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Miércoles 18 de julio de 2018

A 30 años de la callada
Memoria a dos voces

Jorge Alcocer V./Diego Fernández de Cevallos

El 6 de julio de 2018 se cumplen 30 años de la jornada electoral de 1988, el día en que
“se cayó el sistema” en la Comisión Federal Electoral, responsable en ese entonces
de la organización y desarrollo de las elecciones federales. Diego Fernández de Cevallos
era comisionado representante del Partido Acción Nacional (PAN) y Jorge Alcocer V.,
del Partido Mexicano Socialista (PMS).

JAV: El 6 de julio de 1988, además del incidente que pasó a la historia por el reclamo que tú le hiciste a Manuel Bartlett (secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal Electoral, CFE) por la “callada de la computadora”, que ha sido punto de referencia y hasta hoy, quizá, el punto que más recuerdan todos los analistas, ¿qué más recuerdas? Por ejemplo, no tengo claro quién puso de acuerdo a Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel J. Clouthier y Rosario Ibarra para que fueran a Bucareli a reclamarle a Bartlett por lo que dijeron era un fraude que estaba preparando.

DFC: Lo que recuerdo, con toda precisión, es que tan pronto supe que el gobierno detuvo la información, lo que yo llamé “callada del sistema” y luego se hizo popular como “caída del sistema”, inmediatamente me reporté con el presidente de mi partido, Luis H. Álvarez, y con El Maquío (Manuel J. Clouthier, candidato presidencial del PAN en 1988). Les dije lo que había denunciado ante el presidente de la CFE, Manuel Bartlett: que nuestros técnicos, tanto del PAN como del PMS, nos habían informado de que sencillamente enmudeció el sistema y no proporcionaba un dato más, y que nadie sabía explicar o justificar la causa. Esto había sido corroborado porque precisamente minutos antes de mi llamada, tú me fuiste a ver, ahí mismo durante la sesión de la CFE, para decirme lo que tus técnicos te estaban informando y que correspondía exactamente a lo que los míos me habían reportado. En ese momento salí de la sesión, les comuniqué lo que sucedía a Don Luis H. Álvarez y a Manuel J. Clouthier. Ellos me dijeron que hablarían de inmediato con Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Ibarra y Heberto Castillo (ex candidato presidencial del pms que declinó a favor de Cárdenas).

JAV: Entonces, ¿también hablaron con el ingeniero Heberto Castillo?

DFC: Con Heberto sí; me dijeron que hablarían con ellos para tomar decisiones y a los pocos minutos me indicaron que iban rumbo a la Secretaría de Gobernación los tres candidatos presidenciales, Rosario, Cuauhtémoc y Clouthier. En esa entrevista, a la que asistí, hubo una ríspida discusión con Manuel Bartlett por la “callada del sistema”.

JAV: Después de que salieron de Bucareli los tres candidatos presidenciales, en las siguientes horas la duda era lo que estaba pasando y a qué hora Bartlett daría a conocer los resultados preliminares a que se había comprometido públicamente antes de la jornada electoral.

DFC: Déjame recordarte de manera textual el incidente en donde le reclamé a Manuel Bartlett, reitero, después de la información que tú y yo recibimos. Le pedí la palabra, en su carácter de presidente de la CFE, a quien también era secretario de Gobernación. Hago esta precisión para tus lectores, porque tienen que advertir que el presidente de la Comisión Federal Electoral, formalmente el órgano supremo en materia electoral, estaba en las manos, en la voz y en la decisión del secretario de Gobernación, entiéndase del presidente de la República, que en ese tiempo era Miguel de la Madrid.

Además, hay que recordar que esa Comisión estaba integrada por un número mayoritario de priistas, frente a todos los opositores. Más aún, si a estos se hubieran sumado en algún momento, lo que nunca sucedió, el propio secretario de Gobernación y los representantes de las cámaras del Congreso, habría seguido perdiendo la oposición.

JAV: Así es, tenían 16 de 31.

