You dont have javascript enabled! Please download Google Chrome!
martes 18 de diciembre de 2018

Adiós a los ninis

Gloria Alcocer Olmos*

Se termina un sexenio y con el nuevo llegan la incertidumbre, el recuento de daños y aciertos y una mirada, la más de las veces, esperanzadora de lo que se puede hacer. En materia de juventud pasa lo mismo, pero aquí la mirada resulta más de incertidumbre que de aliento en un tema en específico, el destino de la instancia federal encargada de generar y operar muchas de las políticas públicas dirigidas a las y los jóvenes, el Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve). Aunado a ese hay varios temas más, veamos cuáles son.

Si bien se ha mencionado en varias ocasiones que las y los jóvenes son un grupo clave de atención para la nueva administración federal y que programas como el de Jóvenes construyendo el futuro serán prioritarios, no queda muy claro qué pasará con el resto de las políticas públicas que para este sector son determinantes, relacionadas con la salud, el acceso a la justicia, la participación política, la vivienda, la cultura y otras cuestiones que parecen quedar fuera de una agenda que es transversal y que abarca a la población mexicana de entre 12 y 29 años, es decir, alrededor de 38 millones de personas.

Preocupa sobremanera que el programa estrella de la nueva administración asocie a las juventudes con la construcción del futuro y no con la del presente, un presente incierto y que pinta bastante complicado cuando se da a entender que la agenda de políticas públicas retoma la vieja dupla de educación y empleo, y a eso se le suma el reparto de becas. Quienes llevamos muchos años trabajando y analizando las políticas públicas para la juventud sabemos que son claves pero no las únicas, y ahí es cuando nos preguntamos ¿y qué más? ¿Qué otras acciones, programas y normativas acompañarán la construcción de un presente más alentador que les ayude a las juventudes a edificar ese futuro que se anuncia con bombo y platillo?

Un querido amigo y ex secretario de la Organización Iberoamericana de la Juventud expresaba “decir que los jóvenes son el futuro es ponerles un pie en la cabeza”. No encuentro una mejor analogía para describir la mirada que se debe tener de las personas jóvenes; debemos buscar que quienes se encarguen de diseñar las políticas públicas para este sector entiendan esa máxima como aquella que puede regir su camino.

Haciendo un ejercicio, primero, de recapitulación de lo que se puede retomar de la administración pasada, comenzaría con la recomendación de volver a realizar la consulta del Programa Nacional de Juventud, efectuada en las 32 entidades federativas, que convocaba a las personas jóvenes y a quienes trabajan la agenda y con esa población a participar en la elaboración del documento rector en materia de juventud para el gobierno federal. Después de todo, se ha comprobado que la planeación y diseño de un programa o acción gubernamental que no incluye a su población objetivo está condenada al fracaso.

Haría un estudio cuidadoso de los programas que el Imjuve llevó a cabo durante la administración que concluye, qué investigaciones se realizaron y qué aliados estratégicos trabajaron con la institución. Es bien sabido que al llegar un nuevo gobierno se tiende a partir de cero; ese sería un grave error, pues ya hay un camino andado y parte de ese camino bien puede ser el cimiento del nuevo andamiaje que se busca armar. Programas como el de vivienda, Ritmo Joven o Movilidad Educativa en el extranjero pueden ser retomados y reajustados. Se elaboraron múltiples investigaciones y se publicaron diversos textos en materia de juventud que pueden ayudar a mantener viva una línea de producción y apoyo de investigación sobre las múltiples temáticas, insumos por cierto muy valiosos para el diseño de una nueva política pública.

Uno de los ejercicios más importantes en relación con la comunicación y coordinación con los estados y municipios en la materia fue la realización de reuniones periódicas con las y los titulares estatales de las áreas de juventud para coordinar esfuerzos en las acciones y buscar de qué manera la federación apoya y fortalece la institucionalidad y las políticas locales. Generar una política de Estado y no solo de sexenio es una asignatura pendiente, y estas reuniones pueden ayudar a construir dicha política desde el trabajo de base, es decir, coordinando esfuerzos en los tres niveles de gobierno.

Retomando los pendientes fundamentales y que no han logrado articularse, mencionaría dos: la ratificación de la Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes y su protocolo adicional, y la generación de una ley general de la persona joven. La Convención ya fue firmada por nuestro país pero no ratificada, un pendiente que se viene arrastrando desde varias administraciones atrás. Si tomamos en cuenta que dicho instrumento internacional es único en su tipo y genera un marco de defensa de derechos para quienes no los tienen salvaguardados en calidad de jóvenes, se vuelve una prioridad que debe ser contemplada tanto por la nueva administración federal como por el Senado, que tendría que hacer las gestiones y posterior ratificación y firma del protocolo adicional.

Si tomamos en cuenta que el único marco normativo en materia de juventud en el nivel federal en México es la ley del Imjuve y que reglamenta las acciones de un instituto, entendemos que no puede ser el único marco, ya que no es una ley dirigida a una población específica. En ese mismo sentido, es fundamental que la nueva administración impulse desde el Congreso dicha normativa como un instrumento, primero que enuncie y luego salvaguarde los derechos de las personas jóvenes, y que en su carácter de general armonice los marcos normativos en el resto de los estados.

Transversalizar la perspectiva de juventud es clave para que el resto de la administración pública federal realice acciones que impacten a la población joven y que los programas y acciones que se dirijan a dicha población tengan una perspectiva de derechos y no de riesgo. Entender y asumir que las y los jóvenes tienen un potencial enorme para abonar en la construcción de un país más justo y democrático atraviesa por esa visión de derechos; dejarlos de ver como potenciales criminales, dejar de criminalizar el solo hecho de ser joven y por ello aplicarles mano dura; entender que no existen los “ninis” en un país que ha brindado pocas oportunidades para estudiar o trabajar en condiciones dignas es de suma importancia, pues usar ese término es injusto y disfraza la obligación del Estado para proveer ambas oportunidades en condiciones de igualdad y dignidad. Hablar de “ninis” es ocultar que millones de mujeres jóvenes cumplen con trabajos de cuidado en sus hogares sin remuneración alguna y, entonces, no se generan condiciones de igualdad en su acceso a un salario justo y mejores oportunidades de vida.

Finalmente, debemos incluir a las y los adolescentes en el diseño de las políticas públicas de juventud más que en las de la niñez, ya que aun cuando existe una Ley General de niñas, niños y adolescentes, esta no alcanza a cubrir muchas de las realidades y, por ende, de las necesidades de dicha población, las cuales son más cercanas al andamiaje institucional y la generación de acciones específicas que sí se miran cuando se trata de la población juvenil.

Los elementos y temáticas anteriores son enunciativos, no limitativos. Se requiere un esfuerzo amplio que incluya a las y los jóvenes primero, pero también a quienes llevamos años de trabajo en la materia para rediseñar las políticas públicas de juventud; se requiere un análisis profundo y a conciencia para reestructurar al Imjuve y hacerlo una institución más eficiente que articule el esfuerzo federal y nacional de las acciones dirigidas a las personas jóvenes, una especie de secretariado técnico que organice y vigile lo que se realiza para evitar duplicidades y hacer más eficiente la inversión en juventud.

Es un momento clave para pasar del discurso a las acciones, que las personas jóvenes en México puedan ser protagonistas de su presente y diseñen su futuro, y que el Estado garantice las condiciones de igualdad y justicia para que eso suceda.

* Directora ejecutiva de Organización Fuerza Ciudadana, AC.
error: Alert: Content is protected !!