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jueves 21 de marzo de 2019

Amor con amor se paga

Clara Scherer*

El refrán español que aparece en el título de este texto fue utilizado en enero pasado por el presidente López Obrador en Sinaloa, al poner en marcha las Tarjetas para el Bienestar. Son la forma de acceder a recursos para los programas de ayuda para el campo, para jóvenes construyendo el futuro, para pagar pensiones a las personas de la tercera edad, entre otros.

Hay que contabilizar a algunas mexicanas en los programas de ayuda al campo, a fin de hacerles justicia: “En México, a nivel nacional únicamente el 19.8 por ciento de las personas que poseen derechos de propiedad ejidal son mujeres. Aunque legalmente son sujetas de derecho, las prácticas sociales y culturales discriminatorias persisten”.1 En cuanto al régimen de pequeña propiedad o de tierras comunales, seguro es menor el porcentaje de mujeres con derechos. Son las campesinas que se quedan en las tierras cuando los hombres migran. Muchos ya no vuelven. Ellas, sin títulos de propiedad, viven en condiciones de pobreza. Hay que resaltar “la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural”.2 Para que puedan modificar su forma de estar y alcanzar el bienestar, se requiere el trabajo del Instituto Nacional de las Mujeres.

Desde hace algunos años, las adolescentes indígenas han accedido a la educación. Hoy son brillantes profesionistas, emprendedoras, políticas. Pero que estos beneficios se extiendan a todas las niñas y adolescentes es urgente. Indispensable que las becas educativas también sean para ellas, e indispensable igualmente una escucha atenta y tratarlas como lo que son, seres humanas con derechos, para que vivan un cambio significativo en su condición de ciudadanas mexicanas. Sabemos que el acceso de la población indígena al proceso educativo muestra una gran diversidad que no solo responde a factores culturales, sino a pautas de organización regional y a procesos históricos que imprimen desigualdades y diferencias en la asistencia a la escuela de niños y niñas. El Instituto Nacional de las Mujeres tiene que aportar estrategias y alumbrar el camino a un futuro de bienestar para ellas.

A las jóvenes y adolescentes, 50.6 por ciento de la población entre los 12 y los 29 años, habría que facilitarles el ingreso a los programas para capacitación. El quehacer que desempeñan hoy es crucial para la sobrevivencia familiar, pero poco alentador para su propia vida. Están atadas a los cuidados de familiares y al servicio doméstico.3 Tienen muchas capacidades y solo les falta una oportunidad. Para que sean parte fundamental de la construcción del futuro nacional, el Inmujeres debe explorar la mejor manera de apoyarlas a todas y cada una de ellas, sin que las familias se vean dañadas porque ellas ejerzan su derecho a capacitarse y a soñar con una vida en mejores condiciones.

Saber algunos datos de las adultas mayores para respaldarlas como merecen, es importante: son el 55 por ciento del total de personas mayores de 65 años; nueve mil 114 viven solas, 405 mil 889 adultas mayores son solteras y dos millones 36 mil 320 son viudas. El resto está casado o vive con su pareja. 55.8 por ciento de las mujeres de 60 años y más tuvo en promedio ocho o más hijos.4 Nadie negará que eso es un muy considerable aporte a la construcción de la Patria. El Instituto Nacional deberá vigilar que sea bien retribuido ese noble esfuerzo y no termine en violencia contra ellas.

En el mercado laboral también habrá que hacer justicia. “57.2 por ciento de las mujeres que trabajan lo hacen en el mercado informal, lo que implica una escasa o nula protección social”;5 entre ellas, las trabajadoras domésticas, frecuentemente originarias de alguna de las etnias del país. Está en marcha el seguro social para ellas, pero ¿será lo único que hay que hacer en su beneficio?

“En el Informe mundial sobre salarios 2014/2015 se mencionan factores que tratan de explicar la diferencia salarial entre mujeres y hombres: la desvalorización del trabajo de ellas, las características del puesto de trabajo, la segregación ocupacional, así como la estructura salarial general de cada país”.6 Son más las mujeres que viven en pobreza moderada y en pobreza extrema, y las cifras aumentan si pertenecen a alguna etnia, según el Coneval.7 De cualquier modo, es una injusticia que se debe reparar pronto. Las propuestas pueden surgir del Inmujeres.