DFC: En ese momento pedí la palabra y le dije: “Señor presidente (de la CFE), nos informa el Comité Técnico de Vigilancia del Registro Nacional de Electores que ‘calló la computadora’, afortunadamente no del verbo caer sino del verbo callar”. Bartlett me contestó que de inmediato procedería; le dio instrucciones a Fernando Elías Calles (secretario técnico de la CFE) para que atendiera lo relativo. Luego, por ese motivo, tú y yo, con nuestros respectivos compañeros, decidimos levantarnos de la sesión y esto duró aproximadamente cuatro horas.

Recuerdo que en ese lapso a los comisionados del PMS y del PAN nos invitaron a ver unas instalaciones en el edificio anexo al Palacio de Covián, en donde de manera sustituta o alterna la Secretaría de Gobernación estaba haciendo su propio conteo de resultados casilla por casilla.

JAV: Lo que vimos en esas instalaciones era el verdadero sistema de resultados preliminares de ese año, lo que hoy conocemos como PREP. Consistía en una red de 300 magnetos telefónicos, uno por cada distrito electoral, a través de los cuales una persona ubicada en la sede del comité distrital de la CFE le dictaba a otra, ubicada en las instalaciones de Gobernación, el resultado de las actas de escrutinio y cómputo de casilla de la elección presidencial, según iban llegando los paquetes a cada uno de esos comités. Quien apuntaba los datos de los resultados, casilla por casilla, le pasaba el reporte a un supervisor, que lo entregaba en una mesa de control en la que se decidía cuáles datos pasaban a captura para incorporarse en el reporte que decían estar preparando para presentarlo al pleno de la CFE. Ese sistema, que vimos en funcionamiento, era el único que había en realidad.

DFC: Era el único, porque el que nos había dicho José Newman Valenzuela, director del Registro Nacional de Electores, que estaría en su edificio de la avenida Insurgentes Sur, era una simulación, un montaje que nunca funcionó.

JAV: Efectivamente, era un montaje deliberado, un simulacro, como bien señalas.

DFC: Sí, era mentira. Ahora, ¿cuál es, no solo la hipótesis de lo que sucedió, sino lo que se ha confirmado, incluso por diálogos y comentarios de aquellos momentos y los que se vinieron dando en el tiempo?

Estoy absolutamente convencido de que cuando la Secretaría de Gobernación empezó a recibir los resultados electorales del estado de Hidalgo –donde por alguna razón la votación había concluido en muchas casillas a horas tempranas– y se percató de que los resultados favorecían al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, al igual que los de casillas de otros estados, el gobierno no quiso esperar a que su candidato pudiera remontar la desventaja. Era peligroso para ellos dejar crecer la percepción inicial de que el ganador era Cuauhtémoc, y que a eso de las once o doce de la noche, como por milagro, se comunicara oficialmente que había ganado el licenciado Salinas. Por eso tomaron la decisión, explicable pero no legal, de decir “suspendamos toda información hasta que no lleguen resultados que nos favorezcan”.

Eso me lleva a lo siguiente: aunque esa callada (o caída del sistema, como se le quiera llamar) no fue correcta, no lleva a concluir que implicó un fraude electoral. ¿Por qué?, porque nadie puede probar que el resultado final no le hubiera favorecido al candidato del PRI. Sí operó todo el aparato del Estado, sí gastó el gobierno miles de millones al margen de la ley, sí hubo procedimientos en toda la República absolutamente antidemocráticos, pero la callada de la información tuvo como propósito esperar a que se alimentaran los datos de los comités para que el candidato del PRI fuera arriba y así se mantuviera durante la noche y la madrugada, hasta dar el resultado final.

JAV: Yo puedo coincidir contigo o discrepar de esto que acabas de afirmar; pero creo que hubo una intención adicional, que fue, en las horas que siguieron, poner en marcha un operativo ordenado por el presidente Miguel de la Madrid e instrumentado desde la Secretaría de Gobernación bajo las órdenes de Manuel Bartlett, quienes decidieron que a como diera lugar Carlos Salinas de Gortari tenía que aparecer con un resultado oficial a su favor de al menos la mitad más uno de los votos. Es decir, que elevaron fraudulentamente la votación por Salinas para que alcanzara el 50.3 por ciento que finalmente le dieron.

