Gustavo A. Madero (33%) cada una (véase Cuadro 1). Cuajimalpa y Magdalena Contreras reportan una vacante en este nivel, por lo que se esperaría que consideraran a una mujer para cubrirla.

Mediante el análisis de la presencia del sector femenino en las direcciones generales durante 2013 y 2019, se puede identificar que no hay un compromiso real de las diferentes autoridades (hombres y mujeres), provenientes de distintos partidos políticos, para que ellas –que son más de la mitad de la población en cada una de las alcaldías y quienes principalmente mantienen contacto en diversas gestiones con las autoridades por medio de comités ciudadanos y de pueblos originarios, con organizaciones de vecinos, asociaciones de padres de familia o como ciudadanas a título individual– estén representadas en el gobierno local. La larga lucha que han dado los movimientos feministas y de mujeres a lo largo del siglo XX, primero para obtener la ciudadanía y posteriormente para acceder a la igualdad sustantiva, ha tenido alcances importantes en el marco normativo; sin embargo, el derecho de las mujeres consagrado en la Constitución para formar parte de los altos mandos no se está respetando. A continuación se describe el panorama sobre su presencia en cargos de menor jerarquía dentro de las direcciones generales, pero que siguen siendo parte de los altos mandos.

La deuda pendiente en los altos mandos de las alcaldías

De acuerdo con la Constitución de la Ciudad de México, la paridad debe integrarse a los altos cargos. Como ya se observó, sólo dos alcaldías mantienen la paridad en las direcciones generales; no obstante, en los demás cargos la deuda de la paridad sigue pendiente. En conjunto, las alcaldías incluyen 33% de mujeres en direcciones ejecutivas, 21% en direcciones de área, 34% en direcciones territoriales y 38% en coordinaciones. Han pasado diez meses desde que entraron en funciones las administraciones electas en 2018, once meses que entró en vigor la Constitución de avanzada de la cdmx y la paridad sigue sin cumplirse en su totalidad. Si se amplía la revisión a los mandos medios, se observa la misma tendencia; sin embargo, la ley da cierto margen a las autoridades, pues prevé que la designación de los cargos responda progresivamente a criterios de igualdad (Art. 53).

Lograr la paridad implica incorporar, en promedio, a 20% de mujeres en mandos medios y altos; es decir, se tendría que despedir a hombres, quienes interpondrían quejas por despidos “injustificados”. Si las cuatro alcaldesas y doce alcaldes hubieran realizado la planeación de forma adecuada en los tres meses que hubo entre su elección y toma de protesta, las cosas serían diferentes, pero el “hubiera” no existe y es necesario que el Congreso de la Ciudad de México atienda esta violación de derechos y se tomen acciones para el cumplimiento efectivo de la ley. La paridad llegó para quedarse, es un derecho constitucional y urge que en una ciudad con tanta violencia contra las mujeres se deje de violentar su derecho a la participación en la vida pública en cargos donde se toman decisiones.

Asimismo, hay una serie de asuntos que se debe revisar, entre ellos, es necesario que el servicio profesional de carrera –del que habla la Constitución, pero del que nadie sabe de qué va en el gobierno– comience a aplicarse en las alcaldías, para que de esta forma las personas que sean designadas como servidoras públicas sean las mejores y la designación deje de responder a cuotas y acuerdos políticos.

Me interesa cerrar apuntando que no sólo es necesario solucionar el déficit cuantitativo de mujeres en la administración pública de las alcaldías, sino que las personas que accedan a la administración pública (ellas, ellos, elles) se encuentren comprometidas con la igualdad de género, de lo contrario, como bien señalaba Valcárcel “el déficit cualitativo queda intacto” (Cf. Valcárcel, 1997, p. 127)1.

* Doctora en Antropología Social por la ENAH con posdoctorado en el CIEG-UNAM. Actualmente profesora de la FES-Aragón e integrante de la RED de Politólogas México.
1 Valcárcel, Amelia (1997). La política de las mujeres. España: Ediciones Cátedra, p. 27.
error: Alert: Content is protected !!