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martes 18 de diciembre de 2018

Armonías. Culturas musicales de México

Por Manuel Chávez

La esencia de México cabe en una canción. Desde nuestra primera vuelta al Sol hasta el día de nuestra partida, la música nos acompaña. Versos y melodías se nutren de complejas construcciones sociales. Hoy en día, el canto ritual a la naturaleza convive con el danzón; el rap y el hip-hop, con el rock urbano, y el son afrojarocho, con las bandas de viento de Tlapehuala, Guerrero. Recientemente se presentaron los dos volúmenes del libro Culturas musicales de México, que ofrece una visión moderna y libre de prejuicios sobre las músicas que conviven en México. Además, da cuenta del dinamismo que experimentan géneros de carácter tradicional, como la pirekua o el son, y las múltiples influencias que reciben.

El libro reúne ensayos de más de treinta investigadores, entre ellos, antropólogos, etnomusicólogos, músicos ejecutantes y compositores. Hay muchas historias y experiencias condensadas en estas páginas. Los autores ofrecen un panorama heterogéneo que describe la manera en que la migración, la aparición de nuevas tecnologías, las demandas de respeto a las minorías, la devastación de los recursos naturales y los problemas de grandes centros urbanos, entre otros, han interactuado con la música mexicana en todas sus manifestaciones. El planteamiento es hacer a un lado rígidos sistemas de catalogación en la materia y proponer nuevos retos metodológicos para el estudio de nuestras culturas musicales.

La música mestiza y rural, la música celta y sefaradí, el son de artesa, el danzón, el son pirekua, el rock urbano, el gusto por la música de banda o el rock en lenguas originarias. La música que llegó con la conquista española. Mientras que el primer volumen habla de las distintas regiones sonoras del país, el segundo aborda la música indígena y sus características actuales. Los fenómenos externos que la han enriquecido y, al mismo tiempo, su importancia como factor de identidad.

Una de las virtudes del conjunto de ensayos es su impulso al reconocimiento de nuestra diversidad, al tiempo que fortalece el carácter patrimonial de la música mexicana. Con base en casos concretos, responde a preguntas como ¿de qué forma penetra la música que transmiten hasta el hartazgo los medios masivos de comunicación? ¿Qué piensan los creadores sobre la situación que atraviesa el país? ¿Cómo sobreviven danzas y músicas rituales a la complejidad de una sociedad globalizada, que glorifica lo inmediato y el “éxito” material? ¿Cómo es que la música constituye un vehículo de transformación?

No cabe duda de que el panorama sonoro del país está en continua expansión. Nuestra expresión musical es el reflejo de la diversidad que nos distingue. Los atavismos que separaban tradición de modernidad han sido rebasados. Los dos volúmenes de Culturas musicales de México demuestran que nuestra música es una construcción moderna, dinámica e inclusiva.

Culturas musicales de México, vol. I y II

Xilonen Luna Ruiz y Jacinto Armando Chacha, coordinadores

Secretaría de Cultura, Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas. México, 2018.

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