DFC: Es tu apreciación y pudo haber sucedido.

JAV: Sí, coincido y corrijo: lo anterior es lo que yo agregaría.

DFC: Ya había sucedido en 1994, cuando fui candidato a la Presidencia. Siempre hubo acción del gobierno, no solo para ganar sino hacerlo de manera contundente, por encima de los resultados comprobables. El propósito era acreditar una mayor legitimidad y decir que, pese a cualquier manipulación en campaña, era tan grande el triunfo que quedaba a un lado cualquier violación a la ley.

JAV: Nada más con una diferencia, Carlos Salinas fue el último candidato oficial que ganó con más del 50 por ciento.

DFC: Cierto.

JAV: Ernesto Zedillo obtuvo en 1994 menos del 50 por ciento de la votación total emitida, antes de descontar votos nulos.

DFC: Lo que pasa es que los tiempos fueron cambiando y también los espacios para la manipulación y las maniobras del gobierno-partido.

JAV: Lo que tú y yo vivimos en la CFE en los días posteriores al 6 de julio de 1988, fue la denuncia y el debate sobre lo ocurrido en varios estados y múltiples distritos electorales, donde se habían adulterado las actas para darle a Salinas más votos de los que realmente había obtenido.

DFC: No lo rechazo, lo que pasa es que no lo puedo sustentar. Por supuesto que con aquellos padrones, con aquellas autoridades electorales totalmente parciales y tramposas, cualquier cosa era realizable. Lo que sí sé es que todo el proceso electoral de 1988 fue inequitativo, con derroche ilimitado de dinero y manipulaciones del gobierno.

JAV: Déjame recordar un caso célebre de la adulteración de actas y resultados para favorecer a Carlos Salinas de Gortari, que yo presenté y documenté con las actas oficiales en una sesión plenaria, pública, de la CFE, posterior al 6 de julio de 1988.

Se trató del debate sobre el resultado del distrito electoral ubicado en la Sierra Norte de Puebla, con cabecera en un municipio que ahora Antorcha Campesina controla políticamente. Resultó que en el acta circunstanciada de la sesión del Comité Distrital de la CFE se podía leer que el representante del PAN pidió la palabra y dijo: “Señor presidente del Consejo Distrital, el secretario, cada que le dictan el resultado del candidato presidencial del PRI, le agrega un cero”. Sigue diciendo el acta que yo vi y leí ante el pleno de la CFE: toma la voz el presidente del Consejo Distrital y dice, “Vamos a votar lo que está planteando el señor comisionado del PAN”; entonces interviene el comisionado de otro partido y dice que no se puede votar lo que está ocurriendo, que basta con ordenarle al secretario que no siga agregando el cero. Sin embargo, el presidente del Consejo Distrital cierra el debate diciendo “Como aquí todo es democrático, vamos a votar si se acepta la protesta del representante del PAN”. Votaron y obviamente el PRI ganó la votación y el secretario le siguió agregando un cero al resultado por el candidato presidencial del PRI en cada casilla. Yo vi el acta y comprobé lo que había sucedido: el PRI tenía para su candidato a diputado federal en ese distrito como 23 mil votos, pero Carlos Salinas tenía más de 98 mil votos.

DFC: Bien, pero no vayamos solo a ese caso; el aparato estatal preparó, condujo y determinó las elecciones de 1988. Aprovecho para destacar lo siguiente, porque quien lea lo que te estoy diciendo se preguntará una vez más ¿Y por qué Diego Fernández de Cevallos aceptó que se quemaran los paquetes electorales?

JAV: Eso pasó años después.