Pero ¿cómo trataremos a las mujeres y niñas con discapacidad? Las mujeres y las niñas con discapacidad experimentan una discriminación por partida doble, por lo que están más expuestas a la violencia por motivos de género, los abusos sexuales, el abandono, los malos tratos y la explotación. La tasa mundial de alfabetización de este grupo es de tan solo el uno por ciento, según un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Y el Banco Mundial informa de que cada minuto más de 30 mujeres sufren lesiones o contraen discapacidades graves durante el parto y, por lo general, estas mujeres, cuya cifra oscila entre los 15 y los 50 millones,8 ¡pasan inadvertidas! Ya están legisladas medidas en contra de la violencia obstétrica, pero aún hay muchos pendientes que resolver con información, estrategia, claridad.

Y para colmar el plato, ONU Mujeres proporciona datos sobre la violencia de género: “Siete mujeres son asesinadas cada día. En los últimos 25 años ocurrieron más de 35 mil defunciones de mexicanas con presunción de homicidio. Dos de cada tres mujeres han experimentado algún tipo de violencia. 41 por ciento ha sido víctima de violencia sexual en alguna etapa de su vida. Seis de cada diez agresiones contra mujeres mexicanas en la vía pública son de índole sexual. 15 de cada 100 mexicanas de entre 20 y 24 años fueron madres siendo menores de edad. A 15 por ciento de las mexicanas de 15 años y más que han pedido trabajo les fue requerido un certificado de no embarazo o las despidieron por embarazarse”.9 ¿Qué hacer? Pregunta para el Inmujeres.

Tema que muy pocas veces se toca en cuanto a políticas públicas o programas de gobierno, es el de la prostitución. “Casi siempre que se habla de regular el trabajo sexual, se dice que quienes lo realizan deben rendir cuentas frente al Estado, cuando deberíamos reconocer que si viven en situación de prostitución es –casi siempre– porque viven en condiciones marginales”, dice el abogado Héctor Alberto Pérez Rivera.10

El tema sí es tocado por la literatura. La casa verde de Vargas Llosa, por ejemplo, o mucho más ¿escandaloso?, internet: “¿Qué se necesita para crear un buen soldado? Un uniforme, un arma, y, a ser posible, una prostituta. Es una ley de la guerra. Nunca ha sido enunciada como tal, pero, si nos proponemos comprobarla, enseguida aparece como algo evidente. ¿Es un daño colateral o una cuestión sin importancia?”.11 La mejora de las leyes relativas a la prostitución es uno más de los pasos para quitar los estigmas que viven los trabajadores sexuales. Urge que el Inmujeres trabaje en el tema.

López Obrador presentó también la Estrategia Nacional de Lectura en la Plazuela “Miguel Hidalgo”, en Mocorito, Sinaloa, “en donde se informó que habrá una disminución en el costo de los libros; el precio irá desde los 10 pesos. Detalló que su gobierno busca generar un equilibrio entre el bienestar material y el bienestar del alma. ‘Por eso estamos promoviendo la lectura, porque necesitamos fortalecer valores culturales, morales y espirituales’”.12

Mujeres escritoras hay muchas y excelentes. Desde consagradas, Sor Juana, Rosario Castellanos, Elena Poniatowska, hasta más contemporáneas, Ángeles Mastretta, Sara Sefchovich, Sabina Berman, Rosina Conde, Nayeli Rodríguez, Guadalupe Nettel, Valeria Luiselli, Laura Esquivel. Estas mujeres y muchas otras, recomendadas por Letras Libres, de quienes dice que “Leerlas y encontrarles espacios para que sean escuchadas es fundamental, pues su visión del mundo y sus experiencias no son las mismas que las de los hombres. No hacerlo es desoír a un importante segmento de la población”.13

Una cuenta más del largo rosario de injusticias: “Son innegables la calidad y la abundancia del trabajo de muchas escritoras mexicanas, pero siguen siendo invisibles a nivel nacional e internacional. En el caso de las escritoras del interior del país, se suma lo que llamo el ‘mal de la provincia’, que limita sus posibilidades de ser leídas más allá de su ámbito local”. Y el siguiente párrafo parece escrito para Paco Ignacio Taibo II: “Ya no se puede poner en duda el valor universal de la obra de las escritoras mexicanas contemporáneas. Convocarlas para que participen en diferentes espacios; publicar sus obras; incluirlas en premios, planes escolares y universitarios; ayudarlas a cruzar fronteras geográficas y ponerlas en diálogo debe ser el compromiso de quienes crean, publican, difunden y leen”.14

Hay consenso del papel transformador que tienen las mujeres y de los retos a los que se enfrentan; apostar por el talento femenino no es únicamente una cuestión moral, sino una oportunidad para impulsar el beneficio de la sociedad en su totalidad. Para hacerlo bien, el Inmujeres debe tener el respaldo del presidente, el presupuesto suficiente y un equipo profesional y consciente.

Dice Gonzalo Ortiz, en el diario El Comercio: “Como individuos, cada uno de nosotros tiene una deuda con las mujeres: de su seno venimos, de su ternura, sus cuidados, su capacidad de gestar, nutrir y educar. Y también son nuestras compañeras, con las que concebimos, las que llevan el mayor peso de la crianza de los hijos y las que nos ayudan a lanzarlos a volar cuando ya sus alas los sostienen”.15

El presidente López Obrador citó a Francisco I. Madero: “El pueblo tiene hambre y sed de justicia”, y más de la mitad somos mujeres. Nuestra hambre y sed de justicia parecen inconmensurables. Él es consciente de su responsabilidad y está comprometido a remediar tanta desigualdad. Las mexicanas somos el 51.2 por ciento de la población, necesitamos al Inmujeres, a fin de que la 4T realmente modifique este doloroso panorama.

* Editorialista del periódico Excélsior.
1https://www.biodiversidad.gob.mx/corredor/cbmm/pdf/9-3-fact-sheet-tenencia.pdf
2https://www.gob.mx/inmujeres/articulos/el-empoderamiento-de-las-mujeres-y-las-ninas-rurales?idiom=es
3https://verne.elpais.com/verne/2018/02/02/mexico/1517594700_019834.html
4https://www.gob.mx/inapam/prensa/inapam-promueve-el-respeto-y-la-igualdad-de-las-mujeres-adultas-mayores?idiom=es-MX
5 http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/101271.pdf
6 http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/101271.pdf
7 https://www.coneval.org.mx/Medicion/MP/Documents/Pobreza_16/Pobreza_2016_CONEVAL.pdf
8 https://www.un.org/development/desa/disabilities-es/las-mujeres-y-las-ninas-con-discapacidad.html
9 https://www.huffingtonpost.com.mx/2018/11/26/16-cifras-que-debes-conocer-sobre-violencia-contra-las-mujeres-en-mexico-y-el-mundo_a_23601529/
10 https://www.vice.com/es_latam/article/wd3pnb/las-leyes-sobre-prostitucion-en-mexico-protegen-al-cliente-y-marginalizan-a-las-trabajadoras-sexuales
11http://www.rtve.es/television/20150108/codigos-del-comercio-sexual-noche-tematica/1077883.shtml
12 https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2019/01/27/no-solo-pan-vive-hombre-tambien-la-lectura-amlo.html
13 Pacheco Roldán, Adriana (2018, 1º abril). “Las escritoras mexicanas de hoy: invisibles a plena luz”. En: https://www.letraslibres.com/mexico/revista/las-escritoras-mexicanas-hoy-invisibles-plena-luz
14 Ibídem.
15 “Nuestra deuda con las mujeres” (2018, 8 marzo). En: https://www.elcomercio.com/opinion/gonzaloortizcrespo-columnista-opinion-deuda-mujeres.html
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