DFC: Sí, pero para que se entienda: después de la elección de 1988 el PRI mantuvo en su poder, a través del gobierno, toda la paquetería electoral, y cuando se hizo la destrucción de esa papelería fue en el cuarto año del gobierno de Salinas. Es decir, había estado tres años y medio en poder del PRI, del gobierno, y si en una noche o en 20 minutos hacían mil y una adulteraciones, para nosotros esa documentación no tenía ningún valor probatorio. Destaco lo siguiente: uno, la ley ordenaba su destrucción y Acción Nacional ha estado por la legalidad; dos, ya no representaba la verdad de lo que había acontecido, y tres, logramos que se microfilmaran todas las actas de casilla de toda la República, que están en el Archivo General de la Nación, a disposición de quien quiera escudriñar los datos que en ellas se consignan.

JAV: Dices verdad, pero agrego un elemento. Leonardo Valdés y yo vimos todas las actas de cómputo distrital en la CFE, en los días y semanas siguientes al 6 de julio de 1988, por eso puedo narrar lo que me consta que ocurrió, pero tú no estuviste en esa revisión detallada. Por parte del PMS, estuvimos Leonardo Valdés y yo. Por parte de ustedes, del PAN, el que hizo esa revisión, en acuerdo y en contacto permanente con nosotros, intercambiando información de lo que cada cual encontraba, fue un equipo donde estaban Ricardo García Cervantes, Juan de Dios Castro, Fernando Gómez Mont y Juan Miguel Alcántara.

DFC: ¿Qué concluyeron?

JAV: Íbamos revisando distrito por distrito y cuando encontrábamos casos como el que te acabo de narrar entrábamos más al fondo. Concluimos que el candidato del PRI tenía una evidente y fraudulenta elevación de sus votos para llevarlo a más del 50 por ciento. A eso llegamos.

DFC: No lo dudo, aunque eso no lleva a concluir forzosamente que sin esa alteración de último momento no habría ganado Salinas. Al final las oposiciones no teníamos el número ni la fuerza para impedir que el PRI y el gobierno decidieran lo que quisieran en la CFE; además, estábamos divididos y cada opositor podía tomar un camino diferente, como en efecto lo tomaron.

JAV: Así ocurrió al final.

DFC: Cuauhtémoc Cárdenas dijo, “No hay nada que hablar con el gobierno”; nosotros, “Tenemos que protestar por el fraude que se hizo”, porque lo hubo, no en el conteo de las votaciones esa noche, sino porque lo que venía atrás de esa votación era consecuencia de una manipulación de todo el proceso, desde arriba hasta abajo, desde el cacique mayor hasta el cacique del pueblo que señalas. Todo había sido manipulación, pero nosotros sabíamos que no había la fuerza política para evitar que tomara posesión Carlos Salinas y que teníamos que ver para adelante, frente a un nuevo gobierno donde se tendría que ir construyendo el país que todos deseamos. En ese nuevo gobierno, con el voto de Acción Nacional, se lograron cambios constitucionales y legales de gran importancia para México, en lo sustantivo intocados después de más de un cuarto de siglo.

JAV: Cabe recordar que, a los pocos días de la elección, sin tener todavía todos los elementos de prueba o al menos evidencias más sólidas, el ingeniero Cárdenas decidió proclamarse vencedor, mientras que ustedes insistían en que había que reunir todos los elementos para llegar a una conclusión. Al final de cuentas, cada partido tomó sus propias decisiones y su propio camino. Pero en el discurso que pronunció Abel Vicencio Tovar en el Colegio Electoral de 1988, dijo que Salinas –ya para ese momento presidente electo– era ilegítimo de origen y lo sería hasta el final de los tiempos.

DFC: Años más tarde, cuando era diputado, pronuncié un discurso en el Colegio Electoral, refiriéndome a las trampas consuetudinarias de los procesos electorales. Ahí dije: “Señores del PRI, no todo lo han hecho mal, han cavado para siempre la tumba del Colegio Electoral”. El de 1988 fue el último Colegio Electoral.

JAV: En la reforma electoral de 1990 desapareció la Comisión Federal Electoral, creamos el Instituto Federal Electoral y empezó otra historia.

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